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«Seremos héroes mirando televisión»

PAMPEANO EN ITALIA CONSIDERA QUE "NUESTRO MUNDO CAMBIA PARA SIEMPRE"

«Combatir en esta guerra, es aislarse. Esta vez nos toca ser héroes mirando televisión, leyendo un libro o trabajando, a distancia: quedarse en casa salva vidas». Esteban García Pascual es pampeano y reside en Italia, el país más golpeado por la pandemia. «Nuestro mundo está cambiando para siempre», dice.
Perugia queda a mitad de camino entre Roma y Florencia. Sus murallas etruscas no alcanzan para detener a la pandemia y, como en toda Europa, sus pobladores viven hoy en completo aislamiento. «Lo mejor que podemos hacer es quedarnos en casa y ser héroes mirando televisión. Eso nos toca hoy: quedarse en casa salva vidas», dice Esteban García Pascual, santarroseño que vive desde hace 20 años en esa ciudad italiana.
Entrevistado por LA ARENA comenta que desde hace 15 días sigue atentamente el avance de la pandemia en Italia, donde ayer fallecieron 743 personas, elevando a 6.820 el número de víctimas fatales. «Al principio decretaron cuarentena sólo para Lombardía, y entonces trabajadores y estudiantes llenaron los trenes para regresar a sus hogares en el sur», cuenta. Escapando del aislamiento, aceleraron la propagación durante una semana, tiempo que demoraron en extender la cuarentena a todo el territorio. «Los grandes héroes son los médicos, el personal de salud: son mis ídolos ahora», asegura Esteban. El virus costó la vida de una veintena de profesionales y ya murieron decenas de enfermeros y asistentes sanitarios.
Desde el encierro, vigila junto a su esposa las noticias «para saber cómo movernos y actuar. Estamos en guerra contra un virus invisible, pero que está muy presente. Hoy decretaron más restricciones y un cierre total de actividades: sólo pueden seguir operando empresas que sostienen necesidades básicas, producción y distribución de alimentos y medicinas, y estaciones de servicios», añadió.

«Un colapso total».
La pandemia se ensañó con Italia, que pronto duplicará los muertos por coronavirus en China. «Sabemos que seguirá así hasta la primera o segunda semana de abril, cuando podría detenerse el contagio», como resultado del aislamiento. Con «hospitales y clínicas totalmente colapsados» los italianos viven escenas dramáticas, que muestran a médicos decidiendo quién accede a un respirador y quién vuelve a casa: «quién vive y quién muere».
Consciente de estar perdiendo la guerra, Italia solicitó ayuda internacional. «China envió dos aviones con 40 médicos y 50 toneladas de maquinaria, medicamentos y equipamiento» y el lunes «llegaron 50 médicos desde Cuba, para integrarse a hospitales de campaña montados por el Ejército». Ayer aguardaban el aterrizaje de una aeronave rusa, con más profesionales y equipos. Mientras tanto, el gobierno determinó «la incorporación automática de médicos recién graduados y una convocatoria a profesionales y enfermeros jubilados». Implacable, el virus ya se cobró la vida de un médico retirado.
«En Italia pegó primero, pero esta pandemia explotará también en Inglaterra, Francia y Alemania, porque ignoraron las alertas y no se prepararon como debían. En Reino Unido ayer todavía no habían cerrado del todo, podría pasarles igual o peor que a Italia», advirtió.

Elogio a Argentina.
«En cambio, aquí los medios están elogiando mucho a Argentina, por las medidas adoptadas, por cerrar con suma rapidez hasta las fronteras provinciales». Al mismo tiempo, añade, «cuestionan a gobiernos como el brasileño, que no toman conciencia del peligro» para sus pueblos. Resulta lamentable, afirma, que «todavía haya quienes sigan priorizando la economía sobre la salud. Esta pandemia amenaza a nuestros padres y abuelos».
«Si pudiera dejar un mensaje es que no hace diferencias, ataca a ricos y pobres, famosos, políticos, ciudadanos comunes, viejos y jóvenes. Y hay que estar juntos. No sirve ninguna discusión política, sólo sirve tener un líder que considere más importante la salud que la economía, y escuche a científicos, especialistas y médicos para tomar decisiones. Y el resto, unidos, peleando la misma batalla. Deseo con el corazón que en ésta puedan estar juntos todos los argentinos».

«Un nuevo mundo».
Esteban nació en Santa Rosa, asistió al Colegio de la UNLPam y terminó quinto año en el Ayax Guiñazú, «porque trabajaba en el campo, con mi padre y mi hermano». Emigró a los 20 años. Primero vivió en Estados Unidos, luego en París, hasta que finalmente, en marzo de 2000, se mudó a Perugia «siguiendo al gran amor de mi vida». Ella es Lucy, británica, que desde el confinamiento «sigue enseñando inglés a sus alumnos, por la vía electrónica». El gobierno italiano «implementó rápidamente las plataformas de estudio a distancia (home smart work) para que los estudiantes no pierdan clases» y así están funcionando todas las escuelas y universidades.
En Perugia desarrolló toda su carrera. «Me convertí en sommelier professional (catador de vinos), también tomé algunas lecciones de cocina y fui propietario de una vinoteca y un restaurant de comida argentina. Así trabajé hasta 2014, cuando decidí dejar eso, para tener una vida». Después de cerrar el restaurant, aceptó «un empleo en esta bodega, dedicada a elaborar aceites de oliva y vinos de alta calidad».
Como vicedirector de la División Vinos, debe cumplir funciones aún en aislamiento. «Cerramos la compañía, que emplea a 50 empleados, porque no abastecemos primeras necesidades. Solo quedaron cuatro personas destinadas a realizar las entregas programadas y diez jerárquicos operativos desde nuestra casa». La bodega elabora uno de los mejores aceites de oliva del mundo («al menos, el más premiado, con 27 medallas de oro en 2019″) y vinos de alta calidad para sectores VIP de compañías aéreas, cruceros y hoteles internacionales».
Con más de 80 aerolíneas como clientes y aeropuertos cerrados desde hace 20 días, la bodega enfrenta un horizonte muy incierto. «El planeta está cambiando. A partir de ahora viviremos en un mundo distinto al que conocíamos. Vendrá una recesión global muy grande, porque las empresas pequeñas, los bares, los restaurantes, los comercios, no pueden sostenerse». Esteban calcula que «en los próximos meses nadie podrá pagar servicios, deudas, alquileres, y los gobiernos deberán buscar soluciones para que volvamos a producir y se pueda reconstruir el mundo».
Sin embargo, aclara, a pesar del infierno que vive «el pueblo italiano conserva su buen espíritu». En cada conversación, cada mensaje, dicen «saldremos adelante».
«Hay una idea común, hagamos un sacrificio para salvar vidas, lo más importante es mantener la cuarentena, ayudemos a los médicos y el personal de salud, si hacemos el esfuerzo saldremos adelante», repite emocionado. Y concluye: «ya se superan los 330 mil casos, el virus está terminando con una generación y hay que luchar del mejor modo posible. Eso significa que seremos héroes mirando televisión, en esta guerra toca estar dentro de casa».