“Té solidario del 25”, a sala llena

COOPERADORA DEL MOLAS CUMPLE 60 AÑOS Y NO TIENE SEDE PROPIA

Es increíble que la entidad conocida por su solidaridad, a punto de cumplir 60 años, no tenga a su vez la ayuda necesaria para tener su propia sede. El “Té del 25”, para recaudar fondos, a sala llena.
Un clima de fiesta, con la presencia de 270 invitados -cada uno de los cuales pagó su tarjeta- participaron ayer del “tradicional té solidario del 25 de Mayo”, que anualmente organiza la Asociación Cooperadora del Hospital Lucio Molas.
Como es habitual, el encuentro se realizó con el fin de recaudar fondos que, luego, la entidad destina a distintas necesidades del establecimiento santarroseño, con el que colabora desde hace 59 años (el 22 de marzo del año próximo llegará a los 60 años de actividad consecutiva).
No obstante el reconocimiento que la Cooperadora del Molas tiene -tanto de las autoridades del área de Salud, como de la propia comunidad santarroseña-, volcada tantos años a ayudar y destinar todos los esfuerzos en beneficio del Hospital, no tiene su propia sede.

Colaboración para el “té”.
Vilma Telvi Lobato, presidenta de la Asociación Cooperadora del Lucio Molas, destacó que en el salón de Las Viñas hubo “una gran cantidad de amigos y amigas de la institución, que con su presencia colaboran para poder recaudar fondos. Lo cierto es que todos los años es mucha la gente que colabora, y este año no fue distinto”. Lobato destacó que se acercaron al “té” muchas mujeres que en su momento estuvieron vinculadas a la comisión directiva.
La dirigente agradeció a “muchos comercios y particulares de la ciudad, que colaboran con el té del 25 de Mayo -pero también con otras actividades que realizamos-, esta vez entregando una enorme cantidad de regalos que se van a llevar los que están en el salón”, indicó.
En ese sentido puntualizó que “tenemos 180 regalos, muy lindos, que los concurrentes se van a llevar después de un sorteo. Y como extra vamos a entregar un televisor, que le va a venir muy bien a alguien, ahora que estamos a las puertas del Mundial de fútbol”.

Despedida a dirigentes.
La celebración de la víspera fue también, y de alguna manera, una despedida para dos queridas y antiguas socias de la entidad, que además integran la comisión directiva, Nelly Coca Piccirilli y María Esther Cufré de Decristófano.
Cabe destacar que el hecho que una institución benéfica se mantenga por 59 años en actividad, constituye un acontecimiento singular, y máxime considerando que -precisamente- sus objetivos tienen que ver con los valores de la solidaridad.

Recursos propios.
La presidenta, Vilma Lobato, le dijo a LA ARENA que “todas las inversiones que se hacen en el Hospital Lucio Molas son con nuestros propios recursos. Los obtenemos con las cuotas de los asociados, festivales, el kiosco del Teatro Español, donaciones, y también del programa ‘la flor que no perece’ que llevamos adelante gracias a la CPE Santa Rosa”.
En los últimos tiempos, entre muchas donaciones que hizo la Cooperadora, se pueden contar un equipamiento científico para el servicio de Otorrinolaringología consistente en un fibroscopio flexible completo; entrega de bolsones completos al servicio de Neonatología; aportes al servicio de Rehabilitación; también para el de Hematología y Hemostasia; para el de Cirugía General un equipamiento de electromedicina; alimentos varios solicitados por el servicio de Nutrición para menúes especiales.

Otras ayudas.
También se puede mencionar que en algún momento se entregaron televisores para el sector de Clínica Médica y para el primer Centro de Neuro-rehabilitación virtual “Gaming” de la provincia; computadoras para el Departamento de Docencia e Investigación; una silla de ruedas para “niños-jóvenes” cedida a Voluntarias de Pediatría; un horno microondas; material lúdico y de posicionamiento para el Sector Atención Temprana; elementos necesarios para la confección de férulas, para Terapia Ocupacional; y juegos y juguetes específicos para el Sector de Psicología Infantil.
Además, en algunos casos se entregaron subsidios para traslados, viáticos, etc., a solicitud del servicio social del establecimiento, para acompañantes de pacientes de bajos recursos.

Aún así, sin sede.
Un anhelo de la actual comisión directiva, sobre todo teniendo en cuenta que el año próximo se cumplirán seis décadas de actividades benéficas continuas, es que alguien esta vez colabore con la Cooperadora del Molas para que pueda contar con su sede propia. Hoy la entidad alquila un pequeño local, con fondos que las integrantes desearían fuera exclusivamente para ayudar.
¿Aparecerá un mecenas?