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«No se puede pensar en un país para pocos»

MARIO RAPOPORT Y LA POSPANDEMIA

Para el economista e historiador Mario Rapoport el plan económico de la post pandemia debe considerar que «el mercado interno es más importante que lo que se espera», ya que no solo se puede «vivir de la exportación». Así lo expresó ayer en una entrevista en El Aire de la Mañana, por Radio Noticias.
Rapoport fue consultado a propósito de un artículo titulado «La ilusión de un Plan Marshall para la Argentina pospandemia», que publicó días atrás en Página/12. «Ese plan tuvo otro sentido que fue enfrentar al comunismo y poder colocar el excedente norteamericano de la posguerra. Argentina puede suplir a países que necesitan nuestros alimentos», aseguró el economista en respuesta a la posibilidad de aplicar en Argentina un programa similar al que puso en marcha Estado Unidos en 1948 para reconstruir Europa luego de la Segunda Guerra Mundial.
En esa línea, expresó: «Es fundamental pensar que el mercado interno para la Argentina es más importante de lo que se espera, es decir, aquellos que pensaban que la industria podía caminar si exportaba, creo que sí, a la larga puede ser, pero es fundamental que la industria sirva también para el mercado interno porque da ocupación y produce bienes».
Durante la entrevista, Rapoport consideró que el país no puede vivir únicamente de las exportaciones al argumentar que «son inestables y favorecen a una parte pequeña de la sociedad. Ese dinero se licua a través de la fuga de capitales, o sea que es un problema que insoluble que hay que resolver para solucionar los problemas del país».
-¿Esa resolución es económica, política o cultural?
-Es de todo tipo, pero fundamentalmente creo que no se puede pensar en una Argentina para pocos, en ningún país moderno capitalista ocurre eso, esas diferencias radicales que sí ocurren en acá. Hay que pensar que tenemos dos países: uno que abarca diez millones de habitantes como máximo y otro de 35 millones que no puede convivir con el otro. Es decir, los 10 millones tienen que darse cuenta que las cosas no pueden ser de otra manera. Por mucho tiempo el país estuvo gobernado por gente que de argentinos tenían poco, porque sus capitales e intereses estaban en el exterior y no acá adentro.
-En Alemania, Angela Merkel destinó dinero para ayudar a las empresas durante la pandemia. ¿Eso ayuda?
-El sostén de las empresas por si solo no basta, se esta yendo al ingreso universal donde se sostiene al conjunto de la población. Hace unos días supe que el Fondo Nacional de las Artes ha dado un ingreso para trabajadores de la cultura, no sólo a los grandes artistas sino a subalternos, técnicos, los que colaboran. Esa gente está sin trabajo, no hay espectáculos, no hay nada. Me parece importante recurrir a eso.
-En ese contexto, ¿qué opina de la estatización de Vicentín?
-Tiene una importancia crucial. El negocio privado tiene que tener en cuenta sus límites, y que cuando se abusan de eso se transforma en contrario a los intereses del país. Las grandes compañías de granos que hicieron fortuna en Argentina a fines del siglo XIX no invirtieron las riquezas acá, hacia el resto de la población. Ahora pasa lo mismo, Vicentín es un caso de egoísmo patronal. La sensación no es mala si el Estado interviene para regular un mercado que no puede controlarse de ninguna manera, porque si no hay una reforma tributaria en serio esas cuestiones no se van a controlar.