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Cerró una tradicional rotisería

CUARENTA AÑOS EN SANTA ROSA

La tradicional rotisería «La Oriental» decidió cerrar sus puertas. Según explicaron sus dueños, la crisis económica que atraviesa el país impactó fuertemente en el comercio e imposibilitó afrontar los gastos.
El plan económico que implementó el presidente Mauricio Macri desde su asunción en 2015 llevó a innumerables emprendimientos familiares a la quiebra, lo que forzó a los dueños a cerrar sus puertas. Este escenario de crisis impactó en muchos comercios históricos, que contaban con años de trayectoria y que ya se habían creado una fiel clientela. Este es el caso de la rotisería «La Oriental», una de las pioneras en la capital pampeana que en agosto pasado cumplió 40 años y que ahora, imposibilitada de afrontar los gastos, cerró definitivamente.
La decisión fue materializada por Dana Herlein, su última propietaria, el pasado miércoles 16 de octubre. Ese día, pegó el cartel de «cierre definitivo» y anunció ante sus «queridos clientes» que continuarían «haciendo viandas a domicilio», y dos teléfonos de contacto.
Dana, de 29 años, dialogó con LA ARENA y explicó los motivos que llevaron a esta situación. «La economía actual no es muy buena. Lamentablemente tuvimos unos cuantos meses malos y bueno… se llegó a la decisión porque no se pudo pagar lo esencial».
Entre los gastos que debía afrontar se encontraba el alquiler del lugar, los sueldos y las tarifas de servicios. «Lo más doloroso fue tener que pagar un alquiler de arriba de 40 mil pesos. Entre el alquiler, tres empleados de 25 cada uno… Sumale las tarifas de la luz y el gas, pero son menores a lo que pagaba en el resto de las cosas».

Rotisería histórica.
«La Oriental» es una rotisería histórica en la ciudad de Santa Rosa. La mayoría de los santarroseños han ingresado al local que desde hace cuatro décadas se encuentra ubicado en Sarmiento 137. «Este año se cumplían 40 años, en agosto», remarcó Dana.
Fabián Herlein, el padre de la última propietaria, adquirió el comercio en 2001 cuando tenía 35 años. «Mi papá la tuvo 18 años», comentó Dana y afirmó que ella está a cargo «desde marzo, estuvimos pocos meses. Esos fueron los meses que tratamos de remar contra la corriente y lamentablemente no se pudo más».
En ese sentido, precisó que la caída de las ventas también dinamitó el equilibrio en las cuentas. «En los últimos seis meses venían bajando de a poco, y ya los últimos dos meses bajaron demasiado y se acumularon las deudas. Lamentablemente, no quedó otra…», indicó.

Deudas.
Dana también reveló que «quedaron algunas deudas» por pagar, como por ejemplo la tarifa de la luz que «con lo que podamos recaudar de la venta de las maquinarias» intentarán cancelarla para «poder quedar en cero.
Con respecto al alquiler, afirmó que los propietarios del local eran «los dueños anteriores, los que tenían La Oriental en sus comienzos».
A su vez, reveló que no se pudo llegar a un acuerdo para disminuir el precio del alquiler. «Ellos me aceptaron cerrar el contrato sin tener que abonarle de más, como se supone que se tiene que hacer cuando lo cerrás antes de tiempo. No dieron opción a rebajarme el alquiler, este mes le tengo que entregar la llave», sentenció.

Viandas.
Tras la decisión de cerrar definitivamente, Dana explicó que continúa realizando viandas al mediodía «y mi marido trabaja de cadete a la noche». Además, «los fines de semana hacemos empanadas. Mi mamá alcanzó a poner una despensa antes de tener que cerrar y mi papá tiene un taller».
Finalmente, con respecto al futuro del local y la posibilidad de que reabra con otros dueños aseguró que «va a ser complicado porque es un lugar muy grande. En la crisis económica que estamos no mucha gente está dispuesta a meterse en un negocio así y es muy caro».