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«Pasó por encima de la ética médica»

ORDEN JUDICIAL DE ADMINISTRAR DIOXIDO DE CLORO A UN PACIENTE CON COVID

Andrés Kohan, director de la Clínica Modelo, aseguró que la decisión del juez en lo Civil y Comercial Javier Pico Terrero que le ordenó al Sanatorio Otamendi que le suministrara dióxido de cloro a un paciente infectado de Covid-19, «fue pasar por encima de la ética médica».

«Es muy triste lo que pasó con este caso, pero a la vez tiene lo positivo de que se visibilice esta situación. Uno de los enormes problemas que se han generado con esta pandemia, es que se generado un exceso de información a la que cualquiera puede acceder desde internet, pero hay que hacer una discriminación entre lo que es información y lo que es tener conocimiento», señaló Kohan.

Y acotó que «a la información puede acceder cualquiera que tenga una conexión a internet, pero sin conocimiento eso es muy peligroso. Cosas que popularmente se hacen visibles, y se recomiendan, sin conocimiento, pueden llevar a que muera gente».

Uso compasivo.
Por otro lado, el profesional explicó que «hay sustancias que se llaman ‘de uso compasivo’, y otras, como el dióxido de cloro, que son tóxicas. Un ejemplo de sustancia compasiva, es el Ibuprofeno inhalado. Nosotros al Ibuprofeno lo conocemos como una pastilla o cápsula, pero se hizo un estudio científico, bien diseñado, con objetivos planteados previo a la conclusión del estudio».

«Es decir, yo voy a estudiar por ejemplo si con el Ibuprofeno inhalado baja la mortalidad, o quiero saber si los pacientes requieren menos camas de Terapia Intensiva, y es lo que quiero mostrar con mi estudio, y cuando obtengo los resultados discuto sobre eso. Eso es un estudio bien hecho», dijo.

En esa línea, explicó que «también puede pasar que el Ibuprofeno inhalado hubiera demostrado que no les duele tanto el cuerpo a los pacientes, pero ese no era el objetivo del estudio». Y añadió que «la calidad de la evidencia científica, hoy que estamos más desesperados que nunca por tenerla en las manos, genera que uno esté muy atento a qué sale, qué se puede usar en un tratamiento, hay muchísimas medicaciones en estudio, pero que todavía no están autorizadas ni siquiera como uso compasivo, como sí el Ibuprofeno inhalado, o el suero equino hiperinmune», indicó.

Evidencia.
Asimismo, señaló que «hay sustancias de las que tenemos evidencia científica y las podemos recomendar, pero lo que no podemos hacer, es recomendar a un paciente una sustancia que sea tóxica, o que sea perjudicial para la salud. Eso sería faltarle el respeto al paciente, y al juramento hipocrático, que lo primero que plantea es no dañar a tu paciente. En el caso del dióxido de cloro, la Anmat lo declaró como una sustancia tóxica, ni siquiera se puede hacer un uso compasivo, porque está contraindicado».

En esa línea, agregó que «lamentablemente hay mucho acceso a la información, como dije al principio, pero no al conocimiento, y hay colegas a los que les gusta leer, pero no interpretar ni estudiar, y dan recomendaciones de esta categoría. Desafortunadamente, muchas veces, la presión que ejerce la familia al médico tratante es tan fuerte que lleva al miedo de la judicialización y a cometer actos que no son adecuados».

Orden judicial.
Por otro lado, el cardiólogo dijo que «para juzgar la orden judicial tendría que hacerlo alguien que realmente maneje el conocimiento de cómo debe conducirse un juez, y eso es algo que no podemos hacer los médicos». No obstante, señaló que «se supone que si un juez dicta una orden está por encima de todo lo demás. Entonces es muy llamativo que se permita que un juez pueda dar una orden de administrar una sustancia calificada como tóxica, es pasar por encima de la ética médica».

Además, señaló que «si el médico incumple una orden de la Justicia, está cometiendo una falta. Si yo me viera en esa situación, creo que intentaría asesorarme legalmente, porque éticamente estamos obligados a hacer lo mejor posible por el paciente, pero con argumentos claros de que no vamos a empeorar su cuadro».

«Los pacientes de cuadros graves pueden morir siempre, y uno tiene que hacer hasta la imposible para que eso no ocurra, pero siempre con las armas que están demostradas que se pueden utilizar», aseguró finalmente.

«Puede llevar a la muerte».
El cardiólogo explicó que «el dióxido de cloro es una sustancia que se usa para desinfectar ambientes, para blanquear madera, para matar hongos en las paredes. Es un gas volátil, que cuando baja de los 11ºC se puede presentar en forma líquida. Habitualmente las personas que lo consumen, lo hacen mezclado con agua. La sustancia en sí es apta para desinfectar el agua, pero cantidades muy bajas. Si uno supera esos valores se vuelve muy tóxico, y al ingerirlo por vía oral produce vómitos, diarrea y deshidratación».

Asimismo, dijo que «si se evapora, y se lo aspira, produce neumonitis química, bronco espasmo, y hasta puede llegar a generar fibrosis pulmonar, generando una insuficiencia respiratoria, y obviamente puede llevar a la muerte, porque es totalmente nociva».

«No utilizar cosas contraindicadas»
Kohan quiso dejar un mensaje claro a la sociedad sobre los tratamientos contra el coronavirus. «Pedimos por favor a la gente que no utilice cosas que están contraindicadas, porque no solamente no mejora su salud, sino que pueden empeorarla muchísimo. Puede pasar que hay sustancias que hoy no están autorizadas, y el día de mañana se pueden llegar a autorizar, pero no se pueden recomendar bajo ningún punto de vista sin argumentos», concluyó el profesional.