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Piden incluir a cuidadores «idóneos»

PROYECTO PARA REGULAR ACTIVIDAD DEL ACOMPAÑANTE TERAPEUTICO

Atendiendo al reclamo de unas 500 personas que desarrollan tareas de cuidadores domiciliarios en La Pampa, los diputados Alicia Mayoral y Roberto Robledo (Frejupa) presentaron en la Legislatura provincial un proyecto de ley para regular la actividad de «Acompañante Terapéutico». Argumentan que la «creciente demanda de estos servicios» ha provocado «un incremento en los cursos de especialización y de personas interesados en su ejercicio, reclamando inexorablemente un marco normativo que reglamente las condiciones para su práctica».

Según los legisladores, la iniciativa permitirá reconocer esta actividad profesional «pudiendo establecer aranceles frente a las obras sociales, prepagas y el Estado, dotándolos de mayor certeza a la hora de contratar» así como otorgar «mayor seguridad a las personas que contratan sus servicios».

Sin embargo, el proyecto generó inquietud entre los propios interesados, porque muchos no poseen un título para desarrollar la actividad. «Nos enteramos del proyecto por los medios» comentó Mauricio Checopar, referente de la Comisión Organizadora de una Asociación de Acompañantes Terapéuticos Unidos. En diálogo con «El Aire de la Mañana» (Radio Noticias) Checopar advirtió que el proyecto «apunta muy bien al acompañante terapéutico con título universitario, técnico o profesional» pero consideró «está faltando el reconocimiento para aquellas personas que no tienen el título universitario y hacen trabajo de acompañamiento».

Sin formación académica

Por eso presentaron «un proyecto más completo que reconoce la figura del acompañante terapéutico pero apunta a fomentar también la valoración, en el pago y en las capacitaciones, de todos quienes desarrollan este tipo de tareas». En cuanto a la necesidad de acreditar una capacitación adecuada, en tanto son «auxiliares de salud», Checopar reconoció que «hay personas que cuentan con alguna formación y otras que no, porque las capacitaciones son muy caras».

Explicó que «una capacitación de 2.000 ó 2.500 pesos no está dentro de lo accesible» para un cuidador domiciliario y por eso están «buscando una forma de realizar capacitaciones gratuitas o más económicas para acompañar nuestro proyecto de ley». Pretenden «fomentar el curso de acompañante terapéutico como algo básico y lanzar capacitaciones desde la asociación» para que estos acompañantes «puedan ejercer con una garantía para quienes reciben su servicio».

¿Acompañante o cuidador?

La Pampa es una de las ocho jurisdicciones que no tiene reglamentada la actividad de Acompañante Terapéutico, junto a CABA, Santiago del Estero, Buenos Aires, Salta, Misiones, Jujuy y Formosa. En las restantes ya existen normativas vigentes, con excepción de Tucumán, cuyo Poder Ejecutivo Provincial vetó una norma aprobada en su parlamento porque carecía de una «definición de Acompañante Terapéutico, carrera, título habilitante, ámbito de competencia de la actividad, modalidades, prestación del servicio por parte de obras sociales, autoridad de aplicación y competencia del Ministerio de Educación que carecen de terminología específica».

El veto tucumano (basado en un dictamen legal de su Ministerio de Salud) agrega que faltan también «consideraciones pertinentes del área de Salud Mental» y rechaza la acepción de «profesional auxiliar, ya que el término Profesional se reserva para aquella persona que obtuvo su título de grado cumpliendo requisitos universitarios propios de cada provincia y posee habilitación otorgada por el Colegio y/o entidad encargada».

Esa distinción entre Acompañantes Terapéuticos (con graduación o tecnicatura universitaria) e «idóneos» (sin formación certificada) diferencia la terminología utilizada por las leyes vigentes.

Algunas provincias regulan «la actividad profesional del Acompañante Terapéutico» (Chubut, Neuquén, Río Negro, San Juan, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Catamarca y Córdoba). Otras se limitan a un término más genérico: «cuidadores domiciliarios y polivalentes» (Entre Ríos, Mendoza, La Rioja y Chaco). Cabe aclarar que el 7 de febrero de este año, en Mendoza, el diputado Mario Vadillo (Protectora Fuerza Política) presentó un «proyecto de regulación de la actividad de Acompañantes Terapéuticos», que prioriza el reconocimiento de la formación académica.

Como en Mendoza, otras provincias que no incluían esta distinción modificaron posteriormente sus leyes o sancionaron nuevas (Río Negro, San Juan, Tierra del Fuego) frente a reclamos de colegios o entidades de Acompañantes Terapéuticos, que promueven también una matrícula habilitante y un registro provincial.

En nuestra provincia, será tarea de los legisladores definir un orden de prioridad entre estas dos necesidades: garantizar un servicio de salud eficiente o sostener puestos de trabajo.

Tarea articulada con profesionales

Los Acompañantes Terapéuticos (AT) son auxiliares del servicio de salud y su tarea se articula con la tarea profesional de médicos, traumatólogos, psiquiatras, psicólogos y hasta docentes. El origen de esta figura data de hace algunas décadas, cuando se externalizaron los pacientes psiquiátricos y para propiciar el tratamiento ambulatorio aparecieron los «Acompañantes Terapéuticos».

En nuestro país el Acompañamiento Terapéutico se inició en los años ’60, cuando el psicoanálisis ingresó a los centros de salud mental y tomó fuerza el movimiento internacional de desmanicomialización.¿Cómo acompañar los procesos terapéuticos fuera del encierro? Esa necesidad provocó la aparición de nuevos técnicos y profesionales, que hoy son requeridos para trabajar sobre distintas patologías y en múltiples contextos.

En 1970 Eduardo Kalina, médico graduado de la UBA y especialista en psiquiatría, identificó a esta figura que permitía evitar los efectos negativos de una internación psiquiátrica y trabajar en personas con adicciones. Kalima lo denominó «amigo calificado» porque su tarea de escucha y contención se asociaba también a un vínculo amistoso.

Con el tiempo adquirió nivel profesional bajo la denominación Acompañante Terapéutico (AT) incorporándose a equipos multidisciplinarios, con la función de articular entre el profesional de salud, el paciente y su familia. Los alcances y funciones del AT se determinaron en el ámbito académico, mediante carreras y tecnicaturas en universidades públicas y privadas.

En 1994 se realizó en Buenos Aires el primer Congreso Argentino de Acompañamiento Terapéutico («Hacia una articulación entre clínica y teoría»). Tres años después la Asociación de Acompañantes Terapéuticos de Bahía Blanca se convirtió en la primera que suscribió convenios con entidades, insertando a los AT en el sistema público de salud.

Desde entonces el Acompañamiento Terapéutico creció notablemente en nuestro país. Actualmente decenas de universidades e institutos terciarios incluyen la carrera en su oferta pedagógica.