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Quieren construir más diques

UNA IDEA PARA PRACTICAR RAFTING EN VERANO

Que a la provincia de Mendoza no le interesa nada que no sea ella misma -menos con el tema agua- es algo que los pampeanos conocen desde hace años. Ahora, en otra muestra de que manejan los ríos interprovinciales a su antojo, un grupo de agentes turísticos proponen hacer otro dique sobre el cauce del río Atuel a fin de tener agua para hacer actividades acuáticas durante la temporada de turismo.
Bajo el título de «Desde el sector del turismo piden «reservorios» o «un dique contenedor» para no depender de la corta del Atuel», el periódico mendocino Diario de San Rafael dio cuenta ayer de una propuesta elevada por un impulsan sectores vinculados al turismo, que quieren evitar a toda costa que cualquier caudal liberado en Valle Grande llegue hasta La Pampa.
El artículo refleja con claridad el criterio acaparador con que Mendoza gestiona los ríos compartidos. «Desde hace años el Turismo significa un importante ingreso para San Rafael y desde su crecimiento se ha generado un debate sobre la utilización del agua: si se debe aprovechar para el uso recreativo de los visitantes o si se debe «guardar» para el agro», planteó el diario.
Quizá el párrafo que mejor criterio es el que recuerda que el último dique regulador del Atuel es el de Valle Grande «y el agua que se eroga por él ya no se puede recuperar».
Para evitar que el agua liberada llegue hasta La Pampa «se ha vuelto a recurrir a una vieja propuesta que ha sido elevada varias veces por el sector turístico, pero que nunca se concretó: construir un dique regulador a la salida de Valle Grande (alguna vez se planteó antes de El Escorial, en Las Malvinas), que permita contener el agua que se eroga desde Valle Grande para el uso recreativo y «soltarla» cuando lo necesiten los agricultores».
Es decir, hacer un uso del río atendiendo solo a las necesidades de una de las partes, y sin siquiera consultar a la otra. «De esta manera, se lograría efectivizar el manejo y tener un embalse contenedor para poder realizar las actividades acuáticas durante los fines de semana largos o épocas turísticas en las que el cauce permanece cortado».
Otra alternativa es la de «generar ‘reservorios’ que permitan retener el agua que se eroga para la actividad turística en estos días», y una tercera, la de liberar agua desde Valle Grande solo unas horas al día, de manera tal de permitir un caudal en el río que permita las actividades acuáticas de la zona, principalmente la del rafting. «Por ejemplo, de solo 6 horas al día».
«De esta manera se podrían ‘soltar’ unos 15 metros cúbicos por segundo, cantidad mínima necesaria, y organizar todas las actividades acuáticas en ese horario, sin necesidad de que la erogación sea durante las 24 horas del día», acotó.