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«Nos llaman todos los días»

CUARENTENA: LA EXPERIENCIA DE UNA ESTUDIANTE EN UN HOTEL

«Me quise venir al principio, pero cuando decretaron la cuarentena seguía allá y no hubo opción», cuenta Paulina Río, desde una habitación en el hotel UNIT, en la esquina de Luro y Argentino Valle. La joven estudiante, de 20 años, regresó el jueves de la semana pasada junto a su novio, Máximo Esevich (20), estudiante de medicina. El padre de la joven, Tomás Río viajó desde Santa Rosa para traerlos de regreso. Ahora los tres están en el UNIT realizando la cuarentena hasta que transcurran dos semanas desde el regreso.
«Ya voy por el quinto día y la verdad que ha estado todo muy bien, nos traen viandas: el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena. Son comidas variadas, coordinadas con el Ministerio de Salud. Eso sí, una vez que ingresamos al hotel, nos dieron la habitación y no podemos salir, por eso nos traen la comida al cuarto», explicó.

Clases virtuales.
La joven aseguró que también le pueden acercar cosas hasta el hotel, para lo cual su familia o amigos se las acercan a la recepción y desde allí se la llevan a la habitación junto con alguna de las comidas. «Cuando llegamos estaba todo muy limpio. Nos encargamos de mantener la limpieza y tengo un escritorio, donde estoy tomando las clases on line de la Facultad», indicó.
Tras el corte de la actividad educativa en todos los niveles, el regreso a clases para Paulina se produjo el 6 de abril, cuando su Facultad, en la UBA, inició las clases a distancia. Por esos días, Paulina cursaba desde el departamento que sus padres le alquilan en la ciudad de Buenos Aires, pero su idea era volver a La Pampa. «Cuando estás estudiando afuera no podés ver mucho a tu familia y ahora que tengo la posibilidad de cursar desde casa, me quería volver. Hubo dos oportunidades, pero la página que habían habilitado se colapsó, y ahora aprovechamos esta que abrió el gobierno provincial», relató.
En el hotel le asignaron una habitación junto a Máximo y a su padre, Tomás, le dieron una habitación distinta, pero que está comunicada, así que los tres están en contacto permanente. «Nos trataron muy bien. Toman todas las medidas de cuidado. Te reciben desde Epidemiología y la Policía y el trato es bueno. El primer día nos dejaron un termómetro y ahora nos llaman diariamente para preguntarnos cómo estamos y si tenemos algún síntoma», relató.
-¿Cómo fue el viaje de regreso?
-Nos pararon una vez al salir de Buenos Aires y la segunda vez acá, en Catriló, en la caminera, donde nos comunicaron en qué hotel íbamos a estar y nos revisaron los papeles, con la autorización.
-¿Cómo la pasaron en Capital Federal todos estos días de cuarentena?
-Estábamos bien. No nos hacía falta nada pero allá sabíamos que el aislamiento iba a ser mucho más largo. Allá fue siempre como más restringida la cuarentena. Bastante controlado. Te tomaban los datos cuando salías a hacer las compras. En cambio acá, veíamos que la situación era mejor, porque ya se habían habilitado las caminatas recreativas los fines de semana y además íbamos a poder estar con nuestras familias.