Para poder subsistir las bibliotecas populares hacen de todo

Las bibliotecas populares no se encuentran al margen de la delicada situación social que atraviesa el país. En La Pampa, están padeciendo una seria crisis económica, donde los encargados se las ingenian con actividades de todo tipo para recaudar dinero y llegar a fin de mes. Aseguran que cada vez cuesta más pagar las deudas y, por ahora, están apostando a intensificar el trabajo, y a la colaboración de la gente.
El domingo, por ejemplo, la Biblioteca Popular “Florentino Ameghino” de General Acha llevó adelante el segundo “gran remate” para juntar plata y poder pagar sueldos y servicios. Vecinos del lugar donaron desde mesas, televisores, pasando por calefactores, matafuegos, hasta artículos antiguos como un farol carretero o una colección de cucharas de bronce, “y muchos artículos más”.

“Subsidio insuficiente”.
La Pampa es una de las cuatro provincias del país que, bajo la órbita de la Secretaría de Cultura, y mediante la ley 1449, envía todos los meses, a las 61 bibliotecas registradas, un subsidio equivalente al salario de un empleado administrativo categoría seis (19 mil pesos). Este dinero, se suma al monto de aproximadamente 60 mil pesos que reciben una vez al año por parte de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, órgano que las apadrina, y que depende del Ministerio de Cultura de Nación.
Sin embargo, todo esto resulta insuficiente a la hora de pagar los sueldos, las deudas con la AFIP, los servicios y el mantenimiento de la institución.
“El problema mayor es pagarle a los bibliotecarios, y ocurre en todas las bibliotecas populares, mayormente en aquellas que tienen a sus empleados blanqueados”, aseguró a este diario Beatriz Villegas, tesorera de la biblioteca Florentino Ameghino de Acha.
“Es un problema con el pago del subsidio de Provincia que está resultando escaso, y para pagar los sueldos no alcanza”, coincide el presidente de la misma institución, Julio Solimano, quien también advirtió que “se llueve el techo y se mojan los libros”, y que si dejan de hacer las actividades como remates, polladas y bingos, no les quedaría más remedio que “bajar la cortina”.

“Nos preocupa y ocupa”.
La secretaria de Cultura de la provincia, Adriana Maggio, dijo a LA ARENA que estas instituciones civiles sin fines de lucro están pasando una situación económica complicada, “como todo el país”.
“Somos una de las cuatro provincias que les enviamos subsidios para el pago de los sueldos, pero las bibliotecarias, que están asociadas al gremio Utedyc (entidades deportivas y civiles) y que tienen el plus patagónico y cargas muy elevadas, son empleadas de la comisión de la biblioteca”, explicó Maggio.
Y siguió: “Entonces se produce un desfasaje de montos, por eso están trabajando con el subsecretario de Trabajo para intentar ver si se puede hacer que el gremio no las trate igual que a un club de fútbol, porque no es lo mismo lo que cobra un futbolista que un bibliotecario, por eso es un tema complejo”, completó.
La funcionaria también reveló que una de las posibles soluciones es cambiar la ley vigente por la que destinan el subsidio por mes, pero por ahora “se están estudiando las posibilidades”. Algunos bibliotecarios, en este sentido, solicitan que se hagan envíos de subsidios diferenciados, por categoría, de acuerdo a la cantidad de empleados que tenga cada institución.
Este viernes habrá un encuentro en Doblas entre funcionarios y colaboradores de estas instituciones, donde discutirán y compartirán experiencias.

Rebusques de una biblioteca.
“Todo lo que se nos ocurre lo hacemos para poder pagar a la maldita AFIP”, disparó Beatriz Villegas, tesorera de Florentino Ameghino de General Acha. Realizan, por ejemplo, polladas, bingos, venta de rifas, de locro, y también remates de muebles y diversos elementos que los vecinos les alcanzan.
Esta biblioteca en particular precisa 25 mil pesos por mes, que se destinan a una trabajadora y a la AFIP, “porque sino nos comen los intereses, y los de la AFIP son muy rigurosos”, dijo Villegas.
“Nos llega el mismo subsidio a todas las bibliotecas, y no son todas iguales. Deberían diferenciarlas por categorías, porque no es lo mismo la de Acha que la de Cuchillo Có”, opinó.
Con respecto al pago de los servicios, como la luz, el gas y el agua, la tesorera reveló que lo cubren los “socios protectores”, que son una cantidad de personas que pertenecen a diversos comercios y colaboran otorgando desde 100 a 500 pesos por mes. En total, de ese sector juntan 5 mil pesos.
“Somos una máquina de trabajar, si nadie se hace cargo de las instituciones en este Acha, van a seguir desapareciendo”, sentenció Villegas, en relación a su biblioteca que tiene 275 socios, con una cuota de 50 pesos, y que necesitan 400 miembros para “estabilizar las cuentas”.