“Podemos debatir con Ameghino”

PALEONTOLOGOS DEL MUSEO RIVADAVIA ELOGIARON LA COLECCION DE FOSILES PAMPEANOS

Durante una semana, los científicos revisaron cientos de piezas fósiles alojadas en la colección de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Dos de los visitantes trabajan en gliptodontes, y la tercera en plantas del período Pérmico.
Tres paleontólogos del Museo Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires, visitaron Santa Rosa y durante una semana revisaron la extensa colección de fósiles que posee la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Los tres elogiaron la calidad de preservación del material y la rigurosidad de su archivo. “Gracias a los fósiles podemos ‘debatir’ con Ameghino”, graficaron. Planean volver antes de fin de año e incluso visitar los yacimientos.
Los visitantes fueron los paleontólogos Juan Carlos Fernicola, Laura Edith Cruz y Bárbara Cariglino. Todos ellos se desempeñan en el Museo Argentino Bernardino Rivadavia, de la ciudad de Buenos Aires. La visita se concretó en la última semana de junio merced a la insistencia de los investigadores pampeanos Claudia Montalvo y Ricardo Melchor, ambos docentes de la Universidad Nacional de La Pampa.
Fernicola y Cruz investigan las faunas de vertebrados cingulados del período Mioceno, un período geológico presente en nuestra provincia a través de la Formación Cerro Azul, que son los sedimentos loésicos de color pardo rosado tan habituales en nuestra provincia.
“Me especializo en vertebrados, en particular en los cingulados, que comprende a los gliptodontes, que tienen un caparazón inmóvil, y a los armadillos, que asociamos más con las mulitas y los peludos. Yo trabajo con gliptodontes y cada vez más voy abarcando armadillos”, le contó Fernicola a LA ARENA.
“Estamos revisando una colección que tiene muchos años y mucho trabajo. Es una colección inmensa, y hay mucho material para seguir observando”, valoró el científico. “Hay cajas y cajas de material recolectado, producto del esfuerzo y del trabajo de la gente del lugar”, abundó.
Fernicola está estudiando los fósiles de gliptodontes y armadillos en el marco de una nueva sistemática que hay para este grupo de vertebrados. “Y si lo podemos hacer, es porque los materiales están disponibles y cada uno tiene su ficha”, reiteró.

Bioestratigrafía.
La especialidad de Laura Cruz es la bioestratigrafía y en ese marco los materiales de la Formación Cerro Azul “son muy interesante desde el punto de vista de una edad que no se conoce mucho, que es el Chasiquense – Huayqueriense”. En particular Laura intenta encontrar en los fósiles “alguna característica bioestratigráfica, algún marcador, que me ayude a determinar o afinar un poco más la edad de los sedimentos portadores”, explicó.
La paleontóloga concentró su trabajo en Santa Rosa en piezas recolectadas hace más de 25 años en la zona de Quehué principalmente, correspondientes a un grupo de gliptodontes también del Mioceno. “Este material no se ha publicado, no se ha dado a conocer, así que para mi es todo muy importante”, explicó la investigadora. Algunos tienen cierto parecido con fósiles encontrados en Catamarca, y otros con material recolectado en la provincia de Buenos Aires, cerca de las lagunas Las Encadenadas.
“Lo que están haciendo Bárbara y Laura lo puede hacer porque el material está bien curado. A veces nos cuesta transmitir que nuestros principales interlocutores son los materiales. Nosotros podemos “discutir” con Ameghino a partir de los fósiles que él descubrió. Tenemos el vínculo de discusión y tenemos el ejemplar que él recolectó. Nuestros interlocutores en el tiempo son los objetos que estudiamos”, reflexionó.

Sala propia.
El doctor Ricardo Melchor comentó a LA ARENA que el año pasado la colección de fósiles pampeanos fue incorporada al Sistema Nacional de Datos Biológicos que posee el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. “También tuvimos la posibilidad por primera vez, de incorporar una técnica que se hará cargo de la colección”, valoró. Esa responsabilidad recayó sobre Romina Kihn.
El principal anhelo de los paleontólogos pampeanos es contar con una sala propia para la extensa colección. “Tenemos registros de más de 30.000 ejemplares recolectados, así que el lugar nos quedó chico”, sostuvo.