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Pidieron prisión efectiva para Hotz

JUICIO POR EL SINIESTRO VIAL DE LA NAVIDAD DE 2018

En una extensa audiencia, desarrollada en el segundo piso del Centro Judicial de Santa Rosa, se leyeron ayer los alegatos en el juicio por homicidio culposo, agravado por la conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, por conducir excediendo en 30 kilómetros la velocidad máxima permitida y por ser más de una las víctimas fatales, contra Esteban Hotz. En el siniestro ocurrido el 25 de diciembre de 2008, en la intersección de la Ruta Nacional 5 y la Provincial 7, perdieron la vida Franco Gabriel Palacio y Guadalupe Ana Abascal, que estaba embarazada, Daiana Palacios, Gonzalo Palacios, Milagros Palacios e Isabela Rossotto.
En la audiencia, a cargo de un tribunal integrado por Gastón Boulenaz , Andrés Olié y Alejandra Ongaro, la representante del Ministerio Público Fiscal, Cecilia Martiní, pidió la pena de tres años, de efectivo cumplimiento, y 10 años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo. Los abogados querellantes, José Mario Aguerrido y Juan Eduardo Ravinale, pidieron una pena de 4 años, mientras que el defensor Jorge Salamone pidió la absolución de Hotz, atribuyendo la responsabilidad al conductor fallecido, Franco Palacio.
Aguerrido representa a Mónica Siderac y Raúl Eloy Palacio (padres de Franco y Daiana Palacio), Horacio Roberto Abascal y Fabiana Alejandra Oses (padres de Guadalupe Abascal), Nicolás Rossotto (padre de Isabella Rossotto) y Romina Vanesa Janiel Diez (madre Franco Palacio). Ravinale lo hace en nombre de Débora Daiana Nuñez (madre de Gonzalo Palacio).
La audiencia fue transmitida por YouTube, ya que como medida preventiva para la propagación de coronavirus, no estuvo permitida la presencia de público en la sala de audiencia. Se espera que la lectura de sentencia se realice el próximo 4 de junio.

Velocidad excesiva.
La fiscala Cecilia Martiní señaló que pese a las diversas interpretaciones de los distintos peritos de partes, la velocidad del Mercedes Benz que conducía Hotz era entre 155 y 174 kilómetros por hora. Incluso mencionó que los peritos de la defensa siempre intentaron arribar a una solución más cercana a su estrategia, pero siempre indicaron que el imputado conducía por encima de la velocidad máxima permitida, que era de 60 kilómetros por hora en toda la zona del cruce, y así lo indicaba un cartel, que estaba 500 metros antes. Además, recordó que no existían huellas de frenado del vehículo de Hotz.
La fiscala sostuvo que el Mercedes Benz no venía con la velocidad obligatoria y reglamentaria, y que el siniestro hubiese
ocurrido de igual forma «si el vehículo de las víctimas subía a la cinta asfáltica o intentaba girar en U», debido a la excesiva velocidad del vehículo que conducía Hotz, que de haber transitado a la velocidad reglamentaria, nunca hubiera sucedido el siniestro vial.
Además señaló que al exceder la velocidad aumentó el riesgo permitido, lo que se reflejó en el resultado final, de seis víctimas fatales, entre ellas, una mujer embarazada.

Informes del celular.
Martiní señaló que los informes de la empresa Movistar, con la que Hotz operaba, lo ubicaron en Santa Rosa a las 11.53 y seis minutos más tarde, lo registraron en Anguil. De este modo, señaló que «en seis minutos recorrió 15 kilómetros. Eso da una velocidad de 150 kilómetros por hora», de promedio.
Respecto a este cálculo «objetivo», Martiní señaló que «da un parámetro cierto, de una velocidad de más del doble a la permitida en el lugar del hecho».
La fiscala reiteró que «claramente» el exceso de velocidad fue lo que produjo el siniestro, y que quedó acreditado que Hotz excedió en más de 30 kilómetros el límite permitido, remarcando, que se trató de un homicidio culposo agravado por imprudencia, exceso de velocidad y la cantidad de víctimas. «Hay seis familias destruidas», remarcó.
Finalmente, pidió 3 años, de efectivo cumplimiento, la pena mínima que se establece para la acusación realizada, y 10 años de inhabilitación, la máxima establecida.

«No pidió disculpas».
Aguerrido hizo hincapié en que Hotz «nunca pidió disculpas a la familia de las víctimas», por el desenlace fatal. Destacó que la familia Palacio circulaba unos metros más atrás en la ruta, y fue testigo del siniestro. Además dijo que todas las pericias sostienen que el Mercedes Benz circulaba a velocidad excesiva, incluidas las presentadas por la defensa.
Además señaló que circulando a exceso de velocidad, Hotz no podía controlar el vehículo, por eso no logró evitar el choque. Destacó que la velocidad máxima, de 60 kilometros por hora -indicada 500 metros antes del cruce-, debía mantenerse durante todo el cruce, hasta el próximo cartel.
Si bien reconoció que Palacio intentó girar en «U», por pasarse del cruce, Aguerrido sostuvo que la causa del siniestro fue la velocidad excesiva con la que conducía Hotz. Y agregó que «la cantidad de víctimas fatales también tiene que ver con la excesiva velocidad», señaló Aguerrido, que pidió una pena de 4 años para el acusado.
Ravinale, adhirió a los alegatos pronunciados por Martiní y Aguerrido. Sostuvo que ninguna de las pericias presentadas pudo bajar el exceso de más de 30 kilómetros por hora sobre la máxima permitida, lo que impidió una maniobra por parte de Hotz para evitar el desenlace. Respecto del martillero, dijo que «no tuvo diligencia, no tuvo cuidado, por eso se produjo el hecho», y agregó que «esa violación, ese obrar negligente, causó la muerte de seis personas».

Absolución.
El defensor Salamone comenzó su alocución adelantado que iba a pedir la absolución de Hotz. En ese sentido atribuyó el siniestro a la maniobra del conductor, Franco Palacio, que fue «extremadamente peligrosa e imprevisible», dijo, y agregó que fue aún más temeraria, porque la realizó con toda su familia a bordo. «Tal vez fue por inexperiencia, no sabemos si tenía carnet de conducir, o por somnolencia, no podremos saberlo», señaló.
Además refutó que en el lugar del impacto, la máxima permitida fuera de 60 kilómetros, porque ya se había superado el cruce, y señaló que en ese lugar, la velocidad permitida ya era de 110 kilómetros por hora. Incluso destacó que no había ningún nuevo cartel indicando velocidad permitida, por varios kilómetros.

Testimonio.
Salamone destacó el testimonio del testigo Luis Garzarón, quien señaló que venía unos metros detrás de Hotz, y aseguró que «no venían fuerte, sino a una velocidad normal, prudente».
En su declaración, Garzarón había asegurado conducir en sexta marcha, «despacio, a una velocidad acorde, en el rango de los 60 u 80 kilómetros por hora».
Además, el defensor dijo que «no es cierto que se haya detenido en la dársena» y que «no es cierto que puso luz de giro», contradiciendo la declaración de los padres de Palacio.
«Fue una situación imprevisible, nadie va por la ruta esperando que alguien haga eso», dijo respecto de la maniobra de Palacio, e insistió en que «la colisión hubiera ocurrido de todos modos», independientemente de la velocidad de su defendido.
Finalmente pidió la absolución de Hotz, y dijo que en caso de que el tribunal considere que existía responsabilidad de su defendido, se aplique una pena que contemple el cumplimiento condicional.

«Confiamos en la justicia»
Raúl Palacio, padre de Franco y Daiana, le dijo a LA ARENA que «la verdad que fue un día muy duro el de hoy (por ayer), pero confiamos en la justicia».
«Estamos de acuerdo con los pedidos de los querellantes, incluso si se diera el pedido de la fiscalía, porque reconocemos que la maniobra de Franco no fue correcta. Sino tendrían que haber pedido el máximo de seis años», señaló Palacio, y agregó que «confiamos en lo que va a hacer la justicia, y esperamos que se lo condene, y que tenga que cumplir en la cárcel».
Además, dijo que «ellos desde un principio quisieron decir que yo no estaba en el lugar, me quisieron sacar del medio a mí. Mintieron mucho, todo el tiempo, pero creo que hay pruebas que son irrefutables. Lo que marcan los registros de las antenas de Movistar, dándole cinco kilómetros de margen, indican que iba a 150 kilómetros pro hora de promedio, entonces que digan que iba despacio es muy feo. Escuchar tantas mentiras de él y de los testigos, la verdad que a mí y a Mónica, mi esposa, nos descompone», concluyó.