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Tapicera, un oficio siempre vigente

Claudia Cuadrelli diseña y confecciona cortinas en todos los sistemas y se especializa en el retapizado y restauración de sillas y sillones. Sus trabajos se lucen hasta en restaurantes de España.
Claudia apenas tenía 5 años y ya desarmaba algunas sillas o almohadones. Junto a su prima jugaba y se entretenía rodeada de telas, maderas y goma espuma. Sin darse cuenta aprendía los secretos de un oficio que hoy no solo es su medio de vida sino también su motor de cada día. «Tengo la suerte de trabajar de lo que me gusta, soy tapicera y hoy no es algo muy común. Y yo amo hacer ese trabajo».
Claudia Cuadrelli tiene hoy 46 años y recuerda perfectamente esa infancia en Eduardo Castex, cuando iba a la tapicería de su tío y daba los primeros pasos de un oficio que hoy sigue vigente y con una demanda que no decae.
«Nací en Córdoba, en Río Tercero, pero de chiquita nos vinimos a Castex. Mis tíos tenían una cortinería y tapicería y yo pasaba muchísimo tiempo ahí. Mi tío nos sentaba a desarmar cosas y eso me gustaba, era la tapicería del pueblo, la única que había. Mi tío era el ‘Turco’ Abud y lo conocía todo el mundo, así que agradezco haberme criado de esa manera porque así aprendí un oficio que amo hacer», asegura Claudia en su nuevo local-taller del centro santarroseño.
«Ambienta» es el nombre que eligió en la nueva etapa de un emprendimiento que se dedica al diseño y confección de interiores, fabricación de cortinas en todos los sistemas, almohadones a medida, retapizado y restaurado de sillones, sillas, respaldos, puffs, etc. Un servicio integral para cada demanda hogareña o comercial.
«Fabrico todo tipo de sistemas de cortinas: roller, panel oriental, lo que sea; así que por eso tengo una variedad impresionante de telas y texturas. Como consigo el despiece, si hace falta reparar, las reparo. En ese sentido yo puedo responder al cliente si tiene algún inconveniente. Armo las hormas de los almohadones, restauro sillones, sillas, todo lo que sea telas para las casas. Desarmo por completo el sillón, reparo todo, pongo la tela nueva y queda impecable. Sillas y sillones antiguos también, por eso siempre tengo mucho trabajo y después de tantos años hay una clientela muy firme que además con el boca a boca me va recomendando».

Emprendimiento.
Hasta que puso en marcha su propio emprendimiento Claudia trabajó en distintos lugares pero siempre vinculado a las cortinas y el retapizado.
«Mi mamá trabajó toda la vida para Cortinova, yo estuve en La Princesa y otros lugares así que siempre estuve rodeada del rubro. En 2009 me dieron un emprendimiento chiquito y eso me re ayudó porque me compré una cortinera industrial además de material y herramientas. Ahí me largué sola, porque seguía trabajando para los comercios pero ya empecé a hacer mi trabajo en forma particular».
A fines de 2015 el gobierno provincial puso en marcha la Ley de Promoción de Actividades Económicas, un impulso clave para emprendedores que necesitaban un respaldo para avanzar hacia sus objetivos.
«Cuando sale la Ley de microemprendimientos me llaman desde el ministerio de Desarrollo Territorial de la provincia porque yo era una de las pocas que había devuelto en tiempo y forma el dinero que me habían dado antes y además porque vivía de lo que trabajaba. Es decir que cumplía con todos los requisitos, así que después de que me comunicaran que me daban el préstamo decidí abrir un local, en Quintana y Pico, y así empecé una nueva etapa».
Ese inicio tuvo un obstáculo tan grande como inesperado porque en 2017 sufrió el robo de casi todas sus herramientas de trabajo. Madre de cuatro hijos, Claudia sabe tanto de tapicería como de lucha, por eso no solo se sobrepone a cada obstáculo sino que apunta a nuevos horizontes y proyectos desde su local en 9 de Julio 453.
«Voy a empezar a dar talleres. Publiqué una o dos veces un aviso y ya tengo un montón de gente esperando. Mi idea es empezar con tapicería, lo básico, y después ir viendo qué me demandan. Me encanta enseñar lo que sé, hoy hay muy pocas cortineras y la verdad que es un oficio que tiene mucha demanda, que ofrece buenas posibilidades y puede ser una gran salida para gente que lo quiera hacer. Mi intención es que aprendan tanto los que quieren empezar su propio emprendimiento como el que quiera usarlo en su casa y nada más. Soy una agradecida de la vida que pude aprender a hacer esto y me gusta pasárselo a otro».

Internacional.
La calidad de los trabajos de Cuadrelli trascienden las fronteras pampeanas y llegan a otras provincias y otros países. Lugares donde su sello identifica la seriedad, experiencia y sabiduría de una tapicera que aprendió «casi desde la cuna».
«Hay trabajos que hice que llegaron a distintos lugares, son hijos de clientas que se fueron del país y ellas se los mandaron. Por ejemplo para un restaurante en España: la mamá de una clienta inauguró dos restaurantes allá y me hicieron hacer las cosas a mí, cuando cambian la mantelería y demás yo se los hago. Son trabajos a medida y con pespuntes, hechos en cuerina, es una innovación y cuando los tienen que renovar los traen y se los llevan listos. También hice para cabañas en el sur con clientas de acá que se los llevan, gracias a Dios trabajo no me falta y por supuesto que soy una agradecida».
En «Ambienta» también se brinda el asesoramiento necesario para cada caso y cada casa. Claudia va a los domicilios y orienta a los clientes hacia la mejor opción.
«La arquitectura y la decoración siempre va cambiando e innovando. Hoy por ejemplo las aberturas han cambiado un montón entonces hay que ver qué sistema de cortinas sirve y conviene más. Trato de asesorar para que queden conformes porque cada detalle es importante. Si hacés bien tu trabajo, el cliente siempre va a responder».