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La empresa pampeana pionera en un rubro clave

«Desinfectadora Cabrera» es una empresa pionera y líder en su rubro: desde hace 32 años se dedica al control de plagas urbanas. Sale hacia distintos puntos de la provincia y distritos vecinos con una cartera de más de 150 clientes fijos.
En la mayoría de los casos en los que una empresa o emprendimiento tiene un apellido dentro de su nombre comercial, se lo vincula directamente con el responsable de su creación. Sin embargo, hay algunas excepciones. Como la de Cabrera, que no tiene nada que ver con quien puso en marcha una firma que es pionera en un rubro clave: la salud y la higiene en las viviendas, lugares de trabajos, predios, fábricas, escuelas, edificios y cualquier lugar donde las plagas urbanas no son bienvenidas.
«Mi papá le puso ese nombre porque estaba en la calle Cabrera, en Río Cuarto, y de ahí quedó. El consideraba más importante resaltar dónde estaba la empresa que quién era. Hoy muchos me dicen a mí ‘Cabrera’ o ‘Cabrerita’ porque piensan que es mi apellido», se ríe Diego Ghergo (48 an~os), responsable en La Pampa de una empresa que tiene sedes en la mencionada ciudad cordobesa y en Pergamino, provincia de Buenos Aires.
Control de granos almacenados, control de roedores, de palomas, de murciélagos, venta de insumos, limpieza de alfombras, desinfecciones, desinfectaciones son algunos de los servicios que ofrece la firma desde 1986, cuando se trataba de un rubro sin demasiados antecedentes. «Mi padre vio que había una falta en el rubro, se puede decir que estaba en el momento justo y en el lugar indicado, así que hace 32 an~os que la empresa crece», detalla Ghergo sobre un emprendimiento que, solo en La Pampa, brinda servicios a ma´s de 150 clientes fijos.
«Hoy somos una empresa reconocida, con una gran trayectoria y que va por su tercera generación porque la fundó mi padre, la seguí yo y hoy mi mano derecha es mi hijo Leandro (27). La actividad no se conocía en ese momento y se fue profesionalizando muchísimo, también la legislación fue avanzando y hoy el control de calidad es clave, sobre todo en empresas o lugares relacionados a lo alimenticio», señaló Diego cuyo hermano Marcelo está a cargo de la sede de la firma en Pergamino.
Si bien el origen de la desinfectadora es en Río Cuarto, la vinculación con La Pampa surgió por los constantes viajes que hacía Diego para atender a algunos clientes como la ex Casa Tía (luego Supermercados Norte y hoy Carrefour), Supermercados De León (hoy es una sucursal santarroseña de La Anónima), el frigorífico Pico, entre otros.
«Al principio venía cada 15 días, después todas las semanas, luego dos veces a la semana hasta que tuve que tomar una decisión porque ya no daba más por el tema costos y gastos.
Después de 2001 vine y me instalé definitivamente en Santa Rosa. Y mi hermano hizo lo mismo en Pergamino, nos dimos cuenta de que la única manera de crecer como empresa era si nos afincábamos cada uno en el lugar».

A todos lados.
«Cabrera» tiene cuatro operarios que se mueven en cinco camionetas que llegan a distintos puntos como Jacinto Arauz, Macachín, Victorica, General Pico y ciudades bonaerenses como Pehuajó, Carlos Casares, Trenque Lauquen y América. Además del hijo de Diego también trabajan dos administrativas, un director técnico y una ingeniera agrónoma.
«Hacemos horario rotativo, hay gente que viene de 8 a 16 y otra de 16 a las 12 de la noche, eso nos cubre una franja horaria de 16 horas de lunes a viernes, y los sa´bados de 8.30 a 16 siempre que haya trabajo porque nosotros tenemos 150 clientes que son abonados mensuales, pero hay otros que quieren servicios puntuales».
La desinfectacio´n o fumigacio´n de espacios físicos o de mercadería tiene su fuerte en el rubro alimenticio. «El control de plagas es el primer standard de calidad, ninguno puede sobrevivir teniendo roedores, cucarachas, murciélagos, palomas; son todas cuestiones que cualquier empresa debe cumplir. Por eso trabajamos mucho con fábricas, frigoríficos, supermercados, despensas, almacenes, rotiserías pero también hay otro montón de lugares como jardines de infantes, colegios, oficinas, empresas de transporte». Diego pone como ejemplo una escuela luego de una elección. «El servicio que hacemos es en definitiva buscar un ambiente libre de gérmenes, de microorganismos. Vos podés hacer una desinfección pasando un trapo con lavandina, pero en una escuela se necesita un sistema distinto y por eso hacés una fumigación con un método de microgota para que un montón de pequeñas particulas desinfecten todo un ambiente».

Cambio cultural.
Diego grafica con un ejemplo concreto el cambio y avance que significó poner en marcha una empresa pionera, «un poco una punta de lanza» a la que luego se sumaron muchas otras. «Antes a la gente le daba vergüenza que estacionemos frente a su puerta, incluso no querían que tengamos las camionetas graficadas. Hoy todavía está un poco vigente ese prejuicio pero cada vez menos, igual hubo que hacer todo un trabajo de concientización, de publicidad, de educación para que la gente, el cliente, asuma que no hay ningún perjuicio sino que es a favor. Como en todo hay avances, a veces más lentos pero se terminan imponiendo», apuntó Ghergo pulverizando un concepto que quedó fuera de época. Hoy se apunta a la limpieza del trabajo, la especialidad de «Cabrera».

Planes de expansión
En medio de un panorama económico complicado para el país, Ghergo piensa en un crecimiento de la empresa, específicamente desde lo edilicio porque la oficina de la calle Delfín Gallo «ya queda chica». La idea es poder instalarse en el Parque Industrial.
«Queremos agrandarnos desde la estructura porque es lo que más falta le hace a la empresa. Estamos analizando ir al Parque Industrial y la gente del gobierno sugirió que intentemos instalar una industria y no una empresa de servicios, es decir; fabricar algo. Nosotros tenemos distintos insumos que usamos y que podríamos fabricar, así que esa es la idea y buscaremos avanzar con ese objetivo».