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«Para qué abrir si no viene gente»

EL SECTOR HOTELERO SIGUE CASTIGADO

El sector hotelero de todo el país -y también naturalmente el de nuestra provincia-, y el gastronómico en general-, se ha visto notablemente afectado por la pandemia en los últimos cuatro meses. Al punto que estos últimos días, aún cuando la actividad se liberó y los empresarios -aunque hoy con la vuelta a fase 1 volvió a una obligada inactividad- decidieron no abrir las puertas.
Un alto dirigente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de La Pampa, fue muy concreto para expresarle a LA ARENA que «directamente en estos días que estuvimos habilitados no abrimos… para qué si no viene nadie. No sé cómo va a seguir esto, porque mientras la gente no circule de una ciudad a otra, difícilmente podremos volver al nivel de actividad que alguna vez tuvimos», se lamentó.

Casi nadie llama.
Orfelia Beascochea, presidenta de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de La Pampa, aseguró que nadie abrió, «porque el jueves 23 de julio el gobernador (Sergio Ziliotto) anunció que podríamos trabajar, pero ahora estamos en fase 1 nuevamente. Así que no pudimos ni prepararnos».
La dirigente -propietaria del Hotel La Campiña- dijo que «en estos días solamente llamaron dos personas a preguntarnos si habilitábamos el spa que tenemos, pero consideramos que no es prudente por ahora… pero si teníamos una pequeña esperanza ahora volvimos todo para atrás», completó.

Sólo para aislamiento.
Estimó que «ninguno abrió en estos días. Los únicos que tienen gente alojada son los que reciben a gente que tiene que hacer aislamiento», entre ellos Unit, El Faro, Lihuel Calel y algunos del interior de la provincia. Beascochea explicó que aquellos que cuentan con aire acondicionado central quedaban fuera de la posibilidad de recibir pasajeros de fuera de la provincia que deben cumplir aislamiento.

Difícil momento.
Otro comerciante agregó que el sector «está muy golpeado», y dijo que «todo indica que seremos de los últimos que vamos a volver a trabajar más o menos bien. Explicó que «hay muchos hoteles que están manejados por familias, que hoy no tienen ningún tipo de ingresos».
En este tiempo los establecimientos hoteleros acuden al Estado nacional para obtener una ayuda económica por intermedio de los ATP (Programa de Emergencia al Trabajo y la Producción), que abona el 50% de los salarios; un 25% las empresas (los empleados perciben el 75% de sus salarios) y las empresas además tienen que hacer frente a las cargas sociales.

Por beneficios.
Los dirigentes del sector han venido bregando por un auxilio que tiene que ver con servicios que deben seguir pagando y no los usan, por lo que requieren exenciones, aunque algunos impuestos les fueron postergados.
Orfelia Beascochea estimó que la reactivación del sector aún «va a tardar bastante, a lo mejor un año», pero además dependerá de que la gente tome coraje o que haya ganas de hacer turismo, por eso nos va a costar un poco».

Turismo interno.
No obstante se esperanzó en que «es posible que cuando todo vuelva más o menos a la normalidad, la gente se decida a hacer turismo dentro de nuestro país, y en nuestra provincia. Pero para eso todavía falta bastante».
Algunos hoteleros consultados agregaron que «lo que ha pasado también es que alguna gente que vino del interior, mientras se pudo, eligió alojarse en departamentos». En este punto -si bien consideran que la Secretaría de Turismo «está trabajando bien»- advirtieron que no todos los propietarios han registrado los suyos, y se manejan a veces con un simple llamado telefónico, sin mayores datos para conseguir alojamiento.