Primera caminata a la piedra movediza

UNA NUEVA PROPUESTA PARA VISITAR UN PAISAJE POCO CONOCIDO DE LIHUE CALEL

Al igual que la que estuviera en Tandil, la piedra movediza de Lihué Calel está asentada en el filo de una saliente. Se llega a ella por la cara sur de las sierras, un paisaje muy diferente al de la vertiente norte.
FERNANDO TOURN (De la redacción de La Arena)
Un grupo de personas concretó el sábado la primera caminata a la piedra movediza de Lihué Calel, una alternativa turística recientemente autorizada por Parques Nacionales. El “trekking” hasta la piedra basculante, ubicada en un sector elevado del cordón serrano principal, permite apreciar un perfil de Lihué Calel poco conocido, muy distinto a la cara norte, y rincones escondidos entre las sierras.
Esta visita al único parque nacional pampeano conjuga un poco de turismo aventura, las ganas de conocer la geografía pampeana, la oportunidad para una buena camaradería y un día distinto, con la práctica del ejercicio al aire libre.
La excursión tiene una duración de 3 a 4 horas, contando desde el momento en que el visitante deja su auto en un estacionamiento habilitado por PN a los fines de esta nueva oferta, y una dificultad baja, que en algún tramo puede demandar un esfuerzo un poco mayor al visitante.
La propuesta “Trekking a la Piedra Movediza de Lihué Calel” es mérito del guía de montaña, y único autorizado para Parques Nacionales, Juan Pablo “Pollo” Pollak, quien presentó esta idea a la Administración Nacional de Parques en el año 2015 y siguió de cerca la evolución del trámite hasta lograr su aprobación.
En estos tres años los técnicos de PN y Pollak evaluaron distintos caminos para llegar a la piedra, determinaron cuáles eran los que tenían menos impacto en el ecosistema del lugar y a su vez representaban la mejor opción para visitantes que quizá no tenían una práctica aceitada en caminata de montaña.
Una vez seleccionado el itinerario, prepararon el terreno para concretar la caminata. Para ello habilitaron un estacionamiento en un camino que normalmente está cerrado al público, demarcaron un sendero que llega hasta el pie de la sierra, y luego colocaron la cartelería necesaria para orientar al aventurero.
La autorización de PN encuadra en la categoría “sendero con guía” lo que implica que debe realizar con una persona autorizada por el organismo. En este caso, esa persona es Pollak.
A los efectos de minimizar el impacto de la presencia humana en el lugar, PN concedió una visita por mes y un contingente máximo de unas 15 personas. Una vez en el lugar, Pollak se encarga de transmitir y exigir a sus acompañantes las reglas obligadas para disfrutar de la aventura sin impactar el paisaje ni la fauna.
Estas normas van desde llevar una pequeña bolsa en la cual depositar cualquier residuo que se genere durante la caminata, hasta la premisa de mantener el grupo unido y siguiendo todos un mismo trayecto de ascenso o bajada.

Una piedra bamboleante.
La cara sur de las sierras de Lihué Calel, en particular la del cordón serrano principal, es tanto o más bonita que la vertiente norte, que es la que conocen todos los que han visitado las sierras alguna vez.
Es un paisaje diametralmente opuesto, con pendiente mucho más escarpadas y los bloques de la roca volcánica que caracteriza a la sierra, una “ignimbrita riolítica”, con formas más angulosas y dando lugar a enormes torres que simulan los dedos de una mano.
El ascenso por esta cara es tranquilo pero tiene sus exigencias. Obliga al visitante a un esfuerzo físico que le pone un toque de aventura y sudor a la caminata que hacen más atractiva la experiencia. Llegar hasta la cresta de la sierra insume entre una hora y hora y media. Una vez allí arriba hay que desplazarse una pequeña distancia para llegar hasta el punto desde el cual se observa la piedra movediza.
Corresponde remarcar que la piedra “se observa” desde una pequeña distancia porque no permiten a los turistas descender ese último tramo por el riesgo que conlleva. La piedra se encuentra unos metros más abajo, basculando en el filo de una saliente. Solo Pollak está autorizado a acercarse hasta ella y mostrar ese carácter bamboleante.
La piedra tiene un volumen que, según quienes han hecho las primeras comparaciones, sería una cuarta parte de la piedra movediza de Tandil. Tiene una forma elongada, con unos cuatro metros de largo en el eje horizontal, y en torno a 1,5 metros en el vertical. Su peso sería de 20 a 30 toneladas, y se habría formado a partir de un fenómeno geológico y geomorfológico muy presente en las sierras pampeanas, que es la “exfoliación catafilar”.
Se trata de un desprendimiento en finas capas, similar a las catáfilas de una cebolla, que ocurre por la exposición a los agentes atmosféricos de las rocas de composición granítica. En el caso de Lihué Calel, la roca no es un granito pero tiene muchas similitudes, tanto en su aspecto externo como en su textura y composición mineralógica.
Las rocas de Lihué Calel se formaron en superficie a partir de los flujos piroclásticos que produjo una gigantesca erupción ocurrida hace 236 millones de años. Las particularidades de su enorme volumen junto con la depositación en la caldera que se formó al finalizar la actividad volcánica, hacen que esta ignimbrita tenga muchas similitudes con un granito, que es una roca que se forma partir de la consolidación de un magma a varios kilómetros de profundidad.
El carácter redondeado de las rocas de Lihué Calel, sus numerosas oquedades, los descascaramientos, las ollas denominadas “marmitas de Namuncurá”, son consecuencia de la “exfoliación catafilar” y de los “tafoni”, otra forma de erosión típica de las rocas graníticas. En el caso de las sierras pampeanas los tafoni dieron lugar a los aleros donde se encuentran las pinturas rupestres.

Un paisaje distinto.
La cara sur muestra no solo una imagen poco conocida de Lihué Calel sino que su escalamiento permite apreciar desde lo alto rincones de las sierras que no son visibles en los otros circuitos habilitados. Se ven valles formados entre los cordones, los caminos de guanacos, cuevas, cauces de pequeños arroyos que se activan tras las lluvias, cerros no visibles desde otros lugares, y en particular el cauce del Arroyo de las Sierras, un pequeño curso de agua que nace en el corazón de las sierras y discurre con rumbo oeste.
Lo hace en dirección al río Salado-Chadiluevú, cuyo cauce y algunos de sus bañados se encuentran unos kilómetros al oeste de las sierras. Es una imagen por cierto muy bonita, un extra al trekking a la piedra movediza.
La del sábado 30 fue la primera caminata concretada tras la autorización de Parques Nacionales. Junto con Pollak participaron de ella el director de Areas Protegidas de la provincia, Enrique “Quique” Fuentes, periodistas y vecinos interesados en conocer un nuevo paisaje pampeano.
Por su carácter primigenio sirvió para “testear” cómo se comporta el circuito, su grado real de dificultad y los tiempos que insume, entre otros factores.

Soleado.
La jornada fue ideal para este tipo de salidas: una temperatura más que agradable, jornada soleada y nada de viento. Tras el regreso de la piedra movediza, los excursionistas se trasladaron al camping del parque, donde hicieron un frugal almuerzo y luego encararon la subida al Cerro de la Sociedad Científica, que con sus 590 metros representa el punto más alto de las sierras, y en centenares de kilómetros a la redonda en el centro oeste pampeano.
La próxima excursión a la piedra movediza, estimativamente, dentro de un mes contando a partir de ahora.