Inicio La Pampa Podrían restituir los restos de Calfucurá a La Pampa

Podrían restituir los restos de Calfucurá a La Pampa

SU TUMBA FUE PROFANADA A FINES DEL SIGLO XIX

Un total de catorce pedidos de restitución de restos de integrantes de pueblos originarios se encuentran actualmente en trámite, entre los que se destaca el del cráneo del cacique Juan Calfucurá que será entregado a principios de junio próximo a las comunidades aborígenes. La Pampa podría ser uno de los destinos de los restos del cacique.
La mayor parte de los restos reclamados por las distintas comunidades se encuentran en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, aunque también hay dos casos de pedidos realizados para recuperar varios cráneos y un esqueleto que están en manos del Museo del Hombre de París.
La Ley 25.517, de fines de 2001, establece que «los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen».
«Los restos mencionados en el artículo anterior y que no fueren reclamados por sus comunidades podrán seguir a disposición de las instituciones que los albergan, debiendo ser tratados con el respeto y la consideración que se brinda a todos los cadáveres humanos», señala el artículo 2 de la norma.
Según los datos recabados, a través de un pedido de acceso a la información pública, el Programa Nacional de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas, que se desarrolla dentro del marco del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), posee 14 pedidos de restituciones que actualmente se encuentran en trámite.

Líder profanado.
Uno de estos reclamos, responde a los restos del cacique Juan Calfucurá, líder de la Confederación Mapuche-Tehuelche. Calfucurá falleció el 3 de junio de 1873 y fue enterrado en los médanos de Chilihué, en la zona de las Salinas Grandes de La Pampa, pero su tumba fue profanada y su cráneo robado por el teniente coronel Nicolás Levalle y entregado como un regalo al fundador del Museo de La Plata, Francisco Pascasio Moreno, por parte de Estanislao Zeballos, uno de los impulsores de la denominada «Conquista del Desierto».
Tras los pedidos de cinco comunidades originarias, de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén, se espera que el 3 de junio próximo, cuando se cumplan 146 años de la muerte del histórico cacique, el cráneo sea restituido por las autoridades de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y regrese al territorio pampeano, tal como acordaron los referentes comunitarios.

Más pedidos.
Aunque el caso de Calfucurá es uno de los que más atención concita, en las salas de la casa de altos estudios platense hay más restos de miembros de distintos pueblos originarios: sólo algunos son objeto de reclamos.
En ese sentido, una mujer nivacle, un pueblo que habita en las zonas de Salta, Chaco y Formosa aledañas al Río Pilcomayo, fue reclamada por el presidente del Pueblo Nivacle, Eulogio Corvalan, a la FCNyM, que el pasado viernes aprobó la restitución de los restos de la niña fallecida en Resistencia en 1887: será enterrada en la Comunidad de San José de Río Muerto.
Tres hombres wichí fueron solicitados por la referente de la Organización Kajianteya de Salta Octorina Zamora a la facultad platense, que también tiene pendientes el pedido realizado por la Comunidad Yagán de Bahía Mejillones, de Chile, para que sean restituidos los restos de Maish Kensis: el joven llegó prisionero al Museo de La Plata en 1886 junto con otros miembros de su comunidad y murió de tuberculosis, tras lo cual su cuerpo fue descarnado y exhibido en las vitrinas de la institución.
El Museo del Hombre, ubicado en París, posee entre sus colecciones un esqueleto reclamado por las comunidades Lof Sacamata Liempichúm y Pu Fotum Mapu, ambas de Chubut, así como también varios cráneos catrieleros, que son solicitados por Atilio Galván, descendiente de Catriel y referente de la comunidad «Vicente Catrinao Pincén».