Inicio La Pampa "Nos reciben con una sonrisa"

«Nos reciben con una sonrisa»

MAS DE 30 MUJERES SOLIDARIAS COSEN BARBIJOS

Ante la llegada del coronavirus, la Fundación Ubuntu, una organización pampeana sin fines de lucro que realiza acciones solidarias en diferentes partes del mundo, inició un proyecto de distribución gratuita de barbijos reutilizables. Actualmente, la acción cuenta con unas 30 mujeres colaboradoras, que de forma gratuita se encargan de confeccionar con sus propias máquinas de coser, los barbijos que luego serán repartidos por los miembros de la Fundación.
«La idea surge mucho antes de que en el país de decretara el aislamiento obligatorio. El uso del barbijo iba a ser de suma necesidad a corto plazo para la población en general ya que los pacientes asintomáticos que no se iban a poder rastrear por no poseer a la vista los síntomas, iban a trasladar el virus sin saberlo», explicó a LA ARENA Carolina Luengo, parte de la organización.
«Por eso surge la idea de empezar a confeccionar barbijos y porque si en otros países los insumos no estaban siendo los suficientes, no íbamos a ser la excepción. Previendo que las áreas más afectadas como la salud pública, los cuerpos policiales, bomberos, etcétera, no iban a contar con estos materiales, surge la idea de poder colaborar desde la Fundación», detalló.

Trabajo hormiga.
Así como una colonia de hormigas, Ubuntu se cargó al hombro este proyecto y comenzaron a comprar el material que se necesitaba para poder hacer los barbijos, que son la friselina (al 80%) y los hilos de algodón. «Automáticamente empezamos a buscar colaboraciones y donaciones de la gente. De a poco empezamos a tener gente particular que nos donaba 3 metros, 4 metros, bolsitas que tenían guardadas de cumpleaños, de diferentes cosas y obviamente lavábamos la tela y la poníamos en condiciones para empezar a coser los barbijos», contó Carolina.
El siguiente paso fue buscar las confeccionadoras solidarias por medio de Facebook y la página de la Fundación. «Al principio tuvimos 10 colaboradoras y empezaron a hacer poquito, 10 o 20 barbijos por día. La Fundación puso el resto de la tela, el Ministerio de Salud nos donó otro rollo y después empezamos a tener un montón de donaciones».

Mujeres solidarias.
Actualmente, el proyecto cuenta con 30 colaboradoras que están por toda la ciudad, inclusive en Toay. «Cuando recibimos las donaciones de tela, las dividimos, se las llevamos a sus casas y ellas confeccionan los barbijos. Tenemos un grupo de Whatsapp donde ellas se van sacando dudas de cómo hay que hacerlo», dijo Luengo. «El grupo humano que se armó con estas colaboradoras, que no son sólo ellas sino todas sus familias, la verdad que emociona porque a todas las casas donde vamos nos reciben con una sonrisa, se preocupan por tener los barbijos terminados y por si los hicieron bien o mal. Muchas de las colaboradoras inclusive han donado tela, han comprado el hilo, ponen fotos en el grupo…».
Carolina habló en representación de toda la Fundación al agradecerles a estas 30 mujeres. «Esto no hubiese sido posible sin ellas. Muchas gracias por recibirnos en sus hogares, a sus familias por aportar su gran granito de arena, están haciendo un montón. Su tiempo para nosotros significa mucho más de lo que ellas imaginan. ‘Soy en la medida que el otro es’, es lo que significa Ubuntu. Y eso nos hacen sentir, somos gracias a ellas», sostuvo la joven. «Sería fantástico que como sociedad podamos empezar a tener este tipo de gestos altruistas que nos lleven a ser mejores».

Distribución.
Una vez que los barbijos están confeccionados, una o dos veces por semana, los miembros de la Fundación pasan a retirarlos. «Después los vamos dividiendo en bolsitas de a 10 y de esa manera vamos cuantificando lo que vamos teniendo y los lugares a los que vamos entregando».
Hasta el momento, se donaron 500 barbijos al Ministerio de Salud, 400 al hospital de Toay, 50 al Ipesa y 300 a las fuerzas policiales. «Hemos entregado también a pacientes oncológicos que nos han pedido a través de la página, también repartimos en los comercios de la ciudad, en los puestos de control policiales, les enseñamos cómo utilizarlo, porque son barbijos lavables y reutilizables. Tienen dos capas de friselina y se pueden lavar con 1 por ciento de lavandina en agua, colgarlo a la noche y volver a usarlo al otro día. Por eso es tan importante el barbijo que estamos haciendo porque no es descartable», explicó.
Al mismo tiempo, aclaró que en los centros de salud sí se desechan «porque ellos están expuestos a muchas más enfermedades además del coronavirus».

Buscan donaciones.
Ubuntu necesita donaciones, ya sea de personas particulares, comercios o dependencias gubernamentales, de friselina del gramaje 80 e hilo de algodón de cualquier color. «Otra de las cosas necesarias es nafta para los autos que se están moviendo, que son cuatro en total y actualmente cada uno paga los gastos de su propio bolsillo. Así mismo, en la página -projectubuntu.org- pueden donar dinero, donde automáticamente se les dice cuántos barbijos se confeccionan con lo que están donando».
«También estamos con el tema del Banco de Alimentos, que es un proyecto que se planteó al mismo tiempo que el de los barbijos, y que estamos generando junto a la Fundación Colibrí. Sabemos que va a ser muy necesario en los próximos meses. Necesitamos esos alimentos no perecederos para poder repartir a los comedores que se quedaron sin el respaldo del gobierno y que están siendo sustentados por las colaboraciones de la gente. Ropa también, todo lo que tengan las personas para donar, nosotros podemos pasarlo a buscar».