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Personas Jurídicas no autoriza asamblea

INCREIBLE INTENCION: GRACIELA LOYOLA QUIERE IR POR LA REELECCION EN EL CLUB SAN MARTIN

La Dirección General de Superintendencia de Personas Jurídicas no le permitirá a la comisión -que detenta la conducción del Club General San Martín desde hace casi dos décadas-, llevar adelante la asamblea que convocaba para hoy.
Graciela Beatriz Loyola como «presidenta» y Pablo Martín Romero como «secretario» publicaron hace algunos días en el Boletín Oficial un llamado a asamblea de la entidad para esa fecha. En el orden del día se puede leer que allí se aprobarían balances adeudados y también que se procedería a la «renovación total» de autoridades.

El club para la gente.
Se ha venido informando abundantemente en estas páginas sobre la situación del Club General San Martín, «parado» desde hace años, con sus instalaciones deteriorándose un poco más cada día, y del desprendimiento de parte de sus inmuebles con una venta a un particular. Todo eso motivó una fuerte movida que empezó a ser motorizada por «La ’89», una agrupación que fue sumando cada vez más seguidores hasta superar ahora ampliamente los dos centenares de personas.
Los encuentros en la Plaza Martín Fierro, coronados por una caravana que recorrió la ciudad días atrás, dan la pauta que hay una comunidad movilizada con el objetivo de que el Club San Martín vuelva a manos de la gente.

Importante deterioro.
Se sabe que hay una comisión directiva que detenta los cargos, presidida por Graciela Beatriz Loyola -que está desde hace varios lustros al frente de la entidad- que con el paso del tiempo mostró un inmovilismo preocupante. Tanto las instalaciones del gimnasio, en Alberdi y Dante Alighieri; como la ex Quinta de las Monjas, aparecen abandonadas en lo estructural y hará necesario -tarea para quienes se hagan cargo- un arduo trabajo para recuperarlas.
La Dirección General de Superintendencia de Personas Jurídicas actuó ante el reclamo de «La ’89», y pidió explicaciones a los «directivos» que no hacen asambleas desde hace varios años, no han presentado balances y -lo que es peor- vendieron 2,8 hectáreas del predio de la ex Quinta de las Monjas a un empresario local en una suma irrisoria, considerando los valores que se manejan por los terrenos en esa zona.

Explicaciones insuficientes.
La nota de contestación de Loyola no aportó demasiada luz sobre lo que viene pasando en el club -se amparó en que la pandemia que azota al mundo, y el cúmulo de trabajo del contador que llevaría la contabilidad impidió hacer los balances de los tres últimos años-, y todo indicaría que a Personas Jurídicas no le quedan demasiadas alternativas. No parece viable que permita que continúe el desmanejo en una entidad que está muy lejos de cumplir el objeto social para el que lo pensaron sus fundadores.

Loyola llamó a asamblea.
En estos días se conoció que la comisión que preside Loyola avanzó con la convocatoria -a través de una publicación en el Boletín Oficial- para una asamblea general ordinaria para el día de hoy, 31 de marzo de 2021, en las instalaciones del predio Las Malvinas (ex Quinta de las Monjas) a las 19 horas.
El orden del día que se pretendería tratar sería la consideración de los balances de los ejercicios 2017, 2018, 2019 y 2020. Cabe señalar que el primero (2017) fue presentado y tratado en asamblea que realizaron el 28 de julio de 2017 y fue rechazado por Personas Jurídicas. De allí hasta ahora nada. La excusa de la pandemia podría ser admitida para el último año, pero nada justificaría los demás períodos no presentados.
El otro punto del orden del día es la «renovación total de autoridades». Firman la convocatoria Graciela Loyola como presidenta y Pablo Martín Romero como secretario.

No habrá asamblea.
Con buen tino -en medio de la disputa en su seno por la ilegitimidad de la comisión actuante-, Personas Jurídicas no le hará lugar a la decisión de hacer la asamblea.
Consultado ayer por este diario el titular de esa dependencia, Guillermo Rubano, explicó que se la manifestó a Loyola que «no se faculta» a llevar adelante la asamblea. No se puede realizar porque «está en marcha un expediente» de revisión, argumentó, a la vez que advirtió que de hacerse se declarará «la ineficacia» del acta que se pueda generar.

Decisión inminente.
Lisa y llanamente se dio cuenta en forma oficial que la directiva actual no puede avanzar con su intención de renovar autoridades, y que lo que está por resolverse es precisamente el destino de la institución. Lo más probable es que la semana próxima pudiera dictarse una resolución que la sociedad está requiriendo, y lo cierto es que no se espera otra que no sea avanzar con una necesaria normalización del club de la Villa.

¿Para qué?
La pregunta sigue siendo la que ya se formuló: ¿Para qué quieren seguir en el club las actuales autoridades?, ¿es sensato pensar que quienes están desde hace un par de décadas pueden ahora -con el descrédito de una inacción palpable- hacer que las cosas mejoren aunque sea un poco en San Martín?
La respuesta es inapelable.