Relativa sombra

LITERATURA - NUEVO POEMARIO DE DORA BATTISTON

Acaba de distribuirse el nuevo poemario de Dora Battiston, Relativa sombra, con el sello de Ediciones en Danza. En sus 92 páginas aparecen siete poemas que habían sido anticipados por la autora en la hoja literaria Alter Ego, nº 68, de diciembre del 2010.
Daniel Pellegrino y Jorge Warley *
Algunos de esos poemas llevan la fecha del año 1990, como “Guía de campaña” y “Un retrato hacia 1920”. De aquella publicación a su recopilación en el libro, esos poemas han eliminado alguna coma, ajustado un título, y nada más, por lo que la autora los sigue aprobando tal como fueron pensados entonces. Los demás poemas del libro continúan la curva escrita de los años hasta el presente.
Uno de los rasgos distintivos del libro es que los versos no se cargan con los estorbos de la puntuación o de la normativa lingüística; generalmente aparece el primer verso en mayúscula y luego -en todo caso- en la separación de la nueva estrofa, como si se respetara uno de los viejos preceptos de la poesía oral, es decir la pausa del final de verso y la cauta adición de sentido en la estrofa siguiente, más el conjunto tejido con la unidad de ritmo sosegado.
Los dos planos.
“Considero el lenguaje/ y la calle/ sin embargo/ vive su historia”, así se inicia “Espejismos”, el segundo poema que resume los dos largos planos del libro: por un lado el trabajo lírico con el lenguaje, y por otro el afuera, la calle y la vida, que corta y promueve la reflexión entre nostálgica y añorante de escenas que se llevó el tiempo.
Un buen ejemplo es el poema “Residencia”, cuando la voz lírica, en medio de un paseo por lo cotidiano, se deja asaltar por la materialidad de un recuerdo querido: “Caminar Santa Rosa/ a las seis de la tarde/ en octubre/ con viento contenido/ un cielo entre las casas/ un nublado distante. / Y allí de golpe/ la puerta sólida/ las ventanas tan altas/ y las cortinas blancas/ de aquella residencia/ que fue tu hogar”.
Por otro lado, Dora Battiston toma en cuenta viejos tópicos de la literatura de la provincia, como el viento perturbador, o la idea del “desierto”. Sin embargo los visita para retocarlos y actualizarlos. Si retomamos “Espejismos”, se señala: “Uno hubiera esperado el desierto, / es más, / se había preparado para el desierto”, y a continuación contrasta el tópico con una escena que construye el presente: “Qué es esto entonces/ esta humedad en los canteros/ el crecimiento verde/ donde empluman las acacias/ un paraíso remoto/ y esos muñones suplicantes del invierno/ repentinamente/ florecidos”. El poema concluye con un rasgo de la poética propia de Dora Battiston en que la realidad, el afuera, inquieta poderosamente la intimidad del ser: “Mientras tanto/ los torpes pies hinchados/ descienden/ en busca de agua fresca/ y aunque en algún lugar/ ocurra el pensamiento/ aquí abajo se sufre”.

Quietud y viaje.
Así como el presente y el pasado juegan entre los versos, también lo hace la dupla discursiva dela quietud y el viaje. El viaje se asocia a la metáfora de la fugacidad del tiempo, entidad discursiva tan vieja como el lenguaje mismo. En los poemas de Battiston, la viajera cruza el campo, ve luces en las ventanas (“las veía lejanas/ sus pequeñas señales amarillas/ en la inmensidad oscura/ y volvía allí/ sintiendo la intemperie/ queriendo estar allí”); o bien evoca otro viaje, la partida del tren que la aleja del territorio de la infancia. Mientras que la quietud es reveladora de tonalidades, hace referencia a la luz del mediodía y siesta, en la que se desplaza un mítico lagarto que no la deja en paz. También la quietud y el ámbito nocturno promueven descripciones reflexivas motivadas por distintos textos, autores y géneros: Heidegger, Proust, Catherine Mansfield, las variaciones Goldberg de Bach, Tarkovski y su filme “Solaris”.

Materia nostálgica.
Con más o menos movimientos de los poemas, la obra de Dora Battiston apela a la materialidad de la nostalgia como ‘unidad de efecto’; así se la puede leer desde su primer poemario Entre el humo y el viento de la vida (1982), atraviesa Imágenes (1987) y se sostiene en Relativa sombra, título que parece responder además al punto de vista desde el cual se evoca. Complemento de la nostalgia es observar de soslayo, al pasar, o en la penumbra. Estos versos de Herencia parecen sintetizar la organización estilística del punto de vista: “tu silencio detrás de las cortinas/ el mundo espiado que me diste”.
* Docentes de Letras, UNLPam

Herencia.
Entre el borde de la mano
y la noche
filtro tu herencia
miles de años con ese demonio
que inmoviliza forma familiares
desde aquella remota
inquietud donde me hacías dormir
entre tus brazos blancos
mirándome
con ojos tan inciertos
pero ahora
en esta doble imagen
de la sombra del hueso
donde mi mano es una rama
del invierno que crece
como tu forma
por años
la locura
lo que no alcancé
tu amor solo expresado por el miedo
tu silencio detrás de las cortinas
el mundo espiado que me diste
y esta señal más clara todavía
la grieta entre los dedos
para que pruebe tu dolor
y repare en la angustia que te debo.

* Docentes de Letras, UNLPam
Recuadro
Fragmento de una entrevista realizada a Dora Battiston en noviembre de 2017 por Leda Rábago, en el marco del Seminario de Literatura Regional que se dicta en la UNLPam:
“Yo me doy cuenta que, en mi mecanismo de escritura actual, el poema tiene dos tiempos. Cuando tengo una frase que me está dando vueltas en la cabeza, la escribo, y mientras la estoy escribiendo me da una sensación de fuga, que tengo que apurarme a escribir y escapar. Escribo todo lo que sale de esa frase, casi sin mirar, apurada para irme. Cuando termino eso, lo guardo y huyo. Capaz que al mes me pongo a mirar y lo empiezo a trabajar bien, con ganas porque me doy cuenta que hay algo interesante. Pero ya más artesanalmente, voy escuchando el ritmo, sustituyo alguna palabra. Todo trabajo que hace un escritor, que ya no es ese impulso, ni nada, es un trabajo racional. Es un impulso que los antiguos… y me puse a leer sobre las musas. Y claro, son realidades físicas, nacen del agua, del bosque, son esas entidades que después se subliman y pasan a ser convenciones. Pero yo quería saber si esto que me pasa a mí es ese momento en que uno está en contacto con eso, que no es del todo natural que uno tenga una frase y tenga que escribir, es como una especie de compulsión. A lo mejor la musa es eso, ese momento en que te conmueve algo. Ese primer momento es muy angustioso, el deleite es cuando ya lo terminé, lo vuelvo a leer, se lo mando a alguien.”