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Protesta de enfermeros y personal de salud en el Molas

Una protesta que incluyó a enfermeros y enfermeras junto a personal administrativo se realizó ayer en el hall de entrada del hospital Lucio Molas: reclaman mejoras salariales en los adicionales, la posibilidad de tomarse licencia por vacaciones luego de más de un año de pandemia y también otras condiciones en la contratación con el Estado provincial.
El reclamo se hizo cerca del mediodía del miércoles: los y las trabajadoras hicieron una aplaudida, recorrieron algunos de los pasillos del hospital con carteles con consignas de sus distintos pedidos y finalizaron con una asamblea. La protesta fue impulsada por los gremios estatales ATE, Sitrasap y UPCN.
«Nosotros creemos que deberíamos cobrar por lo menos el doble de lo que nos pagan en la actualidad, hoy nuestro trabajo está bastardeado, ninguneado y sometido a un gran estrés. Está claro que muchos enfermeros y enfermeras no vamos a salir bien psicológicamente de esta situación, nosotros transitamos la muerte cotidianamente y la gente no tiene idea lo terrible que es ver embolsar a un paciente que estuviste atendiendo, tres, diez, quince días. Lo ponemos en una bolsa negra y lo pasamos al cajón, es algo que no lo va a ver ni contar nadie más que las y los enfermeros. Desde hace casi un año y medio que estamos devastados», graficó Sergio Escudero, enfermero de Terapia Dos y delegado de ATE.
De acuerdo a lo manifestado por los trabajadores, hoy cobran 1.600 pesos por guardias adicionales y pidieron una actualización en esos montos.
«Una guardia de seis horas de un enfermero que no es licenciado, cobra $ 1.600 pesos extra, por fuera de las horas que además cubrimos como guardia de servicio, es aporte que hacemos los enfermeros para sostener un sistema de salud que se cae a pedazos y que en realidad sostienen los trabajadores porque a esto no lo sostiene la patronal», apuntó Escudero.
El enfermero dijo que en su caso y en el marco de la pandemia, hace guardia en el CEAR y por seis horas extras, cobra 1.646,75 pesos, «a un promedio de $ 260 la hora, cuando, si lo comparás con una empleada doméstica y sin desmerecer su trabajo, cobra entre $ 400 y 500». El reclamo es llevar ese monto «al menos al doble».
«Llevamos un año y medio trabajando a destajo. Para los aplausos y las fotos de pan y circo están, pero después para el señor gobernador o el director del Hospital no existimos. Los enfermeros no existen para el sistema de salud, pero sí nos exigen, nos agregan más camas de terapia, nos someten a jornadas laborales donde salimos con terribles dolores de cabeza y encima nos llevamos estas angustias a nuestros hogares. Nosotros somos seres humanos, no somos máquinas. Ver el padecimiento y la muerte nos jugará una pasada terrible en la psiquis y a eso lo sabemos, pero nadie se ocupa de eso», apuntó Escudero.

Estudiantes.
Junto al enfermero estuvo su colega Susana Pedernera, quienes hablaron con los medios sobre los detalles de sus reclamos e incluyeron la situación que atraviesan porque en la actualidad reciben la colaboración de estudiantes de Enfermería.
«No es que los chicos no le pongan voluntad, al contrario, pero a mí, como responsable de un servicio, me somete a estar más presente en el momento de trabajar, cuidar al compañero, al paciente y cuidarme yo. Cubro guardias en casi todos los servicios y esto es como si hubiera pasado un tsunami, nos ha devastado», lamentaron.
Según Pedernera, «hay pibes y pibas con seis materias aprobadas que están trabajando, colaborando y haciendo un trabajo impresionante. También si no fuera por ellos, el sistema se hubiese caído. Nosotros estamos acostumbrados a acompañar al paciente y sacarlo, que vaya a su casa, no a meterlo adentro de una bolsa y de ahí a un cajón de la cooperativa, porque esa es la realidad del día a día».
La trabajadora insistió que junto a los administrativos, «no cobramos lo suficiente» e hizo la comparación con los médicos. «Ellos también están angustiados cuando comunican la muerte de un paciente a un familiar, pero cobran sueldos muchos más abultados, por eso necesitamos mostrar estas diferencias».

Vacaciones.
Mirta Viola, del gremio Sitrasap, habló sobre el reclamo para que el personal pueda tomarse algunos días de vacaciones. «Nosotros acordamos 15 días el año pasado y otros 15 días a principios de este año. La gente está con deuda de licencias del año pasado y de éste. La mayoría está trabajando más del horario que les corresponde, haciendo contraturno porque no hay gente para cubrir y atender a la sociedad y es fundamental que el personal se tome vacaciones, cuando estén las condiciones», advirtió.
Viola analizó que la flexibilización de restricciones de los últimos días es que «hay mucha presión social, una gran presión mediática y, claramente; una presión económica. No son dos meses, ya es un año y medio, porque se trata de equilibrar y se desequilibra por excesos. Si los protocolos se utilizaran correctamente, habría muchos menos contagios».
La gremialista destacó que están «a la espera» de una baja de los contagios para solicitar días de vacaciones: «Recién ahora se están liberando camas de terapia y creemos que en una o dos semanas más se podrían organizar las vacaciones de la gente, pero si hay un nuevo rebrote, no será posible».

Un ruego por los «cuidados».
Mirta Viola es titular del Sitrasap y estuvo en el hospital para apoyar la protesta. Y de cara al «permitido» del domingo por el Día del Padre, reclamó: «Le pedimos a la población que se cuide, que los contactos sociales sean cuidadosos. Si llega a haber una nueva explosión de contagios, el personal de salud no podrá tomarse ni 15 días para recuperarse. No está en condiciones, está agotado y empiezan a haber patologías psiquiátricas por recarga y sobrecarga de trabajo. Tienen que preservarnos».