Inicio La Pampa "Pocho" Pérez publicó "18 horas de calabozo"

«Pocho» Pérez publicó «18 horas de calabozo»

EL LIBRO CONTIENE LAS HISTORIAS DE SU PADRE BENICIO DELFIN

El libro se terminó de editar hace algunos días atrás en Bernardo Larroudé y aún no tiene fecha de presentación. Contiene los relatos que su padre plasmados en manuscritos hace más de varias décadas. En ellos narra las anécdotas vividas durante sus 28 años de carrera policial.
GENERAL PICO – Las memorias y anécdotas de Benicio Delfín Pérez fueron rescatadas y publicadas por su hijo, Héctor Omar «Pocho» Pérez, en un libro de reciente aparición del sello «Homero Digital», llamado «18 horas de calabozo». Benicio Delfín Pérez, nacido en la zona de Victorica, fue funcionario policial del Territorio de La Pampa Central durante las primeras décadas del siglo pasado. Su función la desempeñó en gran parte del oeste provincial, y una vez retirado se radicó en General Pico, donde trabajó de forma desinteresada en las instituciones de la ciudad. Toda esta labor que llevó a cabo por la ciudad le fue reconocida cuando se le impuso su nombre al Predio Recreativo que hace unos años fue declarado reserva natural.
Benicio le legó a su hijo Héctor la vocación de historiador, dejando en varios cuadernos apuntes de su trabajo policial y su mirada sobre la época que le tocó vivir. Desde su incursión en la literatura, «Pocho» se caracterizó por rescatar las historias de su infancia, de su niñez, de su barrio y de cada uno de los personajes que habitó la ciudad. Escritor, recopilador y editor de historias y relatos, supo publicar «Mis personajes», «Aquellas viejas historias» y «Automovilismo atado con piolín», además de sus aportes a las publicaciones de la Asociación de Historiadores del Norte Pampeano.

Memorias.
Para este nuevo libro, Héctor Pérez rescató los manuscritos de su padre, luego de pasarlos por un proceso de selección, corrección e investigación. «Estos textos son parte de las cosas que rescaté de mi padre, de las tantas que él escribió. Me limité a tomar los apuntes que tenía, que había hecho en un pequeño cuaderno. Los leí y me gustaron las anécdotas que tenía, que son algunos recuerdos suyos de su época como policía. Esto tiene en mis manos una historia larga, de muchos años, porque cuando lo agarré por primera vez, lo leí, lo pasé en limpio, lo transcribí, volví a leerlo, y a trascribirlo, porque había cosas que no entraban en la idea que yo tenía para este libro. En esto pasaron más de diez años», le contó a LA ARENA.
«Son memorias y relatos de mi padre. Tuve que ir al archivo, tuve que buscar material, porque hay cosas que tienen que guardar cierta relación. Eso me fue llevando tiempo, incluso un trabajo de investigación y de charlas con viejos pobladores. Un buen día que creí que lo tenía terminado, lo pasé en limpio y se lo di a Luis Roldán para que lo leyera, y él me hizo algunas indicaciones y sugerencias. Entonces yo empecé a buscar antecedentes que figuraban en el libro y que tienen que ver con la delincuencia», agregó.

Título.
El entrevistado contó que el título al libro se lo dio un episodio que vivió su padre durante la adolescencia, en la que incluso se cruzó con Juan Bautista Vairoleto. Tras haber sufrido una detención en un calabozo, le surgió la vocación de ser policía.
«El empieza a escribir estas historias en 1920, cuando tenía 17 años, y empieza a hablar del caso de las ’18 horas de calabozo’, de por qué estuvo detenido. Por el maltrato que sufre en la comisaría, es cuando empieza a pensar en hacerse policía», dijo. Luego, una vez incorporado a la fuerza, Benicio, quien era nativo de Victorica, cumplió funciones en toda la zona del oeste pampeano, en localidades como Telén, Carro Quemado, Algarrobo del Aguila, Santa Isabel, La Reforma, Limay Mahuida, e incluso Victorica.
A pocos días de haber recibido en mano los ejemplares, cuya edición e impresión estuvo a cargo del conocido periodista y editor de Larroudé, Homero González, el autor de las «18 horas de calabozo» aún no tiene definido cuándo lo presentará en sociedad. Mientras tanto, piensa retomar otros trabajos que tiene en borrador, como uno que recopila relatos e historias futboleras de su infancia.