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«Recuperaba el género cuando escuchaba mamá»

ALICIA MAYORAL Y LA LEY DE PARIDAD

Luego de la aprobación de la Ley de Paridad de Género, y en un contexto histórico signado por fuerte presencia feminismo como sujeto político, la diputada Alicia Mayoral (Frejupa) hizo un recorrido sobre su experiencia. Su testimonio sirve de reflejo sobre las condiciones y los cambios culturales que el país ha transitado durante las últimas décadas. Un transformación cultural vertiginosa que representa un desafío, sin importar la edad o el género.

-¿Cómo vivó su trayectoria política desde su subjetividad femenina?
-La atravesé olvidándome de mi género, nunca de mis obligaciones. Recuperaba el género cuando llegaba a mi casa y escuchaba la palabra ‘mamá’. Ser mujer no ha sido un impedimento para el ámbito laboral. Hasta llegué a ser vendedora de automóviles en una empresa local.

-¿Imaginó desde los años de su adolescencia este afianzamiento del movimiento feminista?
-En mi adolescencia tenía un amplio horizonte. Hoy me doy cuenta que estaba lejos de prever esta realidad, marcada por un antes y un después con la tecnología y la conectividad, que trajeron aparejadas la globalización de la información y todo lo que ello implica. Ya no miramos a través del agujero de la cerradura de una puerta. Podemos enterarnos, saber, comparar distintas situaciones desde la comodidad del sillón, desde el banco de una plaza y desde cualquier lugar geográfico.

-¿Qué análisis personal hace de su sororidad?
-En principio voy reconocer que hay mucho léxico nuevo dando vueltas. No creo haberme parado en mi vida a analizar si era más o menos sorora. El día a día no me permite analizarme. Era el hacer, el construir. He construido políticas sociales con distintos géneros. Siempre miré distintas capacidades cuando me tocó elegir o compartir equipo. Hoy, analizándome con el paso del tiempo, recuerdo hechos en los que hubiese actuado distinto. No acostumbro a vestirme de Caperucita Roja. He tenido aciertos y equivocaciones. En la distancia de los hechos puedo pedir disculpa si en mí quedaron rastros de un pensamiento conservador, que lo remito a la educación. Pero en el día a día descubro con sorpresa que la deconstrucción no debe ser solamente para quienes tenemos algunos años. Veo que el machismo no es exclusivo ni de los hombres ni de la edad.

-¿Cómo experimentó su propia deconstruccion?
– Antes el patriarcado estaba naturalizado en la sociedad. Era todo lo que estaba bien. Cuando hablo de deconstrucción es algo que nos debemos quienes pintamos canas más allá del género, porque crecimos y nos formamos en la naturalidad de estos patrones de educación. En mi caso particular considero proceder de una familia feliz sin violencia alguna, pero con signos patriarcales, como otorgar un lugar de privilegio para el hombre de la casa. Hoy me doy cuenta que no eran necesarias esas conductas para respetar, para ocupar un lugar.

-¿Qué recursos debiera implementar el Estado ante las denuncias de violencia de género?
-Dije que no podía festejar como un logro total la paridad de género cuando a diario sufrimos femicidios, violencia, etc. La paridad es un logro histórico para la política, pero el femicidio, la violencia nos atraviesa a diario a todas. Creo que desde el Ejecutivo provincial, a través de la Secretaria de la Mujer, están todas las respuestas para nutrirnos, abordar y acompañar cada caso.
-¿Qué cambios le corresponden al varón en este proceso de deconstrucción?
-Los cambios que le corresponden a un varón o a una mujer en este proceso de deconstrucción son todos los que crea que necesite. No es tan difícil ante tanta visibilización que estos derechos llegaron para quedarse y que atraviesan a la sociedad entera. Y debemos apoyarnos a estos cambios si es que queremos permanecer actuales.