Spartak, nuevo y lujoso

EL ESTADIO QUE RECIBIO A ARGENTINA

El estadio donde ayer debutó Argentina en el Mundial, con el inesperado empate ante Islandia 1 a 1, le pertenece al club Spartak de Moscú (fundado en 1922), y fue recientemente construido para esta ocasión mundialista.
La historia del Otkrytie Arena, como se denomina, es conocida por todos los futboleros, ya que el equipo local no contaba con cancha propia hasta el 2014, año en que se inauguró. Es como pensar que en la Argentina, Boca o River no tuvieran un espacio que los identificara y durante largos años hubieran alquilado cancha para poder jugar de local. Eso mismo ocurrió con esta popular institución, siendo motivo de cargada por sus adversarios directos como el Dínamo o el CSKA. En Uruguay pasó con Peñarol, que hace poco tiempo presentó su reducto, luego que durante décadas disputara partidos ante su público en el mítico Centenario.
Algunos datos de este magnífico escenario que alberga 45.000 espectadores (44.190 asistieron ayer), asombran. La estética es impactante, la seguridad es materia de estado y cada uno de los espectadores se encuentra vigilado a través de videocámaras que registran absolutamente todos los movimientos. La zona de ubicación es bien espaciosa, son terrenos enormes dónde además se observa un gran complejo que muestra canchas y actividades de otras disciplinas. El acceso es ideal, el Metro llega por la línea violeta a la Estación Spartak, y casi que te deja en la puerta de ingreso principal.
Desde cualquier sector, la vista es un privilegio. Es amplio, cómodo y tecnológicamente arrasa en la materia. Además, cuenta con un caparazón que cubre toda la cúpula desde afuera, y en las noches se enciende con el color rojiblanco tradicional del equipo local. Los baños, un verdadero lujo.
Los antiguos futboleros rusos, aseguran que la guerra postergó la definitiva construcción de un estadio que los albergara. Muchos años debieron transcurrir hasta que nada menos que un Mundial, lograran el tan ansiado proyecto. Cuentan que los Fratrias, un grupo ultra ruso que apoya al Spartak de Moscú en todas sus facetas deportivas -fútbol y hockey sobre hielo- vociferan por toda Rusia que sólo ellos tuvieron el placer de recibir a Leo Messi. Aunque Argentina no ganó, Spartak igual le dejó su sello de bienvenida.