Inicio La Pampa Reciclarán la escuela de San Roque para tratar adicciones

Reciclarán la escuela de San Roque para tratar adicciones

PIZARRO ADELANTO QUE EL ACUERDO CON LA FUNDACION GUADALUPE ESTA CERCA

“Estamos más o menos de acuerdo con el número que necesita Guadalupe para funcionar, que no estaba tan lejos de lo que podíamos comprometernos, pero necesitamos que la institución aborde una población más problemática también”, sostuvo el subsecretario de Salud Mental y Adicciones, Manuel Pizarro.
La idea del gobierno pampeano es que se produzcan menos derivaciones y que casos más complejos también sean tratados en la provincia, y con este sentido se plantea poner en marcha próximamente una experiencia piloto en la Escuela Hogar Nº 58 de Trenel (muy cerca de Arata), donde funcionará un equipo terapéutico formado por profesionales: psicólogos, trabajadores sociales, operadores terapéuticos, para atender un grupo de entre 12 ó 15 pacientes.
En diálogo con LA ARENA el funcionario sostuvo que a Guadalupe se le propuso una gestión compartida, y que hace tres meses mantienen conversaciones con la entidad, que se había quejado de que la inflación había menguado el aporte convenido con la Provincia.
–¿Qué fue lo que pasó con Guadalupe que salieron públicamente a pedir más fondos?
–Siempre que se está cerrando el convenio hay alguna controversia, pero es cierto que en estos últimos dos años la inflación desatada por el gobierno nacional ha complicado a todas las asociaciones civiles. Guadalupe durante muchos años tuvo un convenio por un monto fijo, entonces percibía independientemente de cuantas prestaciones hiciera; y nosotros queríamos pagar por prestación, que fue lo que hicimos el último año.
Lo que tenemos son algunos inconvenientes relacionados con la conformación del equipo terapéutico, y por ejemplo con que no toman pacientes, y para eso estamos diseñando el dispositivo de la Escuela Hogar de Trenel, cerca de Arata cuyo intendente está muy comprometido con el tema. Es algo que el gobernador quería, y que aunque tiene sus complejidades va a ser modelo.
–Guadalupe está pidiendo una actualización.
–Estamos con conversaciones hace tres meses. Con quien más hablo es con Marita Roo y con Santiago Corro Molas, y de alguna manera llegamos a un acuerdo con el número que necesitan para funcionar, que no estaba tan lejos de lo que podíamos comprometernos.
–¿Y cuál sería hoy la cuestión?
–En Guadalupe tienen que entender que necesitamos que aborden una población más problemática también. Hemos propuesto integrarla como otras asociaciones civiles, como el Rumen, porque actualmente estamos trabajando básicamente con asociaciones civiles en General Acha, General Pico, y Santa Rosa y el desafío es integrarlas. Formalmente las sostiene el Estado, pero queremos trabajar de manera más integral y que nos hagamos cargo las dos partes del problema. Y si Guadalupe tiene problemas financieros propusimos la gestión compartida, pero lo que no podemos es sostener todo el gasto de la comunidad terapéutica y no tener incidencia sobre la trayectoria de los tratamientos.
–¿Ustedes aportarían profesionales?
–Estamos en conversaciones, no está cerrado el convenio, pero en algún momento si hiciera falta la idea es esa.
–¿Cómo viene el tema de la reinserción del paciente?
–En ese sentido debemos replantearnos que la internación no puede ser la única respuesta. Hoy estamos poniendo muchas fichas en lo que es la prevención y en el trabajo territorial y descentralizado… Lo que queremos desde la Subsecretaría no es poner profesionales en Guadalupe, pero sí que se crucen las puertas, que puedan ir a trabajar con el paciente y luego seguir en el centro de salud. Porque es la pata renga que tenemos con las modalidades de tratamiento, sea en Buenos Aires, en Rumen o Guadalupe.
–Ustedes quieren hacer un trabajo integrado.
–Sí, entre los sectores, entre los ministerios, es la respuesta que hay que dar y Guadalupe tiene sus tiempos, sus formas de trabajar…
–¿Hoy en la provincia no hay quien se haga cargo de determinadas patologías, de las más complicadas?
–Ninguno de los prestadores actuales, ni siquiera el Estado, están acostumbrados a contener cierta población, que es la más vulnerable, que es la más joven, la que está en conflicto con la Ley. Que es la población que se deriva a Buenos Aires y queremos dejar de hacerlo.
–La pretensión es que los centros pampeanos se hagan cargo de esas situaciones.
–Claro, donde hay menos voluntariedad de tratamiento es con pibes jóvenes, por ahí sin recursos, o sin una familia que contenga. Es la población más difícil y para nosotros la de más riesgo, y está invisibilizada porque se la deriva a Buenos Aires, pero esos chicos vuelven y si no podemos instalar capacidad resolutiva local…
–¿Cuántos pacientes atiende Guadalupe hoy?
–De la Provincia según el convenio son 18, pero en total tienen unos 40. Los demás por fuera de nuestro convenio, bajo su modalidad y considerando que es una asociación civil sin fines de lucro. Entiendo que el resto lo cubre con las obras sociales. Lo que necesitamos es que estén integrados al sistema, poder trabajar en el ida y vuelta en la reinserción. Esta es la apuesta que nos planteamos. Necesitamos camas para la población más vulnerable, la de 15 a 19 años, que es la que estamos derivando afuera porque no la podemos contener acá, y que hoy son 10 u 11 chicos. El 70 % de las comunidades terapéuticas están en Buenos Aires, donde deriva todo el país, y resulta una complejidad trabajar la reinserción a 640 kilómetros. Es complicado.
–¿Se logra resultado con el trabajo local y las derivaciones?
–Sí, y con modelos a veces por fuera del modelo clásico abstencionista; con modelos de reducción de riesgo. Hay pibes que dándoles un taller, un espacio de formación profesional, una escucha, disminuyen los consumos. Ven posible un progreso, un proyecto de vida saludable y a veces eso ya cambia la trayectoria de un chico, lo saca de un camino esteriotipado, estigmatizante y de riesgo donde se termina metiendo en situaciones que lo complican cada vez más. Lo que le estamos proponiendo a Guadalupe y otras instituciones es integrarse a la red de salud pública, y es en lo que estamos trabajando.

Experiencia «piloto y modelo»
En la Escuela Hogar de Trenel Nº 58, «Escuela San Roque», que está muy cerca de la localidad de Arata, el Gobierno provincial llevará a cabo una experiencia «piloto y modelo» con un equipo terapéutico conformado por psicólogos, trabajadores sociales y operadores terapéuticos, que atenderían un grupo de hasta 12 pacientes.
El médico psiquiatra Manuel Pizarro explicó que «entre los requisitos para ingresar un paciente» estará tener en cuenta que se trate de un adolescente no escolarizado, o que tenga atraso de dos o tres años en la escuela».
Señaló que «es un programa que está pensado en etapas y se puede replicar en diferentes lados. Nosotros vamos a armar el dispositivo terapéutico desde Salud, y trabajaremos con el Ministerio de Desarrollo Social. Se atenderán pibes que por lo general los aborda la Dirección de Niñez. Son situaciones de mucha vulnerabilidad, en los que se ha fracasado su abordaje en Educación, y la meta es que el chico pueda finalizar la escolarización y a su vez lograr una formación laboral».
-¿Son las situaciones más críticas?
-Son las de mayor riesgo. Y si no damos una respuesta que al pibe le dé posibilidades, que le otorgue herramientas, se lo podrá tener encerrado -diciéndolo groseramente-, haciendo terapia y todo lo que se quiera que no vamos a tener buenos resultados.
-La idea es conseguir un cambio sustancial.
-Claro, que pueda lograr el título y aprender un oficio, y no se trata sólo de aprender la habilidad técnica, sino encontrar un proyecto de vida saludable. Por ahí estos pibes vienen de generaciones con problemas.
-Parece muy interesante el proyecto.
-El proyecto está hablado con el órgano nacional, que además cuestiona las internaciones, fue aprobado en una primera instancia porque justamente está pensado interministerialmente. Entendemos que es la respuesta que se debe dar. En el país hay solamente tres proyectos en materia de adicciones de estas características. Sólo tres provincias que han podido instalar capacidad propia desde el Estado.
-¿En qué estado de avance está el tema?
-Estamos en el proceso de licitar para las refacciones, para las adecuaciones de la escuela. Es una escuela que tiene cien años, es lindísima, y tiene un espacio realmente interesante para los pibes. Y además está en una zona donde hay una altísima densidad poblacional.
-¿La idea es ponerlo en marcha este año?
-Sí, eso queremos.
-Esto se había pensado para Santa Rosa en algún momento.
-Sí, había una necesidad y un pedido del gobernador Carlos Verna en instalar capacidad propia. En algún momento se pensó en la Escuela de Cereales (Fundación Spinetto), pero después fuimos a conocer la «Escuela San Roque», y me enteré por el intendente de Arata que ya habían estado otros funcionarios viéndola. En realidad hay varias escuelas hogares en desuso, que han estado abandonadas, y hay también otras que no son prácticas porque están alejadas. Esta reunía las mejores condiciones y está en terrenos del Estado, por lo que no vamos a tener problemas; y además estaba impecable porque la refaccionaron durante el kirchnerismo y luego quedó cerrada.