domingo, 15 septiembre 2019
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Romina y su historia de superación

Romina Gautes tiene 23 años y vive en General Pico. La joven posee síndrome de Down y hoy está trabajando de manera formal en una estación de servicio. Esta importante historia de superación, que puede resumirse en pocas palabras, tiene un gran recorrido por detrás.

Hace menos de un año, en junio del 2018 se creaba la Fundación Oficios Down. Su presidenta y creadora, Telma Rossini, en diálogo con LA ARENA contó que la entidad nació por la necesidad de contener a los jóvenes con el síndrome que egresaban del secundario y no tenían las herramientas necesarias para acceder a un trabajo formal.

Sin embargo, la fundación fue expandiéndose y actualmente alberga a niños desde los 5 hasta adultos de 33 años.

Telma se dedica a la Educación Especial desde hace 34 años. Ella es Profesora de irregulares mentales y trabajo en la Escuela de Apoyo a la Inclusión 1 de General Pico. Allí también trabaja con niños y jóvenes, en donde se brindan talleres, que es la base del aprendizaje para quienes luego acuden a la fundación. El vicepresidente de Oficios Down es Rodolfo Espada.

Tuvo el apoyo de varias personas para hacer posible su sueño: el de contener y acompañar a las personas con síndrome de Down y a sus familias. Es así como fue muy importante la colaboración llevada a cabo por el Rotary de la localidad quienes prestaron el espacio físico donde actualmente funcionan, ubicado en la Calle 23, nº 662, entre 14 y 16.

Si bien la Fundación Oficios Down que en un principio fue pensada para aquellas personas con el síndrome, actualmente contiene y prepara a todos aquellos niños, jóvenes y adultos con necesidades educativas adaptadas.

«Contamos con tres talleres: uno de cocina para jóvenes y adultos que se llama «Panza llena corazón contento», en donde se llevan a cabo distintas destrezas y habilidades del oficio del cocinero; otro de Cocina para niños, que se llama «CocinArte», en el cual se aprende actividades de la cocina especialmente enfocadas en la parte sensorial, y donde además se adquiere capacidades desde el arte, con un espacio dedicado al teatro, enfocado principalmente a la narración y expresión corporal; y por último un taller de Huerta, ‘Huerta del sol’ el cual es importante destacar que está interrelacionado con el de cocina, en donde podemos crear nuestros propios productos y a su vez podemos reutilizar los desechos. Aquí nos presta su colaboración el INTA», afirmó Rossini. Asimismo, expresó: “En estos talleres, moviliza mucho la conexión de todos los chicos, es increíble como la tierra nos une”.

Fundación Oficios Down cuenta con un vasto personal. Entre ellos se destacan un profesor de huerta, una cheff, una profesora de teatro, terapista ocupacional, psicomotricista y psicóloga. “La verdad es que la convocatoria crece muy rápido y cada vez tenemos más demanda”, destacó.

La historia de Romina.

Romina Gautes tiene 23 años y accedió por primera vez a un empleo formal. Se trata de un caso excepcional ya que en la provincia no se cuentan con gran cantidad de situaciones parecidas.

Romina tiene síndrome de Down y asistió a la fundación desde el primer día. Allí la prepararon para la inserción laboral y es así como cuenta actualmente con las capacidades necesarias para poder desarrollarse en un ambiente de trabajo. Que actualmente esté trabajando es un gran sueño cumplido no sólo por parte de Romina y su familia sino también para Telma y todos los integrantes de la fundación.

La propuesta le llegó a la presidenta por parte de una estación de servicio de General Pico. “Cuando me ofrecieron la posibilidad fue muy movilizador para todos”, cuenta Rossini. Y al preguntarle por la respuesta de la familia de Romina contó que estaban muy felices y que “cuando las acciones nacen del corazón, no hacen falta palabras”.

Fue así como recorrieron el lugar de trabajo junto a Romina y comenzó a trabajar. Actualmente hace tres semanas que inició sus tareas. Luego de un período de adaptación de dos semanas, hoy la jóven cumple su media jornada laboral junto a sus demás compañeros.

“Romina está llena de felicidad. Siempre fue muy responsable y esto le hizo muy bien porque puede demostrar todo lo que es capaz de hacer, que es mucho”, expresó Telma y agregó: “Esto le ayudó a crecer como persona”. Al preguntarle a la joven sobre qué va a hacer con su primer sueldo dijo: “Voy a hacer un viaje con los “Panza llena”, refiriéndose a su grupo de compañeros donde asiste al taller de cocina.

Las tareas de Romina son preparar café, armar distintos sandwichs y servir las mesas. Ella tiene cinco hermanos y todos están muy emocionados por su felicidad y entusiasmo. “Sus hermanos asisten a la estación, le piden un café y para ellos es todo un logro”, sostiene Rossini.

Una gran familia.

Telma sostiene que en la fundación tanto quienes trabajan como quienes asisten, son una “gran familia”. El vínculo de los niños y jóvenes que la integran y sus familias es muy cercano y directo, lo que hace que se evalúe cada caso de manera particular.

Las expectativas de crecimiento son muy grandes. Actualmente se concretó otro empleo formal dentro de la fundación y dos empresas más de la ciudad de General Pico ofrecerán próximamente puestos de trabajo, por lo que la experiencia de Romina ya se está viendo multiplicada. “Afortunadamente están observando todo el potencial que tienen los chicos. Estamos convencidos de que este es el camino”, completó Rossini.