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Santa Rosa: la meca del cebrado

APUNTES PARA EL DIRECTOR DE TRANSITO QUE VIENE

No es novedad alguna que el tránsito santarroseño es una verdadera anarquía, con cantidad de conductores que desconocen las reglas y además hacen oídos sordos a cualquier recomendación. A lo que se suma una gestión municipal que lejos estuvo de acertar en la política aplicada para su ordenamiento y, por el contrario, en algunos aspectos contribuyó inopinadamente al caos reinante.
La errática gestión del área municipal que debiera trabajar para que los santarroseños seamos más prudentes al conducirnos vehicularmente por las calles, no hizo más que profundizar un problema que por ahora no tiene solución a la vista.
Aunque cabe decir que no es solamente una cuestión que atañe a las autoridades municipales que llegaron con Leandro Altolaguirre, sino que viene de mucho tiempo atrás.
De todos modos resulta evidente que los mandos actuales sólo siguieron aportando al desbarajuste, adoptando medidas que no parecieron fruto de procedimientos que respondieran a un plan estudiado, sino más vale a la improvisación. Esto es a ir poniendo parches sin alcanzar nunca el objetivo de mejorar la situación, que sigue siendo confusa y desconcertada.

¿Avidez recaudatoria?
En general los inspectores municipales se muestran más propensos a castigar a diestra y siniestra a los infractores -dando pábulo a la versión de que hay avidez recaudatoria de la municipalidad, de modo tal que no deja de llamar la atención-, y no a ordenar un tránsito que es evidente no mejora.
¿Se puede no obstante hablar de algunos aspectos positivos de la Dirección de Tránsito? Siendo indulgentes cabría admitir que se puede advertir la presencia de mucho personal en las calles. Aunque cabe señalar que no siempre con una función disuasiva o de corrección de las malas conductas de quienes manejan, sí mayormente con una actitud sancionatoria.
A veces los inspectores actúan de tal modo que se muestran como «cazadores» que esperan que la infracción se produzca -en vez de evitarla- para entonces sí labrar el acta correspondiente.
Es verdad que a partir de eso se mejoró en el uso del cinturón de seguridad, porque con una pequeña campaña de concientización -pero también cobrando multas- se consiguió que los conductores se acostumbren.
Pero no muchos más aspectos positivos. El uso del teléfono celular mientras se maneja un auto -pero también cuando alguien va en moto, y aún en bicicleta- constituyen una de las principales causas de choques y accidentes varios. Cualquiera que se detenga en una esquina podrá darse cuenta que son mayoría los y las conductores que van utilizando el aparatito pegado a una oreja -dejando de lado incluso el manos libres-, como si siempre existiera una urgencia que no permite esperar llegar a destino para establecer una comunicación. En este aspecto nada se hace.

La fiebre de los cebrados.
Pero no sólo eso. Una cuestión que ya llega a hartar a los santarroseños es esa fiebre municipal por realizar pintadas en los cordones -cebrados de todos colores- para establecer que aquí o allá se puede o no estacionar; o que en todo caso en un lugar pueden hacerlo las motos, o los vehículos oficiales, o los taxis, o lo que fuere.
El colmo se produjo en los últimos días. A alguien se le debe haber ocurrido que era una brillante idea realizar nuevas pintadas, en el centro de la ciudad sobre todo. Entonces aparecieron suertes de «áreas penales» frente a los comercios: esto es rectángulos blancos, donde tampoco puede estacionar cualquier automovilista porque allí lo pueden hacer sólo los vehículos que descargan mercaderías en los comercios (¡¡¡!!!).

Estacionamiento medido.
Cebrado para determinar que allí estacionan camiones de caudales, más allá motos, otro cartel que indica que se está frente a una entidad bancaria, etc. Y a todo eso se suma el estacionamiento medido, que suele transformarse en el leiv motiv de la presencia de los populares «zorros» en las calles de Santa Rosa. Allí sí, estarán prestos y presurosos para labrar la correspondiente acta de infracción si alguien se excedió -con la boleta de estacionamiento- por un par de minutos; y mucho más si se detuvo por un instante y no la colocó en su parabrisas.
Cebrados, cebrados y más cebrados… Insoportables cebrados!
De modo tal que en el centro de la ciudad, en muchas cuadras a la redonda, es muy complicado encontrar cuatro o cinco metros para estacionar. Ya a primera hora de la mañana quienes deben concurrir a trabajar, o para cualquier trámite, se verán obligados a dejar sus autos a muchas cuadras de distancia de su destino, porque una enorme cantidad de cordones aparecen cebrados.

Sugerencias.
Como a esta gestión municipal le quedan poco más de 60 días, hasta que asuman las autoridades que encabezará Luciano di Nápoli a partir del 10 de diciembre, cualquier clase de sugerencia devendría en ociosa.
No obstante podría resultar oportuno que quien vaya a ser puesto al frente de la Dirección de Tránsito sea alguien con mucho sentido común, y si no es un especialista en el tema al menos que tenga la bienhadada idea de rodearse de alguien que sí conozca y contribuya a mejorar. Que no torne aún más complicada la circulación, el estacionamiento y la convivencia entre los vecinos.
Casi podría afirmarse que en materia de tránsito todo está por hacerse en Santa Rosa.
Pintar todos los cordones de blanco para terminar con los cebrados y empezar de nuevo no sería posible, pero realizar un reordenamiento total del tránsito en la ciudad se torna imprescindible. Ojalá quienes llegan al municipio puedan. Ojalá que sí.