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Perú: «La gente se empoderó»

UN CURA ARGENTINO RESALTO LA FIGURA DE PEDRO CASTILLO

Luis Humberto Bejar es un sacerdote católico y magíster en doctrina social de la iglesia argentino oriundo de Tucumán y relató su experiencia de las elecciones en Perú, que le dieron el triunfo a Pedro Castillo.
Bejar llegó a Perú hace 24 años a la localidad de Juliaca, en pleno segundo mandato de Alberto Fujimori, padre de Keiko. Y recordó que en el año 97 Fujimori padre pretendía lograr su tercera reelección, objetivo que terminó con fraude electoral en los comicios del año 2000. Nueve años después, fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), también por los secuestros de un empresario y un periodista durante el autogolpe de 1992 y por las esterilizaciones forzadas que se practicaron durante su mandato a más de 200.000 mujeres.
Bejar explicó que Keiko Fujimori, la representante del partido Fuerza Popular, se postuló por tercera vez a la presidencia del país andino. En esa línea, detalló que el partido político fujimorista «siempre estuvo asociada a grupos de poder».
«Castillo, en cambio, es una persona asociada al gremialismo, referido a la educación y con una presencia en luchas populares. Keiko viene de los sectores altos, de los grupos de poder, de los medios de comunicación asociados a los grupos de poder, de los grandes empresarios, de aquellos que no quieren perder sus propios intereses», contó el sacerdote en Radio Noticias.
Bejar explicó que Fujimori «desprestigio al profesor» pero «la gente fue adhiriendo a Castillo por esas cosas de sentirse cercano, no solamente a un lenguaje, sino a una propuesta de inclusión social, de políticas de derechos humanos».

El rol eclesiástico.
Consultado por como atravesó la campaña electoral desde su profesión, afirmó que acompañó a Castillo y que la Iglesia tomó roles diferentes. «Algunos a favor de Keiko Fujimori, porque del otro lado estaba el ‘cuco’ del comunismo, el terrorismo, hicieron esa campaña nefasta».
«Le hicieron tanta mala propaganda, y la iglesia más progresista se enganchó en el discurso de la acusación de comunistas, y supuso que el comunismo está condenado, que el capitalismo está condenado por la iglesia, pero nunca condenaron al fujimorismo», remató. Y aclaró que desde el sector eclesiástico «tampoco decían ‘voten por Pedro Castillo’, pero condenaban al comunismo, pero no al fujimorismo explícitamente». Estas posturas fueron las que lo motivaron a tomar partido de la situación: «Me dije, ‘aquí con media tintas y estupideces no, u optamos u optamos, son dos posiciones, el profesor Pedro Castillo que representa la izquierda que se unió para esta batalla o el capitalismo de la derecha extrema’. Yo soy cura pero también soy ciudadano, entonces me animé a hacer posteos contra el fujimorismo».

Inclusión social.
Desde su perspectiva, Bejar consideró que el nuevo presidente electo peruano tiene «un discurso de presencia del Estado, de inclusión social» y no cree que «se vaya para el otro lado» porque «empoderó a la gente». «La gente se empoderó, se movilizó y está defendiendo el voto, es algo histórico en el Perú», celebró.
Las elecciones se celebraron antes del 21 julio, día de la independencia y fecha en la que asumirá el nuevo presidente. «Ahora, a los 200 años que se festeja el 21 de julio va a asumir Pedro Castillo, un profesor de pueblo, que tiene muy claras las ideas con una organización interesante, y siendo socialista, es algo que no vi en Argentina», subrayó.

«Profunda brecha».

Bejar afirmó que la segunda vuelta peruana estuvo fuertemente marcada por una polarizarión electoral, algo que no se veía en mucho tiempo, ya que en las anteriores elecciones se presentaban partidos opositores de la derecha. En ese sentido señaló «hay una identificación con la cultura a la que pertenece el futuro presidente, que es la cultura andina, de la sierra, la cultura de la gente que fue explotada por los gamonales antes del ’68, porque tenían las tierras, y se terminaron los gamonales (patrones de estancias). Se puso muy de manifiesto esta división geográfica y cultural. Me parece bien esta polarización, hace mucho no hay polarización en Perú, había pero era de la derecha, ahora hay una polarización en serio».
Y remarcó que tiene que haber una «profunda brecha» con el neoliberalismo. «No vengan con discursos de medias tintas y de tolerancias estúpidas sin éticas ni principios, que del otro lado no hay ética ni principios. No puede haber tolerancia con los que provocan miserias y desigualdades sociales», apuntó.