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Respuesta de Loyola

VENTA DE TERRENOS DEL CLUB SAN MARTÍN

Casi en el límite de la expiración del plazo del que disponían, dirigentes que detentan cargos en la comisión directiva del Club San Martín, presentaron ayer el descargo ante la intimación que les había realizado la Dirección General de Superintendencia de Personas Jurídicas de la provincia.
Firmada por quien aparece como la presidenta de la Villa, Graciela Beatriz Loyola, y el secretario Marcelo Romero, se presentó un extenso escrito ofreciendo su versión a modo de repuesta a algunos reproches que se le formularon a la «dirigencia» de San Martín.
Obviamente la excusa estuvo centrada en el estado de pandemia que soportamos, para exponer por qué no se presentaron los últimos tres balances de la entidad. Resulta claro que el estado de emergencia que vive el mundo comenzó a manifestarse entre nosotros hace un año; lo que no explicaría por qué no se presentaron los números de los dos años anteriores.
Como se ha informado ampliamente en estas páginas, San Martín viene siendo víctima de grandes irregularidades, y hubo vecinos -allegados, ex socios y simpatizantes- que se movilizaron reclamando que se devuelva el club a la gente. De hecho está prácticamente paralizado, y el temor que había es que se produjera la venta de inmuebles de la histórica entidad.
Aún cuando desde este diario se advirtió desde hace bastante tiempo que eso podía suceder -le pasó alguna vez al Club Atlético Santa Rosa, estafado por directivos infieles que lo llevaron al desastre-, quienes tenían la misión de controlar ciertamente no lo hicieron.
Loyola, y un grupo de familiares y allegados casi podría afirmarse se «adueñaron» del club, que dejó de prestar la razón social para la que lo habían pensado sus pioneros. A tal punto llegó el «dominio» que se impidió en todo momento el acceso de nuevos socios -no había sede donde inscribirse, y mucho menos voluntad para abrir el registro-, por lo que de a poco la institución entró en un marcado inmovilismo.
Hubo intentos hace tres años de un número importante de vecinos, pero naufragaron. Desde hace algunas semanas un colectivo que se dio a conocer como «La ’89» empezó a moverse para conseguir recuperar el club, aunque se encontró con demasiados inconvenientes.