Inicio La Pampa Quedó firme veto de Abeldaño a la apertura de comedores.

Quedó firme veto de Abeldaño a la apertura de comedores.

EL CONCEJO DELIBERANTE CONTRA LA GESTION SOCIAL

(25 de Mayo) – En otra tensa sesión ordinaria, el Concejo Deliberante (CD) no pudo desarticular el veto del intendente Abel Abeldaño a una ordenanza que fijaba la apertura del comedor municipal los fines de semana y feriados. Esa alternativa había sido aprobada con el voto del viceintendente Luis Oga y otros dos ediles del oficialismo, lo que evidenció diferencias internas. Ayer, un concejal oficialista, Orozco, revió su postura y los votos «rebeldes» no alcanzaron a los 6 votos necesarios.

Ordenanza y polémica.
La propuesta del edil Leonel Monsalve (Juntos para el Cambio) fue aprobada la semana pasada. La acompañaron los otros dos ediles de la oposición, David Bravo y Vanesa Sosa (Movimiento Popular Veinticinqueño). Y sorpresivamente se plegaron el viceintendente Oga, y sus pares Lucas Muñoz y Alexis Orozco.
La situación puso en superficie un estado disidente dentro de la gestión de Abeldaño, quien respondió con una resolución municipal vetando esa ordenanza «en todos sus términos». La medida se basó en dos puntos: su ilegalidad y que desde el área Social se cubren las necesidades alimentarias.
«La ordenanza resulta irregular y arbitraria, por cuanto el Concejo Deliberante con su dictado avasalla de manera ostensible la división de funciones y competencias que la Ley Orgánica de Municipalidades establece entre los distintos órganos municipales. La asistencia alimentaria a las personas, que así lo requieran, es una facultad exclusiva y excluyente del Departamento Ejecutivo». Y en este sentido aseguró que esa función se lleva adelante a través de un plan alimentario integral, en el cual está previsto que sábados y domingos se asisten a las familias que hacen uso del comedor municipal con bolsones alimentarios».

Tenso debate.
Ayer a la mañana en el recinto del CD, una vez anunciado y leído el texto del veto, se escucharon fuertes frases. El viceintendente Luis Oga, que lució muy nervioso, dijo que «volveré a votar de la misma manera porque estoy convencido que hay necesidades que justifican la apertura del comedor».
Luego, admitió las diferencias oficialistas. «No estoy en contra del intendente, yo voy a seguir siendo su viceintendente mal que le pese a algún compañero. No fue una semana fácil para mí, y hay situaciones que uno no las puede dejar pasar. No coincidir en esta cuestión no significa ser traidor», expresó.
Las voces opositora pasaron por Molsalve y Bravo. El representante de Juntos por el Cambio, como autor de la propuesta reiteró que palpó las necesidades en la calle. «Los merenderos y otros espacios como ollas populares, me dijeron que no dan a basto. Hay que atender los derechos humanos respecto a la alimentación». Al tiempo que alentó a los ediles a «ejercer la autonomía de pensamiento», y aseguró que «no soy quilombero ni mala leche, hay miseria».
Bravo, con su habitual verborragia, dijo coincidir con su par en lo global del reclamo. Pero tiró algunas de sus frases: «es desagradable ver que un intendente niegue un plato de comida», al tiempo que acusó al oficialismo de «estar rompiendo con la paz social». Y, refiriéndose a las permanentes recurrencias de la actual gestión a su polémico paso por la intendencia, les aconsejó «mirar para adelante, porque están como las gallinas, escarbando para atrás».

El voto clave.
La posición a favor de los comedores había recogido 6 votos en la sesión en que se aprobó, eran los que necesita ayer para anular el veto de Abeldaño. El presidente del cuerpo, Luis Oga, adelantó su rechazo. También lo hizo el oficialista Muñoz. Y, por supuesto, Monsalve, Bravo y Sosa.
Por eso el voto esencial era el de Orozco, quien, como ocurre pocas veces, pidió la palabra. «El día de la votación -de la ordenanza- me dejé influenciar por la lógica que plantean las necesidades, acá son todos muy hábiles para hablar», dijo justificando el acompañamiento a la norma.
«Después averigüé en las distintas instituciones, como el Hospital, y estoy convencido que la municipalidad llega a las familias que necesitan. No veo como solución abrir el comedor, sí planteo un mayor relevamiento y organizarse con los espacios como los merenderos y trabajar en conjunto», fue el argumento del voto a favor del veto que liquidó el tema.