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Prisión efectiva para un joven

TRES DELITOS EN MENOS DE UN MES

La jueza de control santarroseña, María Florencia Maza, condenó ayer a Dilan Iván López, de 19 años, a nueve meses de prisión de cumplimiento efectivo, por ser autor de los delitos de robo simple y hurto simple, en dos ocasiones, como hechos independientes. A su vez, dos de ellos fueron cometidos violando las medidas dispuestas a los fines de evitar la propagación de una epidemia y desobediencia judicial. Además se le mantuvo la declaración de reincidente.
Los tres ilícitos fueron cometidos en menos de un mes, exactamente en 23 días, entre el 18 de mayo y el 10 de junio de este año. El primero ocurrió cuando López entró de noche a una vivienda de la calle Unanue, en Santa Rosa, tras forzar unas rejas y la traba de una ventana, y se apoderó de 160 pesos, una mochila con ropas, unos auriculares, un reloj, un trípode de cámara y un «yo-yo».
El segundo sucedió a las 72 horas, el 21 de mayo, cuando junto a Axel Jeremías Pavón -19 años, quien ya fue condenado a seis meses de prisión en suspenso-, y sin ejercer fuerza ni violencia, sustrajeron una bicicleta marca Olmo, rodado 29, que se encontraba en el interior del complejo de departamentos ubicados en la calle Leguizamón.

Incumplimiento.
Tanto el robo como el hurto fueron cometidos incumpliendo las disposiciones impuestas por la autoridad a fin de evitar la propagación de una epidemia, consistentes en el aislamiento social, preventivo y obligatorio, dictado mediante decretos del Poder Ejecutivo Nacional para prevenir la pandemia del coronavirus.
López cometió el último delito el miércoles 10 de junio, cuando se apoderó ilegítimamente de dos mochilas, que contenían libros, carpetas y lápices y que estaban en un salón de la calle Unanue, en la misma cuadra donde se produjo el primer hecho. También lo hizo sin ejercer fuerza ni violencia sobre las cosas y/o personas.
El fallo de Maza fue dictado a partir de un acuerdo de juicio abreviado suscripto por la fiscala Leticia Pordomingo, el defensor oficial Juan José Hermúa y el propio imputado, quien admitió su culpabilidad. Las tres damnificadas, al ser informadas por la Oficina Judicial sobre los alcances del acuerdo, dieron su consentimiento.