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Remeras que hablan

LA ACTITUD DE VESTIRSE

Emilia y Dolores Arrizabalaga tienen en «Vasquitas» su emprendimiento de indumentaria, un proyecto que comenzó con un local en Santa Rosa y se expandió a General Pico. Diseñan remeras con mensajes que las identifican en su forma de pensar y vivir.

Las hermanas Arrizabalaga son las responsables de «Vasquitas», indumentaria femenina para «cuerpos reales» que dejan de lado la dictadura de los talles. Tienen locales de venta en Santa Rosa y General Pico y diseñan remeras inspiradas en su ideología.

«A veces el rey es una mujer». «Resiliencia». «Ella tiene el poder, ella se ama a sí misma». «Haz que suceda». Un estampado de una mujer afro que representa la diversidad. Otro con la imagen de una leona. Las frases o las imágenes están ahí, son el testimonio de remeras que hablan, que dicen a través del diseño lo que ellas quieren transmitir. Su visión del mundo o al menos de una parte.

«Todo nuestro emprendimiento está atravesado por lo emocional y lo ideológico. Desde el principio lo pensamos así y cuando se nos plantearon dudas no lo pensamos mucho. Esto también es una forma de expresarnos y las clientas se sienten identificadas, de otra manera no nos sentiríamos cómodas», dice convencida Emilia Arrizabalaga (26) que junto a su hermana Dolores (24) llegaron desde General Pico a Santa Rosa para estudiar en la Universidad y descubrieron en «Vasquitas» una forma de convertirse en dueñas de su marca y de sus voces.

«El emprendimiento nació por necesidad. Para nosotras es un mundo nuevo porque nuestros padres no tienen nada que ver con el comercio, pero nuestra necesidad de tener un peso extra nos llevó a pensar en alternativas. Arrancamos en el verano de 2016, primero con el showroom en Santa Rosa y a los nueve meses abrimos en Pico. A ese local lo manejan nuestras hermanas Pilar y Maite junto a Sandra, nuestra mamá», explica Dolores sobre el alcance de ‘Vasquitas’, un nombre que no hace falta pensar demasiado de dónde salió al recordar el apellido.

«Somos vascas y cuando algo no nos gusta, sobre todo en lo social, enseguida nos hierve la sangre. Está bueno no ser indiferente aunque no te afecte de manera directa. Por ejemplo, con todo lo que pasa en Chile empecé a buscar chicas que hicieran cosas relacionadas a la situación que se vive ¿cómo no vas a decir nada? ¿cómo no te vas a interesar? Que te guste la moda y la indumentaria no quita que tengas compromiso, sobre todo si tenés un canal para expresarlo. Hay que generar aunque sea un poquito de conciencia y saber lo que está pasando a tu alrededor», resalta Dolores que llegó a Santa Rosa para estudiar Historia en la UNLPam.

Hecho en casa

Emilia había emigrado de su casa para seguir la licenciatura en Química, pero en cuarto año decidió dejar los libros y enfocarse en algo completamente diferente. «Me di cuenta de que no me gustaba, y si seguía iba a estar esclavizada a algo que no me generaba pasión. Por supuesto que es el camino más difícil, tenés que replantearte todo y enfrentar un montón de cosas, pero vale la pena hacer el esfuerzo y buscar lo que te representa y te hace bien».

«Vasquitas» tiene su showroom en la calle Cervantes, en el centro santarroseño. Allí venden distintos productos de indumentaria que traen desde Buenos Aires pero también las remeras que diseñan y que se fabrican aquí.

«Vamos a Buenos Aires y compramos pero ahí todo es talle único, y eso te limita un montón porque no es justo que las clientas no encuentren la ropa que necesitan. Por eso este año empezamos con las remeras de diseño que producimos acá. Nuestro diferencial siempre fue el precio, ropa de tendencia que es más barata, pero cuando una quiere ser referente hay cosas que no podés dejar pasar, y si el 80 por ciento de las clientas te pide lo de los talles algo tenés que hacer. O no te importa nada o abrís la cabeza y te la jugás. Hay toda una tendencia con eso de la ropa para ‘cuerpos reales’, nosotras la tomamos como propia y por eso tenemos hasta el XL», resaltó Emilia.

«Ahora salió la ley de Talles, es una buena noticia pero creo que eso va a ser lento hasta que se ponga en práctica. A la industria textil le cuesta un montón cambiar ese paradigma y producen talle único. Cuesta mucho conseguir el talle sobre todo en la parte de arriba y eso es muy discriminatorio», completó Dolores que ya piensa en los nuevos desafíos y se ilusiona: «Nos encantaría tener nuestra fábrica y trabajar como mayoristas. Cada viaje para comprar es agotador, por eso estaría bueno generar todo desde acá, con sello pampeano. Además una más o menos sabe cómo se manejan los talleres textiles de las grandes ciudades y las condiciones no son las mejores, en cambio la chica que nos hace las remeras acá, ya la conocemos y también a la gente que está con ella».

Expo

Más allá de los dos negocios, las dueñas del emprendimiento participan en todas las ferias de emprendedores que se organizan tanto en Pico como en Santa Rosa y ya apuntan a dar un salto hacia la próxima Expo Pymes en 2021.

«La ventaja del emprendedor pampeano es que con poco podés hacer ruido. Hoy por suerte hay mucha gente que se anima y pone en marcha sus proyectos. Creo que la Expo Pymes básicamente te da posicionamiento y es una vidriera que podés explotar a futuro, por eso la idea es estar en la próxima», coinciden las hermanas.

¿Hay una tendencia a valorar «lo hecho en casa»?

«Creo que aún falta para que el pampeano valore lo que es diseño de autor, cuesta instalarlo, pero es cierto que hay una tendencia, sobre todo entre la gente joven. En nuestro caso cada diseño que hacemos tiene una explicación, no es un simple estampado y sí elegimos enrolarnos dentro de lo que es el empoderamiento de la mujer», dice Dolores justo antes de que Emilia aporte todavía más para el concepto de las Vasquitas.

«Pasamos la barrera de la duda respecto a hacerlo de esta manera y las clientas nos respondieron. Creemos que son un poco como nosotras, todo el emprendimiento está cruzado por lo que pensamos de la vida. Me parece que no nos saldría bien hacerlo de otra manera».