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«Se desviven por el paciente»

PIQUENSE SE RECUPERO DE COVID Y DESTACO ATENCION EN MODULARES

El reconocido comerciante local Jorge Olguín, durante la segunda ola de Covid-19 se contagió y se recuperó después de pasar más de una semana internado en los Modulares del Hospital Gobernador Centeno de General Pico. Luego de regresar a su domicilio, destacó la atención que recibió de parte del personal sanitario, y dijo que vio morir a muchas de las personas que compartieron los días de internación con él.
Olguín regresó a su domicilio del barrio Carlos Berg, tras pasar más de una semana internado en los Modulares del Centeno. Aseguró que «la gente del hospital» le hizo «llevadera» experiencia, y resaltó el trato que tuvieron con él y con los otros y otras internadas.
«Yo pensé que cuando entraba a los modulares era para no salir más y cuando entrás, te atienden de primera. Yo no le veía la cara a la gente porque estaban todos tapados con los trajes, pero te tratan con mucho amor y cariño. Te monitoreaban a cada rato, una atención de primera. Se desviven por nosotros», le dijo a LA ARENA.

Internación.
El vecino contó que se creía inmune al virus, que pensaba que a él no le iba a tocar. Sin embargo se contagió, y acudió primero, ya con un cuadro avanzado, a la posta del barrio Frank Allan. Desde allí, lo llevaron al Centeno y quedó internado en los modulares.
«Estuve ocho o nueve días en los modulares, y me atendieron de diez, del primero al último día, tanto los enfermeros, médicos, kinesiólogos y hasta el personal que limpia. Yo entré mal y había gente que entró igual que yo, con los que podías estar hablando, y al otro día fallecían, sin una explicación», señaló.
«Entonces me preguntaba en qué momento me iba a tocar a mí. Pensaba que me iba a tocar la muerte, porque estaba al lado mío. Todos los días sacaban a uno o dos en bolsas negras, y yo pensabas que al día siguiente me iba a tocar a mí», indicó.

Secuelas.
El comerciante recuperado de Covid-19 dijo que no tenía enfermedades preexistentes y que nunca antes había estado internado. Por ello, pensaba que «el virus a mí no me podía hacer nada». Sin embargo, la pasó mal y quedó con los pulmones afectados.
«Me atacó mal. Vine a mi casa y no puedo caminar grandes distancias, tengo que hacer muchos ejercicios respiratorios y los pulmones me quedaron muy lastimados. El virus, silenciosamente, te va atacando».
«Yo pensé que me quedaba en mi casa y me recuperaba, y fui de última a la posta y me internaron. En la posta del Frank Allan también me atendieron muy bien. Si bien llegué ahí por mis propios medios, llegué muy mal. En todo momento te contienen, y no hay palabras para decir como te atienden en los modulares. Te tratan con mucho amor y mucho cariño», finalizó.