Premiaron un cuento de Aldo Umazano

UMAZANO

El escritor, actor y titiritero Juan Aldo Umazano ganó el tercer premio del tercer Concurso Nacional de Cuentos y Microcuentos sobre fútbol organizado por “Ediciones Al Arco”, donde participaron más de 400 artistas. “Fue todo un halago”, reconoció Umazano, quien dio a conocer que su cuento -“El último partido”- quedó dentro del libro que nació producto del certamen: “Un 11 de Antología”.
En un concurso que tuvo como integrantes del jurado a los periodistas Ezequiel Fernández Moores, Ariel Scher y Gustavo Gravia, y el reconocido escritor Eduardo Sacheri, el autor pampeano se destacó con un tercer lugar. El hito que logró, y con creces, a pesar de no ser el género literario predilecto del dramaturgo, y ni hablar de la temática -el fútbol-, área que no es común en la literatura aunque en estos años tuvo un notable crecimiento.
Umazano dialogó con Radio Noticias y relató el proceso que lo llevó a participar del concurso, de qué trata el relato que le permitió subirse al podio y la relación entre fútbol y cultura. Además, deslizó que hace unos meses publicó su último libro, el cual relata las vivencias que tuvo su padre cuando fue docente rural en un pequeño paraje en la provincia de Chubut.

“Por casualidad”.
El propio Umazano reconoció que el subgénero del cuento no era un área literaria común en él, sin embargo no fue impedimento para comenzar a incursionar. “Hace años, después de que me jubilé, empecé a trabajar la prosa. Y así, peleándome con la palabra y tratando de comprender unas cosas que estaban ocultas en ese momento para mí”, señaló. “Tal vez el conocimiento del teatro me llevó a conseguir estructuras literarias en otras disciplinas y bueno, comencé con el cuento como una forma de expresar lo que uno quiere”, sostuvo el titiritero.
Lo que empezó por pura casualidad, terminó siendo una gran satisfacción para el autor. Así lo contó Umazano: “Encontré un concurso de cuentos, de la Editorial Al Arco, y bueno decidí participar”. Una vez anotado, el tiempo pasó, lo que llevó al titiritero olvidarse del tema, hasta que un día recibió una gran noticia.
“Había una fecha de tope de entrega, pasó un tiempo más por la cantidad de participantes, y un día, que yo ya me había olvidado, entré a mi correo y aparece en negro, resaltado, la noticia de que había sido ternado para la etapa final”, precisó, donde finalmente obtuvo el tercer lugar. “Fue todo un halago”, reconoció Umazano. Como premio su cuento quedó dentro del libro que nació producto del concurso: “Un 11 de Antología”.

“El último partido”.
El autor participó del certamen con un pequeño relato que llevó el nombre de: “El último partido”. El mismo fue seleccionado entre más de 400 obras inéditas de escritores de todo el país y tuvo el “honor” de ser elegido para el trayecto final del concurso. Sobre su cuento, en pocas palabras ya que desea que su escrito lo explique mejor, se trata del último partido que unos muchachos jugaron en una canchita en un predio que, poco después, dejó de serlo.
¿Qué lo llevó a Umazano a escribir sobre esto? El titiritero especificó que fue una anécdota que vivió de pequeño y lo marcó hasta hoy. “Uno escribe siempre partiendo de la imagen que le produjo alguna realidad. En la esquina de las calles 9 de Julio y Cervantes (Santa Rosa) había hace varias décadas atrás un montecito lleno de eucaliptos donde los chicos jugaban antes de que construyeran una escuelita”, comentó.
Si bien ese predio quedaba cerca de su casa, era una “locura” jugar en ese lugar “rodeado de árboles”. “Yo jugaba, como lo hacía cualquier niño, pero en otro lugar, en el barrio Enriqueta en la plazoleta donde está el Caldén. Y, un día, esta gente nos invita a jugar y bueno, fuimos al montecito a jugar y nos pegaron un baile, que fue tremendo, y ese baile, que es el que yo relato más o menos en el cuento, fue la despedida porque venía la motosierra. En ese lugar se construyó una escuelita”, contó.

Mirada diferente.
El fútbol, además de un deporte que mueve pasiones, tiene detrás todo un movimiento cultural y social. Y es esto último lo que a Umazano realmente lo moviliza a la hora de observar al deporte más popular del mundo. “Miro fútbol, me distrae muchísimo, me gusta, es una pasión, pero lo miro desde otros ángulos, desde lo cultural”, explicó el actor y advirtió que esta “mirada” no es ni mejor, ni peor, “solo distinta”.
“Aclaro lo siguiente, yo de técnica de fútbol sé muy poco. Tal vez, algunos recovecos que tienen que ver con el juego en sí, de ahí tal vez tenga una contemplación un poco más profunda”, agregó. Pero entonces, ¿qué es una cancha de fútbol para Umazano? En ese sentido, desde su perspectiva cultural, señaló que “ahí se muestra toda una comunidad, su historia, su problemática y su futuro”.
“Es por que eso que hay algunas cosas con las que no estoy de acuerdo, como pasó en el último Mundial de Rusia con algunas declaraciones de algunos políticos que expresaron que no había que mezclar la política con el fútbol”, expresó, asegurando -en consecuencia- que dicha “separación” resulta “algo imposible”.
Para el actor, el deporte es una “forma de expresión” que “incluso en las épocas más duras y difíciles, las tribunas manifiestan lo que siente la sociedad”. Los cánticos populares representan una manera de analizar esta propuesta, aseguró Umazano.
“El fútbol, como la política, son artes muy difíciles donde todos tenemos derechos, todos participamos, todos tenemos verdades”, opinó y, por ello, nunca será posible separar ambas “artes”. En consecuencia, planteó, da lugar a una mirada más profunda sobre la realidad que traspasa al mero deporte.

“Intercambio cultural”.
La incursión Umazano en el universo literario ya tuvo sus frutos. Además del cuento “El último partido”, que le valió el tercer lugar del Concurso de Cuentos, el titiritero acaba de publicar su último libro: “Desde entonces, Gan Gan”. En sus páginas, el texto relata las vivencias de su padre como maestro rural en un paraje en la provincia de Chubut, durante 10 años, cuando aún era Territorio Nacional. “Puso el lomo y salí a venderlo con las herramientas que uno tiene”, explicó al respecto.
“Mi padre fue allá con la palabra en vez de la espada, y le costó, el pueblo era muy cerrado”, explicó Umazano sobre su padre, que finalmente con el tiempo logró insertarse en la comunidad. “El vivió un verdadero intercambio cultural, le enseñaron a buscar formas en las piedras, a hacer puntas de flechas y él, a cambio, le enseñó a leer y a escribir a los chicos”, subrayó.
Umazano contó que, ya de grande y junto a sus hijos, visitó el pequeño pueblo varado en el medio de la meseta chubutense cuya población está conformada por descendientes de pueblos originarios. En relación a la escuela de la cual su padre fue docente, el titiritero tuvo “la suerte” de poder verla. “Me causó un barullo tremendo, saqué fotos, tenía fotos viejas. Recordé cosas, fue a hablar con uno de los pobladores más más longevos y regalé ahí un show de títeres”, relató.

Una vida dedicada al arte.
Titiritero, actor y dramaturgo, Juan Aldo Umazano nació en la ciudad de Santa Rosa. Cursó hasta 4º grado en escuelas rurales donde su padre dictaba clases, terminando 5º y 6º en la Escuela Normal de la capital pampeana.
Su trayectoria artística ha tenido más que nada el sostén de su fuerza, de su voluntad y de su trabajo. De muy joven se inició en la actividad teatral. Realizó cursos de formación actoral en Buenos Aires, y participó como actor en varios elencos, con los que recorrió gran parte nuestro país y Uruguay. También integró la Comedia Nacional Argentina.
Estudió teatro en Buenos Aires con Carlos Gandolfo, integró en 1967 la Comedia Nacional Argentina con la que recorrió el país y, radicado en La Pampa, integró el Teatro Estable. Aldo Umazano siembre ha buscado la estética en el espacio escénico. Regresó a la provincia de La Pampa en 1973, siendo el Primer Asistente Técnico de Teatro dependiente de la Subsecretaría de Cultura.
En forma simultánea a la actividad de actor y director de teatro, se capacitó en el juego titiritesco. Fundó el Centro Experimental de Teatros de Muñecos. Creó, junto a otros actores, el Campamento Teatral de Trenel. Llevado por la actividad, abordó la escritura dramática, obteniendo premios en varios concursos.
Tiene editados los siguientes libros: Leguamundo, Nuevos textos dramáticos para teatro o títeres, Palabreríos, El Molino Loco. Entre todos suman una veintena de obras, las que han sido representadas por talleres, escuelas y solistas . Algunas, como El Monstruo del Lago, El Otro Huevo de Colón, Noroeste y El Cura y el Gitano, pudieron verse en La Calle de Los Títeres en la ciudad de Buenos Aires. También, la Comedia Provincial de La Rioja montó algunas de sus obras.