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Promueven mirada distinta sobre la vejez

"DESNATURALIZAR LOS MALOS TRATOS ES RESPONSABILIDAD DE TODOS", DIJO ASISTENTE SOCIAL DURANTE UNA CHARLA EN MAYER

Niños y adolescentes del Pro Vida y los abuelos y abuelas del Cumelén de Mauricio Mayer se reunieron el jueves para compartir una jornada de reflexión sobre buen trato hacia los adultos mayores. La asistente social de la municipalidad, Laura Minig, coordinó una charla-taller alusiva a la temática con el objetivo de promover una mirada distinta a la vejez, desprejuiciada y positiva. Ella fue convocada a las instalaciones del Cumelén por la coordinadora de ese programa social, Ivana Zigler.
La actividad realizada surgió tras una invitación de la Dirección de Adultos Mayores, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, de organizar una acción en cada localidad pampeana en adhesión al Día Mundial de la Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato de la Vejez, que se conmemora cada 15 de junio.
La propuesta incluyó la exhibición de un video. En las imágenes «se visualizan ciertos prejuicios que tiene la sociedad y las familias hacia los adultos mayores. También actitudes que denotan malos tratos que muchas veces están muy naturalizadas como aislar a la persona mayor de cierto entorno o retarla porque se le volcó el vaso con agua. También se ven las limitaciones que tienen en cuanto a memoria y capacidad física», explicó Minig a LA ARENA.
En el mismo sentido, amplió: «Muchos piensan que los adultos mayores son personas enfermas, deprimidas, difíciles de tratar, que no se adaptan a los cambios o no tienen vida sexual cuando en realidad es todo lo contrario. Ellos sienten, se enamoran y participan de actividades recreativas como cualquier otra persona en otra etapa de la vida».

Tienen derechos.
Asimismo, la profesional mencionó los derechos que tienen las personas adultas. El listado incluye, entre otros, la seguridad física, económica, recibir un trato adecuado en todos los órdenes, ejercer libremente el voto, vivir en una vivienda digna, disponer de su jubilación, realizar deportes y al consentimiento informado en el ámbito de la salud.
«Esto es muy importante porque a veces el adulto mayor va acompañado al médico y su cuidadora habla por él. El facultativo tiene la obligación de explicarle detalladamente su patología, el tratamiento y la medicación que debe tomar», apuntó Minig.
Además, se le consultó sobre dónde deben dirigirse los adultos cuando advierten que reciben un trato indigno, en tal sentido respondió que muchas veces «no son conscientes» de esa situación porque ciertos comportamientos «están muy naturalizados en la sociedad entonces es responsabilidad de todos -Estado municipal, provincial, nacional y la sociedad- desnaturalizarlos».
Sin embargo «cualquier persona puede denunciar malos tratos hacia un adulto acercándose a la comisaría, Juzgado de Paz o en la institución donde se sienta mejor atendida».

Importancia del Cumelén.
Los adultos experimentan cambios físicos y muchos desarrollan su vida normalmente con una mente sana. «Ha crecido la esperanza de vida. 50 años atrás una persona que se jubilaba pasaba a una etapa pasiva total, en cambio hoy ese momento de la vida representa nuevas oportunidades ya sea para viajar, cuidar a los nietos más tiempo hasta transmitir sus propias experiencias al resto de los familiares», evaluó.
Por consiguiente, en este contexto, el programa provincial Cumelén «cumple una función muy importante para este segmento de la población. Cada localidad le da su impronta y organiza acciones para que ellos se sientan bien y a la vez sociabilicen con otras localidades».
En el taller práctico «se les propuso por grupo que elaboraran abanicos y en cada pliegue dejaran un mensaje, deseo o reflexión de la charla. Salieron expresiones muy lindas».
Las principales consignas fueron «Quiero vivir 100 años», «Soy feliz», «Deseamos que nos traten bien y nos respeten», «Mis contraseñas no las comparto. Decidir es un derecho». Niños y adolescentes del Pro Vida se sumaron con carteles alusivos. «Fue muy lindo para ellos compartir con los abuelos. No faltó el mate ni las facturas», cerró Minig.