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Se realizó un taller para prevenir el maltrato infantil

"SE DEBE DESTERRAR EL CORRECTIVO E INCORPORAR LAS BUENAS PRACTICAS"

En el Centro de Jubilados y Pensionados de Winifreda se llevó a cabo recientemente una charla-taller sobre maltrato infantil. Indicadores y formas de actuar.
La actividad tuvo como objetivo otorgar a los integrantes de la red local de instituciones conocimientos y herramientas para que tengan una postura activa que permita sacar a la luz esta problemática e interrumpir el círculo de violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes en el ámbito familiar, escolar y social, así como también reconozcan las responsabilidades que poseen en el cumplimiento de sus funciones.
Las modeladoras del taller fueron Claudia Santiago, directora de Prevención y Asistencia de la Violencia Familiar del gobierno provincial, y la directora del hospital local, Daiana Lebed.
«El maltrato infantil se relaciona con conductas maltratantes por parte de los adultos hacia los niños, por ejemplo, el coscorrón, el tirón de orejas, de cabellos, cuando se lo agarra fuerte del brazo y se lo sacude. Son acciones naturalizadas en la cotidianidad porque los adultos las asimilan con la puesta de límites y consideran correcta esa manera de educar a sus hijos. Nuestra tarea es trabajar en la desnaturalización de estas prácticas y buscar alternativas de buenos tratos para la educación de los niños», explicó Santiago.
Agresiones físicas, el encierro en lugares oscuros, abuso de poder en todas sus dimensiones, abandono, negligencia, son otras de las formas que adquiere el maltrato infantil.
«Muchas son detectadas en las instituciones públicas donde niños, niñas y adolescentes concurren ante un indicador que puede ser psicológico, físico y emocional. En esto vamos a trabajar, para desterrar estas conductas, modificarlas y posicionarnos desde el lugar del buen trato», indicó.

-¿Los niños que sufren estas dificultades suelen hablar de su situación?
-Sí, lo dicen naturalmente porque es parte de su vida cotidiana. Un niño que está triste en la escuela o mantiene una actitud de timidez puede ser una característica propia de su comportamiento o un indicador de algún malestar o tipo de violencia que pueda estar sufriendo.

«Estar atentos».
Detectar posibles situaciones de maltrato en sus distintas facetas es una de las funciones de los directivos de instituciones que tienen niños, niñas y adolescentes a cargo. «Somos funcionarios activos y públicos, tenemos la obligación de estar atentos y colaborar con aquellos niños/as y adolescentes que la estén pasando mal para que sus derechos dejen de ser vulnerados. Nuestra acción debe ser respetuosa pero inmediata», apuntó Santiago.
Cuando una entidad detecte un caso no necesariamente se verá involucrada en un proceso que tendrá curso legal. «La primera instancia es garantizar la protección de ese niño. La directora de una escuela nunca debe trabajar sola sino activar redes institucionales de protección. Va a pedir colaboración a Salud Pública, a la Dirección de Violencia, al municipio. No judicializamos porque debemos modificar acciones, conductas y prácticas. El caso se judicializa solamente cuando hay un delito», señaló.
Consultada cómo hacen para que se modifiquen conductas agresivas intrafamiliares, respondió: «Trabajando con las familias, con los niños, concientizando, sensibilizando, haciendo campañas de promoción de derechos e involucrándonos para que esos derechos sean realmente respetados».

-Los métodos de educación han cambiado de acuerdo a la época, pero el maltrato infantil sigue existiendo. ¿Por qué ha perdurado?
-En la actualidad los casos se van visibilizando cada vez más. Capacitamos para que todos estos conocimientos se vayan transmitiendo a las familias, en las escuelas, al interior del Pro Vida y cuando una entidad reciba la información nos pongamos en alerta. Está mal que a los niños los agredan, insulten, humillen, porque muchas veces esas actitudes tienen que ver con el manejo de las frustraciones de los adultos. Cómo le enseñamos a un niño que no debe tocar un enchufe: no es con la palmada en la mano, sino explicándole todo el día que eso lo va a dañar. Es necesario desterrar el correctivo para incorporar la palabra, las buenas prácticas.