Postales del abandono

Los vecinos y vecinas del barrio Atuel viven un infierno desde hace meses. Pérdidas cloacales, hundimientos de casas y, se suman ahora, los pozos en las calles aledañas.
Desde hace días, sobre la calle Corona Martínez, la Municipalidad de Santa Rosa comenzó una serie de trabajos que abandonó al poco tiempo. Allí, sobre la calzada hay un canal de gran profundidad con residuos cloacales que generó el malestar y la bronca por parte de quienes viven allí por los olores nauseabundos y por la falta de señalización.
Un equipo periodístico de este medio recorrió ayer la zona y registró que solo se han colocado unas vallas que cubren las bocas de agua que están sobre la calle y en el lugar donde se encuentra el by pass. Sin embargo, la obra no está señalizada y el tránsito sigue abierto para que cualquier vehículo pueda pasar por allí lo que conlleva un gran peligro para los conductores debido a que, si alguien no está al tanto de la obra, puede caer dentro y sufrir lesiones. Al parecer, la comuna se olvidó rápidamente del caso de Sergio García.
Una vecina dialogó con LA ARENA y manifestó que “es lo más asqueroso que puede haber el olor. No puedo ni abrir la ventana. No puede ser lo que está pasando. Mi madre vive en la esquina, se descompone. Esto es para muchas cosas, para enfermedades porque aspirás todo el olor”.
Sin poder esconder la bronca, la mujer comentó que llamaron al municipio “pero esto es una vergüenza. Te dicen que están trabajando y no. Trabajan un rato a la mañana y a la tarde ya abren ahí para que la gente pase. En cualquier momento cualquiera se cae ahí adentro. Ni siquiera dice ‘prohibido’. Si vos venís y no sabes de esto, te mandás al pozo. Es tremendo, no se puede vivir así”.

Hundimiento.
En la calzada, a pocos metros del canal abierto y abandonado, llegando a Schmidt, se produjo un hundimiento del asfalto generando un pozo que fue cubierto por tierra. Además, uno de los vecinos se vio obligado a tomar una de las vallas y moverlas hasta allí debido a que tampoco había sido señalizado por la comuna.
Una pareja que tiene su vivienda en el lugar, expresó a este medio que “en quince días se hizo un agujero y hace dos meses estamos así, desde que empezó el problema allá. La valla la puso un vecino ahí por peligro, casi se cae un chico en la moto”.
Por otra parte, manifestaron que “acá no se puede vivir. Esta semana trabajaron un día. El chico que está en la casilla viene, pone la bomba y lo larga para allá”.
“Esto es terrible. El coche no lo podemos sacar, porque hace un mes pusieron los caños acá y no lo podemos sacar. Vivir acá es un infierno. Los colectivos no vienen más, pasaba el 1 y ahora no pasa hace un mes”, agregaron.
“Yo me voy a plantar en la municipalidad hasta que me arreglen la calle. Yo pago asfalto y tengo los impuestos al día. Seguimos pagando los impuestos con olor a cloaca todo el día. Ahora porque se llevaron la bomba, pero en un rato empieza a salir y corre todo por acá”, afirmaron.
A su vez, la pareja denunció que la vereda de su vivienda también se está hundiendo, lo cual representa un riesgo a futuro.

Riesgo sanitario.
Una recorrida por los pasillos del Barrio Atuel permite identificar el estado de abandono en el que se encuentra por parte del gobierno municipal. El olor nauseabundo que impregna el ambiente y las pérdidas de agua son una constante entre tira y tira de edificio.
Detrás de la Tira 27, una vecina denunció que se encuentran tapadas las cañerías por lo que los residuos cloacales suben hasta su vivienda y le provocan inundaciones en el interior. Por otra parte, detrás de la Tira 28 se registró una pérdida constante de residuos provenientes de las cañerías que desemboca directamente en un parque que también presenta signos de abandono.
Allí y en muchísimas zonas del barrio, adultos, niños, niñas y adolescentes están en constante contacto con los residuos lo que representa un riesgo altísimo de contagio de enfermedades. Además, es preciso mencionar que en el barrio funciona una escuela y dos jardines de infantes.
El abandono municipal del barrio no provoca solamente malestar en vecinos y vecinas, sino que los expone a un ambiente peligroso para la salud y los obliga a vivir en condiciones inhumanas.