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«La premura en las medidas atenuó efectos»

LUIS ISAAC LEVIT, DE BERNASCONI, AHORA VIVE EN ISRAEL

«Hace un par de días trascendió aquí la grata noticia que el Instituto de Investigación Biológica de Israel logró determinar los anticuerpos que podrían ser punto de partida para la obtención de una vacuna contra el coronavirus. Fuera del optimismo que ello nos puede generar, falta el trayecto final que es la aprobación para su posterior patentamiento, lo que implica que debemos ser cautos en este aspecto», razonó Luis Isaac Levit, un pampeano que vive desde hace cuatro años en Kfar Saba, en el Estado de Israel. Oriundo de Bernasconi -donde conserva familiares-, en diálogo con LA ARENA explicó que «contar con los insumos y la infraestructura hospitalaria adecuada» permitió allí enfrentar la pandemia, que obviamente produjo daños pero no tan catastróficos como en otros países del mundo. «Las medidas adoptadas con premura contribuyeron a que Israel tenga hoy un 1,5% de muertos con relación a personas infectadas, «mucho menor que la media mundial», señaló.
-¿Cuál es la situación allí en estos momentos?
-Aquí en Israel, según mi modesta opinión, las claves del momentáneo y relativo éxito para enfrentar la pandemia estuvo en medidas que se adoptaron de manera rápida, tales como el distanciamiento social, utilización de barbijos y guantes a nivel individual; y el acatamiento por parte de la población de las normas impuestas que, por supuesto, no resultaban simpáticas pero tendían y tienden al resguardo de la vida humana.
-¿Y el sistema de salud, cómo funcionó?
-El ámbito médico cumplió fielmente con el protocolo impuesto, en todos sus niveles; y además se contaron con los insumos y la infraestructura hospitalaria adecuada para enfrentar a este monstruo desconocido e invisible.
-¿Y en lo social?
-Inicialmente, hace casi dos meses, únicamente estaban abiertos los supermercados, farmacias, algunos centros médicos, y no mucho más. Hoy podemos decir que se ha flexibilizado bastante la situación.
-¿Y cuáles son los números de la pandemia?
-Existe el incentivo que de los cerca de 15.000 contagiados ha habido unas 240 muertes, lo que representa el 1,5% aproximadamente de muertos en relación a contagiados… 4 ó 5 veces menos que la media mundial que oscila en el 7% o más.
-¿Conoce lo que está sucediendo en nuestro país?
-Por supuesto que hago un seguimiento cotidiano de lo que ocurre en nuestra Argentina, y tengo la sensación que se tomaron medidas muy a tiempo, que están dando resultados. Tengo una satisfacción personal de que en mi provincia de La Pampa haya habido sólo cinco contagiados ya recuperados, y este número data de varias semanas atrás.
-¿Se advierte allí la flexibilización?
-Sí, comienza gradualmente a reiniciar su labor el ámbito educativo, comercios, industria… y hay libertad para deambular sin restricciones, pero cumpliendo las normas de resguardo individual y distancia, evitando aglomeraciones. Los grandes centros comerciales, como shoppings, están prontos a reabrir, pero cumpliendo estrictas normas en pos de evitar el contagio de sus clientes.
-¿Y en lo personal?
-Nosotros con mi esposa Rita nos vinimos a Israel siguiendo a nuestros cuatro nietos… Y por de pronto, como abuelos, ya podemos verlos conservando una moderada distancia con nuestros nietos, aunque aún no es recomendable poder abrazarlos y mimarlos como quisiéramos.
-Usted es oriundo de Bernasconi pero vivió en Santa Rosa.
-Sí, nací, me crié y estudié en Bernasconi. Después del ciclo básico cursé en la Escuela Nacional de Comercio de Santa Rosa. De esa ciudad mantengo recuerdos imborrables… Yo vivía en González 480, en lo de una familia Otero. Uno de ellos, Cacho, tenía la concesión de la cantina del Fortín, y así podía hacer de acomodador los viernes a la noche, cuando boxeaban Campanino, Castellini, Paladino…
-¿Le quedan amigos en Santa Rosa?
-Y cómo no… en el ámbito educativo forje una amistad especial con algunos compañeros de mi curso, como Oscar «Chino» Albarracín, Yoli Burón, José «El Croto» González, «Pera» Lastiri, Susana Antonio, Gladys Jensen, Roly Gaitán, «Indio» Pérez, Horacio Viglizzo, Mario Vega… Tuve el honor de haber sido distinguido con el mejor promedio de egresados de Perito Mercantil de nuestra promoción. Después fui a Bahía Blanca e hice la carrera de Contador Público, y ya me establecí definitivamente en esa ciudad. Allí conocí a Rita, mi magnífica esposa, y tenemos dos hijos varones excelentes. En lo laboral estuve en la actividad privada, y luego ingresé en la AFIP, donde me terminé jubilando.
-¿Y cómo fue la decisión de instalarse en Israel?
-Lo veníamos madurando con Rita hacía algún tiempo, y en septiembre del 2016 emigramos. El lugar elegido fue Kfar Saba (en castellano «La aldea del abuelo»). Aquí está mi hijo mayor, mi nuera y nuestros cuatro hermosos nietos, que fueron el imán que nos condujo hasta aquí…
-¿Y cómo es esa ciudad?
-Kfar Saba es una muy linda ciudad del centro del país, muy simpática y amena. Tiene una población que anda en 110.000 habitantes, de los cuales hay unos 5.000 ó más latinos, la mayoría argentinos. Está ubicada a unos 25 kilómetros de Tel Aviv, a 75 de Jerusalén y a unos 110 kilómetros de la Franja de Gaza.
-¿Les cambió mucho la vida?
-Lo cierto es que no hemos sentido un cambio brusco en nuestras vidas, porque al margen del grupo familiar cercano hay otros familiares, y tenemos además una variada actividad social, con grupos de amigos diversos.
-¿Entonces no hay nostalgia?
-Sí, como que no… En particular extrañamos a nuestro hijo menor y nuestra nuera que viven en Bahía Blanca, como también otros familiares y buenos amigos. Pero la realidad indica que para ganar también se debe perder o ceder, y esto está asumido por nosotros, que nos sentimos reconfortados de la decisión tomada. Pero igual, siempre nos estamos acordando, y dada la oportunidad quiero saludar a mucha gente que conozco y quiero de Santa Rosa…