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«Sigo siendo el bajista de Cerati»

EL BAJISTA FERNANDO NALE RECORDO EL ULTIMO SHOW DEL EX SODA STEREO

«Fue un show espectacular. Cuando terminamos hicimos un brindis porque el cierre del primer tramo de la gira. Después me fui a mi camarín porque me quería ir en una combi al hotel. Me dijeron que no podía, que esperara. Así dos o tres veces. Preguntamos si pasaba algo, y nos
dijeron que Gustavo (Cerati) tuvo algo en la presión. Imaginé que por el calor que hacía se le había bajado la presión, lo típico que le podía haber pasado a cualquiera, pero sobre todo a él que había dado semejante show. Pensé que con un poco de azúcar podía recuperarse. Pero, no. Era al revés y ahí me di cuenta que se trataba y (empecé a) ver el panorama bastante oscuro», recordó el bajista Fernando Nalé en el programa Rock de Acá que se emite en Radio DON.
El viernes se cumplieron 10 años del accidente cerebrovascular isquémico (ACV) que sufrió Gustavo Cerati en el club Moulin Rouge del vecindario Sabana Grande en Caracas (Venezuela). El mítico músico argentino permaneció en estado de coma durante más de cuatro años, hasta que finalmente falleció el 4 de septiembre de 2014, a causa de un paro respiratorio en la Clínica ALCLA de Buenos Aires.
Fernando Nalé hoy recuerda aquel triste episodio en la tranquilidad de su casa, donde permanece en el aislamiento preventivo, en la zona céntrica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ya atravesó la desolación del ACV de Cerati, que lo llevó a pensar en radicarse en el interior. Barajó las alternativas de Mar del Plata, las sierras cordobesas, y hasta pensó afincarse en La Pampa. «Conocía porque fui con los (Illya) Kuryaki y me había gustado la onda», confiesa.
Pero, la vida le tendría preparado otro desafío. Ahora integrando la banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, para acompañar a El Indio Solari, nada más y nada menos. «Hoy estoy tranquilo, disfrutando mucho de no tener que lidiar con el stress de la calle, vivo en zona céntrica y la mala onda de la gente es imbancable. Estoy descansando la cabeza. Trabajando desde casa, grabando algunas cosas, pensando en dar alguna masterclass online y concientizándome que hasta el año que viene shows en vivo no vamos a tener», relató.

Del éxito al desconsuelo.
El bajista relató en primera persona cómo vivió aquel 15 de mayo de 2010 en Caracas, cuando acompañó a Gustavo Cerati en su último concierto. «Lo viví con hastío. Me gusta cuando recordamos su cumpleaños o la fecha de salida de un disco. Justo el aniversario de su ACV me
parece un bajón, pero entiendo que es inevitable», dijo.

-¿Qué recuerda del show?
-Recuerdo que fue una noche espectacular, salvo por los insectos (risas) que había muchos. Me tapaba con el sombrero. En un momento me entró una libélula en la boca. El show fue perfecto, y él (Cerati) estaba brillante como siempre, saltando, haciendo su escena. Es verdad lo que se habla del solo de Lago en el cielo, que fue muy inspirado. Tocamos Numeral para el cierre, un tema muy difícil. Cerramos el show. Después nos fuimos al camarín, como siempre. Nos cambiamos e hicimos un brindis porque era el cierre del primer tramo de la gira, que comenzó en noviembre. Paramos enero y febrero y habíamos vuelto en marzo, y continuábamos hasta mayo. Después, Gustavo se iba a España para hacer prensa, y continuar allá la gira. Luego del brindis yo me fui a mi camarín. Pregunté por la combi que iba al hotel y me dijeron no, que esperara un poco. Así dos o tres veces. Entonces preguntamos si había pasado algo. Y nos dijeron que Gustavo tuvo algo en la presión. Imaginé que por el calor se le había bajado la presión, lo típico que le podía haber pasado a cualquiera, pero sobre todo a él que había dado semejante show. Pensé que con un poco de azúcar podía recuperarse. Pero no, era al revés. Y ahí me di cuenta que se trataba y a ver el panorama bastante oscuro.

-¿Cómo fueron esas horas y el regreso a la Argentina?
-Uffff… imagínate que Gustavo para mí era un ídolo y un amigo. Fue muy fuerte. Cuando finalmente nos subimos todos a la combi para irnos al hotel, ahí sentí como algo muy caliente en la sangre. Cuando el torrente sanguíneo se te calienta…viste? Como un calor extraño, que
con el tiempo me explicaron que eso es angustia, y cada uno lo procesa como puede. Yo compartía habitación con Leandro Fresco (tecladista de la banda) como siempre, pero en ese momento me quedé en la habitación de Richard (Coleman) y Gonzalo Córdoba. Y nos quedamos a esperar noticias del hospital. Luego cuando lo trajeron acá, mucho no recuerdo. Pero sé que espere un par de días para empezar a visitarlo, porque sabía que todo era todo un quilombo y además dejar el espacio para que la familia decida y se organice. Después lo visitaba continuamente.

-¿Cómo viviste ese tramo de internación de Gustavo Cerati?
-Viví con angustia y adaptación, sino te adaptas, no queda nada de vos. Me adapté como pude y me acostumbre a ir a visitarlo. No di nada por cerrado, aunque pensé en irme al interior, porque conocía por las giras. Y lo fui viviendo gradualmente, como se daba día a día. Iba y le tocaba la guitarra. Le tocaba canciones suyas, le mostraba lo que hacía, le contaba lo que íbamos haciendo con los amigos de la banda, porque somos amigos. Nos encontrábamos en la clínica con Lean y armábamos camarín ahí con él. Me acuerdo un día que estábamos con Lean y con Santi Contreras (fotógrafo de la gira Siempre es hoy). Estábamos los cuatro con Gustavo
y empezamos a hablar cosas de giras, recuerdos hablando con amigos y la charla se puso jocosa y Gustavo se sonrió, fue increíble. Nos dimos vuelta los tres y se sonrió, fue wow!!

-¿Qué fue lo último que recordás con Gustavo en Caracas?
-Ese día, el manager de producción había hecho un chiste cambiando los nombres y las funciones a todos en las planillas de hoteles. A mí me había tocado luces, a otro el bajo y así. Y cuando empezaron con eso, recuerdo que Gustavo dijo: «Yo quiero ser Barakus! (NdR: se refirió a su histórico asistente). Nada, me acuerdo de eso porque fue gracioso.

-¿Hoy seguís siendo el bajista de Cerati?
-Sigo siendo el bajista de Cerati. Una de las cosas grosas del arte, en este caso la música, es el manejo del tiempo no? El tiempo es muy tirano con todos nosotros y por medio del arte podemos ser un poco tiranos con el tiempo. Yo lo siento así, las cosas que me hicieron bien, siguen. Por eso me sigo sintiendo el bajista de Gustavo Cerati, además de ahora ser el bajista del Indio Solari, de Duna y de Laberinto y de mí mismo como solista, todo se va potenciando y todo suma.