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«Ozono»: una Pyme diferente

Cuando recibió el diploma en la Universidad Nacional de La Pampa ya estaba convencido de que podía hacer cualquier cosa menos quedarse quieto. El flamante ingeniero en Recursos Naturales y Medio Ambiente averiguó por distintas becas y logró una para emigrar cuatro meses a Corea del Sur. Allí, junto a otros 30 argentinos hizo una especialización pero cuando volvió a Santa Rosa eran más las preguntas que las certezas.
«El viaje fue en 2013 y cuando volví era el mismo ingeniero: seguía en el mismo trabajo, haciendo lo mismo y me pregunté dónde estaba la evolución. Entre los que viajamos había una chica que trabajaba en el Ministerio de Ciencia y Tecnología y gracias a ese contacto ingresé a una Red oficial que era un trabajo que consistía en ir a las empresas y preguntar qué tecnología necesitaban. Eso me permitió conocer mucha gente y me di cuenta de que hay oportunidades en todos lados. Soy muy inquieto, me he anotado en becas, en concursos y fui tomando experiencia hasta que decidí abrir Ozono», cuenta Julián Breser, de 33 años y responsable de esa consultoría ambiental integral que apunta a distintos trabajos y proyectos.
‘Ozono’ realiza gestión de análisis de agua, estudios ambientales, quemas prescriptas, mantenimiento de picadas en los campos. Tiene como clientes a empresas como La Anónima, Walmart, Forestal Pico y también a particulares y a firmas dedicadas a obras viales. Y en los últimos meses la pyme de Breser puso su acento en el ofrecimiento de biodigestores domiciliarios, un sistema ideal para reemplazar al conocido pozo ciego.
«Son cosas distintas las que hacemos y eso está bueno. Cuando decidimos abrir la consultoría nos planteamos que la gente no conocía nuestro trabajo, tenía que vernos: ver un lugar físico, una oficina, ver qué hacemos y cómo trabajamos, por eso se abrió el local a la calle. De acuerdo al proyecto trabajamos con un biólogo o un geólogo, depende de cada tarea a realizar. Lo que yo vi es que no podíamos quedarnos a esperar a que lleguen los fondos de la Ley de Bosques Nativos y aguardar a que salga el trabajo, así que investigué qué otra cosa se podía hacer y encontré los biodigestores».

Sin pozo.
El año pasado Breser fue a Santa Clara del Mar a conocer una empresa que los fabrica. «Conocí a los dueños y me explicaron bien cómo funciona porque yo quería traerlos acá, así que me quedé un día más para ir a una casa y estudiar el funcionamiento. Los biodigestores están destinados a cuidar el agua subterránea de los acuíferos y eliminan de esa manera los conocidos pozos ciegos. No tiene mantenimiento sino que se hace una inspección cada cinco años para ver la cantidad de lodo que tiene. Los dos tanques se tapan con la tierra y no se ve nada sobre la superficie. A nivel industrial es un tratamiento de efluentes, esto es lo mismo pero para la casa», explicó Breser.
‘Ozono’ ya instaló ese sistema en Santa Rosa, General Acha, Doblas, General Pico. La firma realiza todo el asesoramiento necesario y también ha realizado capacitaciones en distintas ciudades de la provincia. En estos días Breser fue al Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV) para ofrecer una charla informativa sobre los biodigestores.
«Es una posibilidad que tiene cada intendente, la de aceptar este sistema en las casas sociales que se construyan porque el pozo ciego es pagar para empezar a contaminar la napa. Entonces tenés esta opción que cuesta el 4 por ciento de lo que vale la red cloacal y cada casa trata sus efluentes, sin requerir red ni nada», detalló Breser.

Crédito y premio.
El crecimiento de ‘Ozono’ obligó al joven ingeniero a pensar en un dato clave: la movilidad. Por eso apeló a un crédito del gobierno provincial para tener ese aspecto garantizado. «Tenía una camioneta en mal estado y para mí es fundamental porque recorro los campos, las obras; sin camioneta no puedo trabajar. Así que pedí un crédito al Ministerio de la Producción y por el Banco de La Pampa me dieron un préstamo subsidiado muy beneficioso. Pude comprar una nueva camioneta y le hice todo el ploteo», cuenta Breser en su oficina de Independencia y Márquez.
‘Ozono’ ha participado en distintos programas y concursos nacionales e internacionales. Y en octubre pasado se destacó en la última edición de «Proesus», impulsado por el Programa de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable del Ministerio de Ambiente de la Nación.
El proyecto bautizado «Biodigestor Cervecero» apunta a brindar, de manera innovadora, respuesta al problema ambiental que plantean las aguas residuales de las microcervecerías. El sistema fue adaptado por la empresa Nuevo Origen en su planta elaboradora de cerveza artesanal de Ataliva Roca.
«El proyecto surgió cuando empezamos con la colocación de los biodigestores domiciliarios, después de hacer un estudio ambiental, Nuevo Origen nos propuso colocar biodigestores en su empresa y tratar los efluentes. Pero nos encontramos con que los biodigestores que nosotros colocábamos en viviendas no servían para tratar esos desechos, por eso nos pusimos a investigar y creamos el proyecto que luego fue reconocido».
‘Ozono’ conformó un equipo de trabajo multidisciplinario integrado por ingenieros en Recursos Naturales, una licenciada en Química y una licenciada en Gestión Ambiental. Y trabajó en forma conjunta con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam.

¿Es un producto que se puede trasladar a otras empresas o lugares?
«Tenemos muy claro que se puede innovar sin tener grandes equipos. No somos grandes y estamos a full desde hace más de dos años haciendo productos sustentables. Queremos demostrar que desde La Pampa se pueden hacer cosas que lleguen a todo el país o incluso ser exportados».