Inicio La Pampa Perpetua a los dos acusados del doble homicidio en Rancul

Perpetua a los dos acusados del doble homicidio en Rancul

Los jóvenes Ramiro Lázaro Pino (25 años) y Gastón Ezequiel Quintero (20) ayer al mediodía fueron condenados a prisión perpetua por los homicidios de Jacinto Atilio Tallone (79) y del ex intendente Héctor Ceferino Lapettina (88), perpetrados la mañana del 10 de noviembre en Rancul.
El Tribunal Colegiado que estuvo compuesto por los jueces de audiencia Carlos Federico Pellegrino, Marcelo Pagano y María José Gianientto; los condenó por los cargos de «Homicidio calificado, por alevosía y criminis causa, dos hechos en concurso real».
La lectura del fallo se transmitió en vivo, vía streaming, desde la Sala de Audiencias 1 de los tribunales piquenses.
Las pruebas aportadas acreditaron que el 10 de noviembre de 2019, Pino y Quintero compartieron una salida a un local bailable de Rancul, y luego siguieron consumiendo bebidas alcohólicas en la casa de la pareja del último de los nombrados. Tras ello, fueron hasta la vivienda de Tallone, a quien «golpearon y ahorcaron con extrema violencia, hasta dejarlo inconsciente».
Se dieron a la fuga tras robar una caja de herramienta y dejar abiertas las hornallas de gas de la cocina. El hombre falleció horas más tarde en un centro médico de Realicó, al que había sido trasladado de urgencia.
Tras salir de la casa de Tallone, los imputados fueron al domicilio de Lapettina, a quien golpearon y ahorcaron hasta causarle la muerte. También le robaron herramientas, dinero en efectivo, billetes y monedas antiguas.
Luego de matar a los dos vecinos del pueblo, compraron comida y almorzaron en la casa de Pino. Más tarde, viajaron a Realicó, trasladados por Sergio Suárez y Oscar Lucero.

Alegatos.
La Fiscalía, representada por los fiscales Armando Agüero, Verónica Campo y Damián Campos, en los alegatos finales, pidió prisión perpetua para ambos imputados. La fiscala aseguró que en ambos domicilios encontraron huellas de calzados de los homicidas, quienes golpearon con un elemento contundente en la cabeza a los dos ancianos. Las víctimas sufrieron fractura de cráneo y fueron ahorcadas. Indicó que no tuvieron chances de defenderse, y alegó que actuaron con alevosía e intentaron «procurar impunidad».
Los defensores no discutieron la autoría del hecho, aunque sí la delictiva. En este caso, pidieron 13 años de prisión, tras argumentar que no se dan las agravantes de alevosía y homicidio «criminis causa».
El juicio se llevó a cabo semanas atrás, a lo largo de tres audiencias, en las que testificaron Paola Menghi, subjefa de la Agencia de Investigaciones Científicas; el médico forense Gustavo Ferreyra; los policías, Luis Quiroga, Viviana Muñoz y Franco Peralta; Héctor Lapettina, hijo de una de las víctimas; Walter Quiroga, un amigo de Lapettina; Oscar Lucero, el vecino que estuvo imputado en el inicio de la investigación y que luego quedó absuelto. También declaró Sergio Suárez, el remisero que llevó a los acusados a Realicó; y Arturo Tallone, hermano del otro hombre asesinado.

Fundamentos.
El Tribunal dio por probada la teoría de la Fiscalía y aseguró que «no hay margen de duda en establecer que los imputados actuaron con alevosía al cometer los homicidios, que coinciden en su forma de inicio, desarrollo y ejecución».
«La violencia ejercida sobre ambos damnificados resultó inexplicable, no solo por la ausencia de necesidad, debido a la diferencia de contextura física, la vulnerabilidad lógica de dos ancianos y la nula o escasa resistencia que pudieran oponerle, sino también porque el objetivo del desapoderamiento hubiese sido posible con la sola amenaza de ejercer violencia. La agresión resultó salvaje y desproporcionada. No pudiendo existir riesgo alguno para los autores de los hechos, que aseguraron su cometido. El informe de ambas autopsias revela la ausencia de marcas defensivas en los cuerpos», indicaron los jueces.
Respecto al agravante de «homicidio criminis causa» consideraron que «la idea homicida formaba parte del designio de sustraer las pertenencias de las víctimas, en pos de asegurar la impunidad de los acusados». Es decir, que «cometieron el homicidio para luego robar y no ser descubiertos».
Al analizar los agravantes y atenuantes de la conducta de los homicidas, que plantaron cada una de las partes, el Tribunal piquense manifestó que «si bien son personas jóvenes, sin antecedentes condenatorios, la gravedad de los hechos cometidos, la extensión del daño causado y la trascendencia de su conducta, determinan que la pena a aplicar resulte justa y proporcional».