Inicio La Pampa "Se puede vivir 50 años de amor y familia"

«Se puede vivir 50 años de amor y familia»

LA CLAVE DEL MATRIMONIO DE LA HUMADA QUE VENCIO AL COVID-19

Kike y Mirta están festejando con toda la familia su medio siglo de amor. Fueron positivos a Covid y lo superaron. Sufrieron los impedimentos de acercamiento. Hoy, con los cuidados protocolares, viajaron todos a San Luis y dan gracias a su pueblo y a Dios.
En noviembre pasado, Kike y Mirta Vázquez contrajeron Covid-19, y fueron los primeros casos de La Humada. Luego superaron el virus y el 25 de enero festejaron, entre pocos, sus «Bodas de Oro». Ahora los cinco hijos organizaron un viaje en familia a San Luis. «Gracias a Dios y la vida que nos ha dado tanto», dijo el jefe de la familia.
La vocera familiar es Mariela. Ella entonces le contó a LA ARENA la angustia de la familia cuando Kike y Mirta, quienes son pastores evangélicos, se contagiaron. «El 6 de noviembre, muy temprano nos cayó un balde de agua fría cuando nos enteramos que papá era positivo de sars CV 19», confesó.
La joven contó que fue una noticia difícil de entender. «La Humada es uno de esos lugares tan alejados de todo, que decíamos: ¡No, allá no va llegar! Pero pasó, y cuando pasó, uno de los primeros positivos eran nuestros padres», tuvieron que admitir.
Recién ahí entendió que «a pesar de todos los recaudos tomados, y todos los esfuerzos para frenar la enfermedad, había llegado a La Humada, y eran nuestros viejos. Imaginen nuestras cabezas a mil por hora». Además, admitió que pasaron por etapas de «desesperación, angustia, y el miedo del momento que uno, como ser humano, no puede controlar».
También habló del impacto familiar que trajo la imposibilidad de circulación y destacaron la actitud de apoyo de la comunidad humadense. «Nosotros, muchos de sus hijos, viviendo lejos. Solo una hermana nuestra cerquita -de ellos- y también positivo. No podíamos más que hablar por teléfono con ellos», vivenció.

Carta de amor.
Lo cierto es que lo superaron y el 25 de enero pudieron celebrar las Bodas de Oro. Además, Kike sorprendió con un canto al amor y a la vida, demostrando sus sentimientos y su ductibilidad literaria en un mensaje maravilloso, un verdadero flechazo al corazón de Mirta.
«En un día como hoy, uní mi vida a una maravillosa mujer. La conocí en una fiesta campera -de la zona- un primero de mayo de 1970», contó. Y se ufanó de su memoria al recordar que Mirta «lucía un peinado alto, una blusa de color miel, una mini roja y zapatos de charol. Tenía los labios apenas pintados, donde se dibujaba una sonrisa fresca».
Sin dudas eran tiempos difíciles para la sociabilización, y Kike lo cuenta. «Así pasaron nueve meses viéndonos una vez al mes, o escribiéndonos alguna carta», reveló.
Pero a pesar de las dificultades, «el amor es más fuerte», como canta Andrés Calamaro. «Y un 25 de enero de 1971 (él 24, ella 14) nos casamos. Y con los bolsos llenos de ilusiones nos fuimos a Colonia Catriel», historió.
«Allí tuvimos cinco retoños: dos varones y dos mujeres. Los criamos con muchos esfuerzos, con aciertos y errores, pero con mucho amor, apoyándonos siempre en Dios, que todo lo puede», aseguró.
«Hoy al cumplirse 50 años de ésta unión, podemos disfrutar de nuestros hijos y nietos, siempre con el mismo amor. Por eso les digo que el amor todo lo puede, el amor nunca de ser», concluyó aquella carta para su amada Mirta y la familia que construyeron.

Viaje familiar.
Pero los malos ratos quedaron atrás y ahora es tiempo de festejo. Porque, como Mariela le cuenta a este diario, «cuando se acercaba la fecha les preguntamos si querían que hiciéramos una cena para familia y amigos. Ellos dijeron que querían pasar unos días en algún lugar de descanso con sus hijos, nueras, yernos y nietos. Fue así que sus hijos les regalamos este viaje a Merlo.
Ayer, Mariela nos contó que la están pasando de maravillas, y que tuvo una reveladora charla con Kike. «Papá hoy nos decía: con mamá formamos una bella familia con mucho sacrificio y hoy podemos disfrutar de esto. Gracias a Dios y la vida que nos ha dado tanto», fue la conclusión de esta oda a la existencia misma.