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Piquense recibió su nuevo DNI

ADOLESCENTE LOGRO EL CAMBIO DE GENERO

Un adolescente piquense tramitó meses atrás el cambio de género, y la semana pasada le llegó el nuevo ejemplar del Documento Nacional de Identidad (DNI), con su nuevo nombre, Máximo Federico Fernández.

«Es una alegría enorme», le dijo, Susana Brizuela Giobanettone, la madre del jovencito, a LA ARENA. El martes pasado (14 de julio), Máximo recibió su nuevo ejemplar del DNI, lo cual marcó «un cierre» desde lo burocrático en el camino hacia el cambio de identidad. Sin embargo, aún queda por delante la cuestión biológica, que comenzó a recorrer en noviembre pasado con profesionales del Instituto Malbrán.

«En cuanto a lo burocrático es un cierre. Comenzamos con los trámites en el Registro Civil en febrero, y con lo orgánico ya llevamos desde 2019. Los trámites en el Registro Civil, fueron como un trámite más. Tuvimos el ejemplar de la partida a la semana, y el DNI llegó la semana pasada, el 14 de julio», dijo.

Cambios

Susana contó que su hijo (desde su nacimiento se llamaba Antonela), «a los 8 años de edad comenzó a jugar de otra manera y a verse de otra manera».

«Notamos que no era femenina, que no había forma de ponerle un vestidito. Pero cerca de los 15 años fue la peor frustración que tuvimos como padres, porque fue el peor cumpleaños que pudimos armar. Lo notábamos decaído, mal en el colegio, en todos los contexto, hasta que un día hablé con él», señaló.

Tras ello, comenzó todo un proceso de acompañamiento hacia el adolescente, tanto desde lo profesional, como desde lo familiar.

«Cuando se destapó, estuvo bueno porque se liberó y mejoró en muchos aspectos. Los chicos a esta edad, manifiestan muchísimas recaídas y si no los escuchas la mayoría termina mal. Esta lucha fue de él, más que nuestra, porque nosotros lo acompañamos. Si es feliz y tiene salud, lo que digan los demás, no me interesa», añadió.

Colegio

En el colegio, Máximo Federico (tiene 17 años de edad), tuvo que «lidiar con gente que no quiere aceptar como es el otro». En este sentido, su madre dijo que los mayores problemas no los tuvo con sus compañeros y compañeras, dado que «los chicos entienden», sino con algún «celador» que cuestionaba su forma de vestirse y le decía como debía actuar.

«Hoy lo tienen que digerir. Lo tuve que reinscribir como máximo Federico, un poco no gustó, pero lo tuvieron que reinscribir nuevamente. Lo del colegio fue duro, porque llegó un momento en que el chico no quería saber nada. Acá no tiene que existir la diferencia. Hay muchos chicos que tienen intentos de suicidios por estos temas, hay que abrir un poco más la mente, porque ellos quieren ser felices, y que los padres no se preocupen sobre que va a decir la gente», finalizó.