Inicio La Pampa Rellenó los baches en el Plan 5000

Rellenó los baches en el Plan 5000

Acompañado por su pequeño hijo el joven llegó en la mitad de la tarde, con una carretilla, un balde y una pala, hasta la esquina de González y Unanue, donde comenzó a trabajar para rellenar los innumerables baches que dificultan el tránsito en ese sector del Plan 5000. «Me llamo Juan Manuel y me dicen Manolo» comentó ante los vecinos que, sorprendidos por su actitud, se acercaron a conocerlo.
«No es vecino del barrio, al menos no de esta zona», decía una señora, mientras tomaba imágenes con el celular. «Las voy a subir a las redes sociales, con un mensaje parta el municipio», agregó. Juan Manuel pidió permiso para utilizar algunos escombros amontonados en la esquina y un poco de arena acumulada sobre la vereda de otra vivienda. Transportó esos materiales con su carretilla hasta el centro de la cuadra y rellenó varios agujeros.
«No me mandó nadie, lo hago por iniciativa propia. No es la primera vez. Arreglo los pozos porque son un peligro para quienes andan en moto o en bicicleta, especialmente de noche», le explicó Manolo a otro vecino. No pidió ayuda y tampoco quiso identificarse «si les digo mi apellido, voy a ser objeto de todas las cargadas», se disculpó.
Varios vecinos hicieron público el episodio a través de las redes sociales: confesaron sentir «vergüenza ajena» y hasta le recordaron al intendente que «fue votado para hacer su trabajo de mantenimiento en la ciudad, y no para que lo haga Juan Manuel (Manolo) con su pequeño hijo». La calle González es una de las pocas arterias asfaltadas del Barrio Sur; resulta muy transitada y si bien se encuentra en mal estado desde hace varios años, las últimas lluvias agravaron notablemente ese deterioro.
El bacheador solitario permaneció trabajando en el lugar durante unas tres horas, hasta que empezó a caer el sol y bajó la temperatura. Entonces dio por terminada la jornada, cargó pala y balde en su carretilla y, acompañado por su niño, se encaminó de regreso al hogar. Tal vez hoy, si el clima lo permite, salga de nuevo con sus herramientas, a rellenar los cráteres peligrosos en alguna otra castigada calle de nuestra ciudad.