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«Nos dejó secuelas»

JUAN GROTTO, DE ALTA

El referente de la agrupación Pampeanos y Peronistas, Juan Grotto, informó a través de sus redes sociales que ya cuenta con el alta epidemiológica por el contagio de Covid-19. «Estamos en familia, con amor, recuperando nuestra salud», anunció el dirigente, quien pasó momentos complicados, al punto de confesar que sintió que su vida estuvo «en peligro». Su caso, que tomó estado público a mediados de mes, fue presentado como un llamado de atención ante el relajamiento de una parte de la sociedad.
Grotto, de 39 años, contrajo el virus y, pese a su cuidada condición física y a su preocupación en la alimentación, sufrió días atrás un agravamiento que derivó en una neumonía con filtración dentro de sus pulmones. Su esposa, Eugenia Perazo, también tuvo un cuadro similar pero menos avanzado del virus dentro de sus pulmones, mientras que sus tres hijos (mellizos de 6 y una de 4 años) también se contagiaron y atravesaron la enfermedad con síntomas leves.
«Estamos de alta pero la verdad es que con mi esposa notamos más cansancio ahora que en los primeros cinco días con coronavirus. Hoy estamos agotados, nos tiemblan las piernas, hay una sensación de cansancio pero sin dolor muscular», explicó anoche el dirigente, en diálogo con un cronista de LA ARENA.
«Se ve que el virus nos dejó secuelas, así que ahora nos queda esperar a hacer más análisis en unos días y ver cómo estamos. A mí me interesa hacerme todos estos estudios porque quiero donar plasma», añadió.
«Súper-dosis».
En cuanto a cómo transitó su enfermedad, Grotto contó que en un momento perdió el gusto y el olfato pero que en dos días los recuperó. «Yo creo que fue por toda la medicación que me dieron, porque primero me recetaron paracetamol para la fiebre y después que me hicieron la tomografía y apareció la infiltración en el pulmón ahí me dieron antibióticos y corticoides, después me dieron el ibuprofeno para inhalar en el hospital y además me dieron ivermectina durante cinco días, en una cantidad que llaman súper-dosis, más una medicación para la tos. Y con todo eso nunca me internaron, porque siempre me dio bien la medición de la oxigenación en sangre, gracias a mi estado físico», comentó.

Costo social.
Ahora, la historia que comenzó con un hisopado positivo el sábado 10 de abril y que siguió en los días siguientes con su esposa y con sus hijos también con coronavirus, llegó a su final con el alta para todo el grupo familiar. «Los nenes no tienen el cansancio nuestro, están con todas las pilas y esperando volver la semana que viene a la escuela, que les toca presencial», explicó más aliviado.
Para el final, el dirigente justicialista dejó una reflexión: «Veo que a pesar de todo la gente sigue sin tomar demasiada conciencia de lo que está pasando. Vemos por televisión que esto tiene un costo social alto, con la desesperación de ver que cada vez quedan menos camas, que cada vez hay más gente que se muere, y mientras tanto se ve que hay una falta de sensibilidad, hay como una deshumanización en la sociedad y esa es una sensación que me deja muy preocupado».