Se disparó una ola de escraches en redes sociales

VIOLACIONES Y ABUSOS

La denuncia de violación de Thelma Fardín contra Juan Darthés conmocionó no sólo al mundo del espectáculo, sino también a todo el país, donde miles de mujeres apoyaron la decisión de la actriz. Una denuncia que le costó nueve años realizar, y tuvo tres momentos puntuales para atravesar antes de tomar la determinación de hacer la acusación pública y judicial, sobre un hecho que ocurrió en 2009 en una gira de la tira “Patito Feo” en Nicaragua. La joven hizo pública su acusación el martes a la tarde bajo la compañía y asesoramiento de la Colectiva de Actrices Argentinas. A través de un video espeluznante, que logró una cadena nacional histórica, Thelma contó abiertamente el calvario vivido cuando tenía apenas 16 años. En esa secuencia fílmica la actriz relató como Darthés, que en ese momento le triplicaba en edad, abusó sexualmente de ella en el interior de una habitación en un hotel nicaragüense.
“Mirá como me ponés”, fue la frase que esbozó Darthés antes de acercarse a ella para luego denigrarla de la peor manera posible. “Mirá como nos ponemos” terminó siendo el slogan empleado para visualizar el caso a nivel nacional e intentar dar voz a cientos de mujeres, adolescentes y jóvenes que con las horas se animaron a contar la angustia padecida en algún momento de su vida y que hasta el martes a la noche nunca se habían animado a hacer pública.

Denuncias.
La valentía de Fardín generó un efecto de identificación y un contexto favorable para que las mujeres, víctimas de hechos de violencia machista, se sientan seguras y comenzaran a llamar al 144, la línea abierta y gratuita dependiente del Instituto Nacional de Mujeres que a nivel nacional recepciona consultas por violencia de género. De acuerdo a los datos publicados por los medios nacionales, en sólo un día el porcentaje de estas denuncias aumentó en un 240%.
En el caso particular de Santa Rosa, la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia (Ufgna), que depende de la Unidad Regional Uno de la Policía de La Pampa, y es el organismo encargado de recibir y brindar contención ante la presencia de hechos de violencia de género, no registró un aumento en cuanto a las denuncias, aunque el comisario inspector Claudio Cano, jefe de la Unidad, reveló ayer a LA ARENA un dato alarmante: “nosotros recibimos entre 3 y 5 denuncias diarias por violencia de género”. Son algo más de 1.500 casos al año que engloban todo tipo de violencia dentro de la Ley 2485 (maltratos, golpizas, violencia psicológica y física); mientras que en los casos de abusos sexuales (violaciones) “hay investigaciones preliminares, pero no se han incrementado las denuncias de delitos contra la integridad sexual, aunque sí hemos asesorado en algunas cuestiones a través de nuestro equipo interdisciplinario”.
La Ufgna está dividida por cuatro áreas: Género, donde se trabajan e investigan todas las causas de violencia de género de adultos; Niñez, donde se abordan los casos de menores en conflicto con la ley, vulneración de derechos, desprotección; Trata de Personas, que atiende cuestiones propiamente de trata, entre ellas trata laboral, grooming; y finalmente está la oficina de Delitos contra la Integridad Sexual. El ente trabaja en conjunto con la línea 144 (también con el 101) que deriva las denuncias, y también le da intervención al Consejo de la Mujer y a los distintos organismos del Estado.

“Escraches”.
Las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter) fueron los medios elegidos por cientos de miles de mujeres en todo el país para hacer visible el hostigamiento sufrido en algún momento de su vida. La Pampa no escapó a esta modalidad y se sumó a la campaña para escrachar a hombres que cometieron abusos o violaciones. Para llevar adelante los escraches se crearon perfiles con nombres como “Al macho escracho” (ejemplos de Santa Rosa y General Pico) o “No nos callamos más LP”. A través de esos medios pudo notarse la ola, no sólo de acusaciones públicas, sino de testimonios dramáticos de aquellas que lograron superar el temor y se animaron a hablar y denunciar (ya sea bajo identidad reservada o pública) violencia de género, acosos y abusos en distintos ámbitos.
Al mismo tiempo, el grupo tiene la intención de apoyar y contener a quienes hayan sido víctimas. “Yo te creo hermana”, fue otro de los slogans (hashtag en Twitter o etiqueta, en Facebook e Instagram) para comunicarse y “acercarse” aún en la distancia.
“Si alguna mujer sufrió una situación de acoso, abuso, violación: vamos a escucharte, apoyarte y contenerte. No dudes ni un segundo en comunicarte que te vamos a ayudar. No te quedes callada hermana, acá vamos a acompañarte”, rezaba uno de los mensajes publicados a través de las redes mencionadas.

“Justo proceso”.
Es interesante confrontar esta acción colectiva con la multiplicación de los “escarches” virtuales como lógica punitiva. Circuló, en estos días, una reflexión de la antropóloga y feminista Rita Segato discutiendo la práctica del escrache: “si las feministas en términos históricos hemos defendido el derecho al justo proceso, no podemos defender el escrache. Tiene que haber un derecho a la interlocución con el acusado, sino estamos cayendo en los mismos funcionamientos de aquellos que consideramos ser nuestros antagonistas de proyecto histórico. Yo no quiero un cambio de manos del poder, de la capacidad de opresión, de la reducción del otro mediante la burla y el escarnio. Estamos luchando por un mundo diferente, no por un mundo igual en otras manos”, reflexionó.

Analizan facilitar mayores accesos.

El Código Penal denomina a los abusos sexuales como un delito privado o delito de acción privada. En el Derecho procesal penal, este tipo de delito, por no considerarse de una gravedad tal que afecte al orden público de la sociedad, no puede ser perseguido de oficio por los poderes públicos. En este sentido LA ARENA dialogó ayer con el fiscal Walter Martos, de la Fiscalía que investiga los Delitos que Impliquen Violencia Familiar y de Género, y dijo que, en cuanto a los escraches “sólo se pueden investigar una vez que está hecha la denuncia. Eso para el caso de personas mayores de edad. En el caso de niños fue así hasta hace unos meses, pero se reformó y ahora sí se investiga de oficio”.

Ahora bien, ante la ola de acusaciones públicas el letrado aseguró que la Justicia pampeana (en cualquiera de sus Circunscripciones) evalúa “ofrecer acceso a la Justicia a estas personas que serían supuestas víctimas y que han hecho la denuncia en una red social y no en un organismo competente”. “Es una manera de garantizarle el acceso a la Justicia y ofrecer el acompañamiento necesario; pero tiene que hacer la denuncia”, continuó.