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Nuevo colegio está en su etapa final

WINIFREDA: EL EDIFICIO TIENE 1.300 METROS CUADRADOS CUBIERTOS

Se encuentra en su etapa final la construcción del nuevo colegio secundario de Winifreda, que será estatal. La empresa encargada de la obra es Bepha Construcciones de Santa Rosa. La última fase del proceso constructivo contempla detalles de pintura, electricidad, pulido de pisos, plomería, entre otros trabajos.
El puntapié inicial se dio a finales de 2017 con la nivelación del terreno y la zapata corrida. Un año después la superficie que se construyó fue de 1.300 metros cuadrados cubiertos. El edificio, ubicado entre las calles Alsina y Rivadavia, cuenta con un estacionamiento, seis aulas para el dictado de clases, dos aulas talleres, sanitarios para estudiantes, profesores, personal de limpieza y discapacitados, dos preceptorías, una sala de profesores, un salón de usos múltiples de 345 metros cuadrados, un laboratorio, galería de circulación, cocina, depósito y área de administración.
En el patio tiene una cancha de básquet, vóley y fútbol con sus respectivas marcaciones en distintos colores además de bancos de cemento para el reposo de los alumnos. Ese espacio será forestado. Todo el predio fue perimetrado con alambre olímpico.
«La obra registra un avance del 85%. Solo restan terminaciones y detalles, que no son para cualquiera, por eso en este momento se encuentra trabajando personal sofisticado contratado realizando tareas específicas como pulido de pisos, pintura, colocación de durlock, plomería, electricidad y la grifería se instalará al final. Tenemos entendido por la empresa que en un mes o 45 días más estaría todo terminado. El objetivo es entregar la obra en perfecto estado y llave en mano a Provincia en febrero», indicaron los constructores.

Mano de obra.
En los inicios estuvieron trabajando 50 personas -varias del pueblo- y hoy el plantel de la empresa es de 12 obreros fijos. Llevan adelante los últimos trabajos de albañilería. «Trabajan todos los días, incluso fines de semana y feriados. Algunos son de Santa Rosa y han dejado a sus familias por venir a trabajar aquí. Están comprometidos con que la obra se termine», señalaron.
Agradecieron el apoyo del municipio porque «cada vez» que lo han necesitado «la intendenta no ha tenido problemas en prestarnos la pala mecánica, camiones, en las horas y los días que sean. En breve vamos a necesitar aproximadamente 100 centímetros cúbicos de tierra (seis o siete bateas) para el relleno exterior del predio».
Con respecto al equipamiento, las ocho aulas ya tienen colocados en sus paredes pizarrones color verde. Además, fueron instalados cinco equipos de calefacción central. El resto del equipamiento (bancos, sillas, escritorios) será lo último en ingresar al inmueble.
Consultados si el ciclo lectivo 2019 comenzará en el nuevo edifico, respondieron: «Esto es como el ADN: 99,9 por ciento de posibilidades».

Una necesidad.
El gobierno provincial conjuntamente con la municipalidad local decidió en 2017 la edificación del flamante establecimiento para resolver una necesidad concreta, a partir de la salida de funcionamiento del Instituto Privado «Cristo Redentor», propiedad del Obispado de La Pampa, ante el deterioro que presentan sus instalaciones por el paso del tiempo.
Esta obra es una de las pocas en La Pampa financiadas con recursos nacionales. El presupuesto oficial era de 34.756.657 pesos y el plazo de ejecución de 365 días corridos, que ya se cumplieron. La licitación y adjudicación estuvo a cargo de Provincia.

Con vidrio templado
Cómo será vivir frente a un colegio de nivel medio en el que diariamente ingresarán más de 200 estudiantes, 50 profesores y porteros. Esta es la pregunta que se hacen los vecinos domiciliados delante del inmueble, separados por una calle. El interrogante los carcome desde que la obra se puso en marcha.
Ya intuyen que la tranquilidad de esa zona del pueblo desaparecerá cuando empiecen las clases y todo el movimiento estudiantil y docente se traslade hacia ese sector del radio urbano, que además tendrá más tráfico. Si ese cambio les traerá trastornos lo sabrán a lo largo de este año. Seguramente escucharán cuando diariamente suene el timbre.
La pregunta que se les formuló a los constructores es si los frentistas también oirán el bullicio de las aulas cuando estás cobren vida. «Las ventanas tienen un vidrio templado doble que permite que no salga ese sonido bullicioso hacia el exterior, será más silencioso, sobre todo porque entendemos que a los vecinos les gusta dormir la siesta, se preparó para eso», respondieron.
En cuanto a lo inmobiliario, el valor de venta de las viviendas tendrá un plus por estar cerca de una escuela y aumentará más cuando se pavimenten las calles anexas al colegio.