“Somos los arquitectos de nuestros propios sueños”

ALBAÑILES CONSTRUYERON LA PRIMERA ESTUFA SOLIDARIA

Ayer por la tarde, cuando empezaba a caer el sol, los albañiles que habían decidido recorrer la ciudad para detectar a las familias más golpeadas por el invierno, estaban construyendo la primera estufa solidaria a leña, en una casa de la calle Asunción del Paraguay al 2500.
Después de una semana, donde estuvieron en seis hogares diferentes, ubicados en Villa Parque, Zona Norte y Barrio Escondido, resolvieron comenzar su trabajo solidario en la vivienda de Carlos Rosane (52) y Noemí Fernández (50), ya que la mujer apenas se reincorporaba, luego de una fuerte neumonía que contrajo durante la primera helada del año.
Esta iniciativa solidaria revela, al mismo tiempo, las profundas necesidades que padecen muchas de las familias de la ciudad de Santa Rosa. Roberto Carripi, quien tuvo la idea de construir estufas solidarias luego de su trabajo de ocho horas en la construcción, contó que “las personas que se contactan con nosotros no tienen gas y tienen hijos chiquitos. Hemos recorrido los barrios, y cada vez vemos más pobreza. Algunos, incluso, nos pedían mercadería”.
También, subrayó que precisan materiales y, aunque la gente les está donando, aún no se ha acercado ninguna autoridad municipal o provincial. “Nosotros aportamos la mano de obra, pero precisamos los materiales. La gente nos dona, pero sería bueno que el Estado nos dé una mano. No es mucho, con una bolsa de cemento, dos de cal y 200 ladrillos se hace una estufa”, dijo Carripi.
Además, contó que las estufas se hacen con máquina, pero no la pueden trasladar porque no tienen movilidad, por eso ayer la estaban construyendo con pala. “Nos estamos manejando en colectivo, y se nos complica. No tenemos transporte, aunque ahora se sumó un fletero, se llama Marcos Machuca”, manifestó.

La iniciativa.
Roberto Carripi, albañil de 38 años, tuvo la idea de construir estufas a leña en los hogares más necesitados, un martes, mientras trabajaba en la obra de Córdoba y Santa Fe, cuando cayó la primera helada en Santa Rosa. “Nosotros sabemos lo que es pasar frío. La primera helada realmente nos hizo acordar a cuando nosotros éramos chicos. Yo vivía en Zona Norte, iba a buscar leña a los piletones, y pasé frío, hambre y frío”, contó Carripi.
“Entonces hablé con los muchachos, y les pregunté qué les parece si hacemos estufas, porque pensamos en los chicos, en los adultos mayores, y en las familias que en realidad lo necesitan”, expresó, mientras sus colegas Maximiliano Cabrera y Luciano Pogio rompían la pared de la casa para poder construir la estufa.
Son ocho compañeros albañiles que participan de este proyecto. Ayer solo eran tres, porque no se pudieron trasladar. Sin embargo, se sumó Isaías Cabrera, aportando leña, y Marcos Machuca prestando el flete.
“Arrancamos con el Facebook, y ahí inició la movida. Nos llamaron un montón de personas, no pensábamos que iban a ser tantas. Muchas para felicitarnos, y otras para pedirnos ayuda, ya hay seis personas más que le tenemos que hacer la estufa”, reveló Roberto.
“Pensábamos que iba a quedar ahí nomás. Pero se hizo re grande. La verdad que nos emociona, porque nosotros los albañiles nos dimos cuenta que somos los arquitectos de nuestros propios sueños. Hasta un hombre de Mendoza, también albañil, nos mandó un audio porque quería hacer lo mismo en su barrio”, expresó el hombre de 38 años, que, junto a sus compañeros, salen del trabajo a las cinco de la tarde, y se quedan hasta terminar la estufa, aproximadamente hasta las nueve de la noche.

“Estamos muy agradecidos”.
La pareja beneficiada por la mano de obra de los albañiles, se mostró “muy agradecida” por el gesto. Carlos Rosane y Noemí Fernández ahora van a poder mantener su casa caliente.
Viven en una chacra, en la calle Asunción del Paraguay al 2500. Se dedican a criar y vender lechones, y caballos para pastoreo. Hace dos años viven en ese lugar, tienen una garrafa para la cocina, y no tienen agua potable.
Noemí contrajo una fuerte neumonía en una de las primeras heladas de Santa Rosa, y terminó varios días internada en el hospital Lucio Molas.
Ayer por la tarde, mientras los profesionales de la construcción estaban erigiendo la estufa, la mujer volvía a su casa, aún débil, pero con la tranquilidad de que ahora su hogar en invierno estará cálido.