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Un pampeano debió dejar el intercambio

ESTABA EN UN PUEBLO DEL NORTE DE LA REPUBLICA DE IRLANDA CUANDO SURGIO LA PANDEMIA

«El domingo 30 de marzo, tipo 4 de la tarde en Irlanda tomamos el avión en Dublín y la verdad me sorprendió que el aeropuerto estuviera vacío, no había nadie. Me asombró una ciudad como esa vacía, sin autos, ni gente, y personas que se iban… nadie llegaba; y poco tránsito: todos con barbijo como protección, respetando los 2 metros de distancia». Cristobal Augusto Molín (17) es un adolescente pampeano que estaba viviendo en un pueblito de Irlanda cuando la pandemia trastocó el mundo.
Hoy, confinado en un hotel en Buenos Aires, espera el momento en que sus padres lo busquen para traerlo de nuevo a Santa Rosa.

El intercambio.
«Sí, estaba de intercambio, como antes lo habían hecho mis tres hermanos que habían ido a distintos países. Además en mi casa en Santa Rosa por intercambio habíamos recibido a dos alemanes y un italiano, y me prendió la idea que yo también podía intentar conocer otras culturas… Fue una idea que tenía y pude concretar, pero esta situación por supuesto cambió todo», explicó.
Cristóbal expresó que fue una experiencia única vivir en ese pueblo irlandés. «Me encantó aunque era chiquito y no teníamos mucho para hacer… un poco jugar bowling, y en todo caso había que ir a Castleblayney, Carrickmacross o a la capital para ir al cine. Pero prefería quedarme en la zona, yendo a otras poblaciones menores donde también había intercambistas. Llegué con un inglés básico, y volví un poquito mejor, aunque no con lo que esperaba. El pueblo era chiquito, y a mí me conocían como ‘el chico de Argentina’, donde fuera».

Llega el coronavirus.
«El tema lo venía siguiendo desde que empezó en China, pero no era todavía una preocupación… Por eso me sorprendió cuando llegó, después a Italia, y creo ya había llegado a Argentina. Ahí me lo empecé a tomar muy en serio. A la semana se suspendieron las clases y pidieron a la población estadía voluntaria en sus casas; y fue el momento que nos avisan que el intercambio se interrumpía y cada uno debía volver a su país», resumió.

Vuelta a casa.
Organizado el regreso cuando salieron de Dublín eran no más de 10 personas en el avión, pero ya en Frankfurt «nos encontramos con otros chicos argentinos que estaban en Alemania, Holanda, Republica Checa y Austria y viajamos juntos… nos hicieron llenar un formulario del Ministerio de Salud, y decir si teníamos algún síntoma de coronavirus y que teníamos que hacer la cuarentena… en Buenos Aires nos pidieron que bajemos primero los de menos edad, luego la gente del interior y después los de Buenos Aires…», contó.

En un pueblo pequeño.
Había llegado a Irlanda el 4 de enero de 2020, donde fue recibido por la familia anfitriona, que vivía en el Norte de la República de Irlanda, en un pueblo llamado Ballybay, en el condado de Monaghan, que es la capital y son unos 20.000 habitantes», puntualizó.
«Obviamente no fue lindo saber que debíamos volver, y las despedidas fueron tristes… por suerte a diferencia de otros me avisaron con tiempo y es como que me pude preparar para el regreso, porque a algunos le decían mañana mismo y debían volver de apuro», agregó.

En Buenos Aires.
Todos los trámites de su pasaje, las combinaciones que debieron realizar dependían de la embajada argentina, no de la ONG que había organizado el intercambio. «De todos modos AFS Argentina nos fue acompañando en todo momento. mandando mensajes preguntando si necesitábamos algo», dijo Cristóbal.
Ya en Buenos Aires eligió pasar la cuarentena en un hotel, donde espera el momento que sus padres puedan «rescatarlo» y devolverlo a casa, en Santa Rosa.