Premiaron al recitador gauchesco

El recitador gauchesco Julio “El Pampa” Roldán participó por primera vez en el Festival Gessler Folclore para Todos, que se realiza en esa localidad de la provincia de Santa Fe desde hace 22 años.
Roldán, con 57 años de carrera, se llevó el 1º premio en la categoría libre Recitador Gauchesco sumando con éste 69 reconocimientos, entre premios, menciones y homenajes por su trayectoria.
“Hace muchos años que me invitaban pero nunca podía ir por los otros festivales. Así que esta vez fuimos con mi señora a conocer y a ver qué tal era el certamen. Fue muy lindo porque es un pueblito muy chiquito y nos trataron muy bien”, contó El Pampa en entrevista con LA ARENA.
El viernes 15 de febrero, Roldán actuó en el festival como invitado especial y el domingo 17 concursó representando a La Pampa. “Competí con otros recitadores y tuvimos que esperar hasta las 7 de la mañana a que dieran el resultado. Todos los días la fiesta comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 8 del otro día”, explicó. “Cierran toda la plaza del pueblo. Es una fiesta espectacular, va gente de todos lados, de Entre Ríos, de Formosa, de todo Santa Fe. Estaban las parejas de danzas que ganaron en Cosquín, en Laborde y demás”.
El recitador fue acompañado en el escenario por un músico local y ya está invitado especialmente para participar el año entrante.
“Este es el premio 69, tengo algunos por trayectoria, otros por competencias… seguimos en pie, mientras la garganta me dé”, aseguró El Pampa, que está por cumplir 72 años y se lo notó muy contento.

Recitador nato.
Julio Roldán es un reconocido recitador folclórico de Santa Rosa, que comenzó su carrera hace casi seis décadas, cuando tenía tan sólo 14 años. En su cabeza hay guardadas más de 180 letras y sus espectáculos duran de 40 minutos a dos horas.
“El Pampa” conoció el arte de recitar desde muy pequeño. Su papá era lava copas y cocinero en el viejo Club Pampa, que después fue Penales y que estaba ubicado en la calle Coronel Gil, entre Lisandro de la Torre y avenida San Martín. “Un día le fui a ayudar a mi papá porque había baile al otro día, y por la ventana que daba al salón vi un señor con un traje azul todo bordado que me enloqueció. Estaba bailando y después se puso a recitar en una tarima. Entonces yo le dije a mi papá ‘yo quiero hacer lo que hace el señor’, y como buen milico de territorio agarró y me dijo ‘bueno, si a usted le gusta vaya y hable'”, contó “El Pampa”. Así comenzó a dar sus primeros pasos como recitador, y no paró nunca más.