“Serán entre 12 y 15 empleados”

LA RECOVA EN LOS ULTIMOS TRAMITES PARA SU REAPERTURA

“Esperemos en pocos días más terminar los últimos trámites, y algunas refacciones que ya están casi concluidas para reabrir”, sostuvo el propietario de La Recova, Antonio Corredera. El comerciante explicó que se salvaron las condiciones administrativas, y que la Municipalidad de Santa Rosa accederá a darle la habilitación de la confitería, que permanece clausurada desde el 14 de abril de 2016.
Cabe recordar que al momento del cierre el comercio tenía alrededor de 20 empleados, que obviamente se quedaron sin trabajo. Algunos consiguieron insertarse en otros comercios y continuar dentro del rubro gastronómico, pero otros se vieron obligados a desempeñarse como taxista alguno, o alguna otra actividad no relacionada con lo que hacían antes.
Ahora el propio Corredera le dijo a LA ARENA que “la semana que viene estaremos publicando un aviso para tomar personal”, y aunque no pudo ser preciso dijo que “serían entre 12 y 15 personas”, entre gente para la cocina, mozos y algunos ayudantes. En estos tiempos donde las fuentes laborales escasean, casi se puede aventurar que serán cientos las personas que se acerquen con la esperanza de ser tomados en La Recova.

Trabajo, fuerte necesidad.
La semana anterior un negocio de venta de zapatos -ubicado sobre la misma cuadra de la calle Avellaneda-, se encontró al abrir sus puertas poco después de las 8 de la mañana que más de 70 personas esperaban una entrevista para cubrir un único cargo de vendedor que se había solicitado. Había entre los postulantes mujeres y hombres, algunas personas mayores y también muchos jóvenes, todos con sus deseos de conseguir un trabajo que tenía una única vacante. Casi una postal de la realidad de estos tiempos.
Lo cierto es que a más de dos años del intempestivo cierre, y luego de idas y vueltas que incluyeron remezones en el propio gabinete municipal por la disparidad de criterios, parece haberse allanado el camino.

Disputa judicial.
Corredera trató en todo momento -durante estos más de dos años que se prolongó la inhabilitación- de demostrar que tenía razón en la disputa que mantiene con la familia Ortiz Cereceda por la propiedad del inmueble; pero las dudas llevaron a que desde la municipalidad no se tomara una decisión para reabrir.
El conflicto se originó cuando integrantes de la familia Ortiz Cereceda cuestionaron la legitimidad de la propiedad que exhibía Corredera, expresando que eran condóminos del inmueble. Así las cosas todo entró en un laberinto judicial que aún está por resolverse, circunstancias que llevó a que la municipalidad decidiera no darle curso a una extensión de la habilitación, y por el contrario dispusiera la clausura.

Idas y vueltas.
Sobre el final del año pasado, casi impensadamente, el intendente Leandro Altolaguirre promulgó una ordenanza -cuya autoría era del concejal Miguel Bravo- por la cual un comercio se puede habilitar con la sola condición que el que haga el trámite pruebe su condición de “tenedor” o “poseedor” del inmueble. Parecía una norma a medida de las pretensiones de Corredera.
Pero de igual forma no resultó fácil el camino porque el mismo jefe municipal, aún cuando promulgó aquella ordenanza, y teniendo en sus manos un veredicto del Departamento Jurídicos de la comuna, quiso tener más precisiones. Pidió a un estudio jurídico de Capital Federal que opinara sobre la cuestión, y recién allí se decidió a darle curso a la requisitoria de Corredera.
El funcionario que aparecía como el menos convencido era el secretario de Hacienda, Luis Evangelista; aunque tampoco Elida Deanna -directora general de Desarrollo Local- se mostraba persuadida sobre que otorgar la autorización era la mejor medida. En medio de todo eso quedó la directora de Comercio, Griselda Vicens, que renunció a su cargo aparentemente para no tener que firmar la resolución habilitante.

“Ya casi estamos”.
Antonio Corredera le dijo ayer a este diario que “estamos terminando algunos trabajos de plomería y electricidad, pero ya casi estamos. Ahora lo que tengo que hacer es algunos trámites complementarios, como seguros, y también la ART de los empleados que se tomen”.
Durante mucho tiempo la esquina -una de las más emblemáticas de la ciudad- permaneció casi abandonada, y por las noches sombría. Una escena que muchos santarroseños rechazaban, porque apenas a 100 metros había otra esquina abandonada -la ex Casa Torroba-, lo que completaba un triste panorama en pleno centro santarroseño.
En la ex Casa Torroba se está construyendo ahora un moderno edificio, y si se reabre La Recova el centro volverá a tener el aspecto que los vecinos quieren en lugares medulares de la ciudad.